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El barrio de la marina de TGN dedicó una fuente a Isabel II

Histórico. Se inauguró en diciembre de 1833 y la pagó la Junta Protectora de las Obras del Port de Tarragona, según consta en la documentación del archivo

Núria Riu

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La plaza de la Mitja Lluna en una fotografía antigua que corresponde a los años sesenta. FOTO: Tarragona Antiga

La plaza de la Mitja Lluna en una fotografía antigua que corresponde a los años sesenta. FOTO: Tarragona Antiga

Tarragona es una ciudad cargada de historia, con muchos capítulos desconocidos. Uno de estos se sitúa en la Plaça de la Mitja Lluna, entre las calles Unió y Apodaca, un espacio en el que en 1833 se construyó una fuente para abastecer de agua el barrio de la Marina, que fue en honor de la reina Isabel II.

Este episodio se ha conocido a partir de los trabajos de digitalización de la documentación del Arxiu del Port de Tarragona. El proceso ha sacado a la luz el fondo de la Junta Protectora de las Obras del Port de Tarragona (JPOPT) –la antigua Autoritat Portuària–, que en el periodo de 1789 a 1836 consta de hasta 185 cajas.

Esta institución fue la que encargó la construcción de la fuente. La decisión se tomó a finales de julio de 1833. En concreto, el día 27. Unas semanas antes, las Cortes habían ratificado la pragmática sanción, que permitía reinar a las mujeres, apartando de la línea sucesoria a Carlos María Isidro de Borbón, hermano del rey Fernando VII. Y cuando las obras ya estaban en su curso, el 29 de septiembre fallecía Fernando VII, llamado El Deseado, lo que abría las puertas a su hija de tan solo tres años, que pasaría a ser la reina Isabel II.

Los diferentes documentos que se conservan ponen de manifiesto que Vicente Texeiro, director de la junta protectora, encomendó el proyecto a Josep Criviller, delineante de la misma organización.

Con piedra de Alcover

«Empezamos a encontrar todos los detalles y vimos que se encargó el trabajo a un picapedrero, así como que también hubo otra persona que hizo los elementos de mármol y de hierro», explica Pere Valls, archivero del Port de Tarragona. En la construcción intervinieron escultores, picapedreros, marmolistas, pintores y fundidores, entre otros artesanos.

Las tuberías estaban hechas con piedra de Alcover y se contrató un servicio especial de vigilancia de noche y durante los días de fiesta durante la ejecución de la obra. Unos detalles que constan en el libro de Certificats i Lliuraments del fondo de la Junta Protectora de les Obres del Port.

También consta que cuando falleció el rey se hicieron cambios en el proyecto para que fuera un monumento de «exaltación» a la futura monarca. Los trabajos ya estaban muy avanzados, pero se decidió modificar aquellos elementos que hacían referencia a la Princesa de Asturias, para adaptarla a la nueva realidad.

En un primer momento se desconocía la ubicación exacta de este nuevo elemento del mobiliario urbano. Posteriormente, pudo comprobarse que la fuente se puso en medio de la Plaça de la Mitja Lluna, junto a unos bancos. Constaba de una columna de piedra y jarrones decorados con doce piezas de mármol.

Estaba rodeada de cuatro surtidores de agua y una inscripción con el nombre de la futura reina. También incorporaba un relevo con la imagen hecho con mármol blanco y letras metálicas y la corona correspondiente. Son algunos de los detalles que fue encontrando Valls a medida que se fue adentrando en la investigación.

La información inicial fue complementándose con nuevos datos que había en el Arxiu Municipal. «Allí nos decía que la calle Unió se inauguró porque eran las fiestas de la princesa de Asturias», relata Valls.

Se desconoce el precio exacto que pagó el Port de Tarragona, ya que las facturas de los diferentes materiales forman parte de pedidos más amplios. Finalmente, la construcción se inauguró el 17 de diciembre de 1833. Valls estima que «podría haber sido una de las primeras cosas que se inauguraron después de la Guerra del Francés, que dejó a Tarragona muy devastada».

Cambio de nombre

La documentación también ha permitido conocer que durante un periodo de tiempo, esta plaza era la de La Princesa. Posteriormente, a partir de la inauguración de la fuente, pasó a llamarse Plaça de la Reina Isabel II. Antes de llamarse De la Mitja Lluna –por la morfología de la zona– se conoció también como la Plaça del General Prim. A partir del triunfo de la Revolución de 1868, La Gloriosa, muchas de las nuevas fuentes que se habían levantado con el nombre de la monarca desaparecieron o cambiaron su nombre.

En las cajas de documentos que conserva el Arxiu del Port se recogen otras relaciones de hechos que explican otros aspectos de la historia de la ciudad. «Desde hace años, lo que estamos haciendo es digitalizar las series documentales que la gente consulta más», describe la directora del Arxiu, Coia Escoda. Estos volúmenes son escaneados y se ponen a disposición del público a través de la página web de esta institución.

El proceso de digitalización empezó hace más de diez años. Entre los documentos que se conservan están las listas de presidiarios, con nombres y apellidos, que intervinieron en las obras de construcción del puerto. También la relación de la comida que se compraba para alimentarlos. «Es una documentación muy rica», resalta Coia Escoda.

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