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El ayer siempre vuelve en Prat de la Riba

La Fundació La Caixa inaugura un espacio dedicado a la tercera edad donde antiguamente había una escuela de parvulario

Carla Pomerol

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Los usuarios disfrutaron de un aperitivo después de inaugurar el local. FOTO: PERE FERRÉ

Los usuarios disfrutaron de un aperitivo después de inaugurar el local. FOTO: PERE FERRÉ

Joan Oliver es director de banca jubilado y en un mes cumple 88 años. Ayer asistió a la inauguración del nuevo espacio dedicado a la tercera edad, impulsado por la Obra Social La Caixa y ubicado en la esquina Prat de la Riba con Colom. Fue una jornada muy emocionante para él. Y es que, en ese mismo local –enorme, por cierto–, Oliver pasó sus primeros años de vida. Hace más de ocho décadas, era una escuela de parvulario y, ahora, es un punto de encuentro para gente mayor con ganas de mover la mente y el esqueleto. 

«Yo vivía a tres casas de aquí. Eran los años cuarenta y recuerdo que esta era una calle muy transitada. Pasaban carros y había un bar donde se veían las corridas de toros», explicaba ayer Oliver, quien recordaba que «aquí veíamos cine de sombras. Creo que me marcó mucho. Desde entonces soy muy aficionado al cine». Quién le iba a decir a Oliver que, ochenta años más tarde, volvería a vivir grandes experiencias entre esas cuatro paredes. 

El EspaiCaixa es un centro para la gente mayor de la ciudad. Cuenta con 800 metros cuadrados, dos plantas y seis salas, entre ellas, la de ordenadores, la de gimnasia, la de lectura o la de manualidades, entre otras. La asociación Espai Sant Magí es la encargada de organizar las actividades. Hasta ahora, la entidad estaba ubicada en un local de la avenida Catalunya. Pero quedó pequeño. Así que la Fundació La Caixa decidió apostar por este colectivo y el pasado 21 de enero el EspaiCaixa se puso en marcha. Desde entonces se han sumado un centenar de usuarios a los 1.500 socios del Espai Sant Magí. Todo un éxito. 

Teresa Boronat y Montserrat Puig son maestras jubiladas y acuden entre tres y cuatro veces a la semana al centro. Ayer estaban contentas porque por fin cuentan con un espacio digno para poder llevar a cabo sus actividades. «Aquí nos encontramos jubilados, y nos hacemos compañía, además de fomentar el enriquecimiento cultural», explican Boronat y Puig, quienes están haciendo un curso de inglés y de taichí, y jamás se pierden las excursiones. 

«El espaicaixa está en  una ubicación inmejorable. Es una apuesta innovadora y en estrecha colaboración con la ciudad», Jaume Giró, director general de la Fundació La Caixa

Francesc Sancho, presidente de la junta de la Associació de Gent Gran de Sant Magí, quiso agradecer a La Caixa y a las antiguas juntas de la entidad «este nuevo palacete, comparado con la cueva que teníamos antes». Sancho quiso dejar claro durante la inauguración del centro que «queremos que esto sea una gran familia, donde el cariño esté por encima de todo».

La lista de las virtudes
Por su parte, Jaume Giró, director general de la Fundació La Caixa, enumeró una por una todas las virtudes del espacio. Aseguró que se encuentra en un emplazamiento inmejorable, «donde antes había una reconocida tienda de electrodomésticos» recordaba Giró, quien aprovechó para apuntar que en la otra punta de la calle Colom está ubicado el CaixaForum, un espacio que acoge exposiciones. Giró también destacó que el proyecto es «una apuesta innovadora y con estrecha colaboración con la ciudad», y añadió que «el paradigma de vejez ha cambiado y este espacio es un buen lugar para hacer visible este cambio». 

El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, también asistió a la inauguración, y bromeó diciendo que «veo por aquí algún exconcejal, lo que significa que no sería descabellado verme por aquí en un futuro». Ballesteros elogió sin complejos la tarea de la Fundació La Caixa en la ciudad y se mostró orgulloso de la colaboración público-privada. 

Primero fue una escuela, después una tienda de electrodomésticos y, por último, un Worten, que duró poco. Ahora, es el punto de encuentro por excelencia de la gente mayor tarraconense.

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