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El buen tiempo causa una bajada de los rescates y subida de las picaduras de medusas

Las altas temperaturas también han causado un incremento de las lipotimias y las hipertensiones
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Un socorrista, realizando ayer un patrullaje por la Platja Llarga.  Foto: Pere Ferré

Un socorrista, realizando ayer un patrullaje por la Platja Llarga. Foto: Pere Ferré

Las altas temperaturas de este verano han provocado un cambio en la tendencia de los servicios de los socorristas de Creu Roja en las playas de la ciudad de Tarragona. Mientras han descendido los rescates –porque ha habido menos días de mala mar–, han aumentado las atenciones de personas que presentaban urticaria por contacto con algas o con medusas.

Uno de los aspectos positivos que valoraba el responsable técnico provincial de Socors i Emergències de Creu Roja, Joan Carles Castellví, es que se nota que cada vez más los bañistas hacen caso a las indicaciones de los socorristas. Y ello se nota en un descenso de las medidas preventivas, que de 8.903 del 2014 han pasado a 7.477 de este año, «aunque tenemos que seguir en alerta porque todavía hay muchos jóvenes que siguen saltando al mar desde los acantilados», recalcaba Castellví. También continúa habiendo personas que nadan fuera de la zona de baño –limitado por las boyas–, una actividad que se puede hacer si uno señaliza su posición –con una boya–, al igual que los buceadores.

De los once rescates realizados por los socorristas de Creu Roja a lo largo de la primera parte de la temporada del año pasado se ha pasado a los siete de éste. La causa cabe buscarla, según el responsable de Creu Roja, en un mejor tiempo. Y es que este año ha habido un 29 por ciento de días en que ha ondeado la bandera amarilla y un siete pior ciento, la roja. En cambio, en 2014 hubo un 35 por ciento de amarilla y ocho, de roja.

A pesar de que el agua del mar ha estado durante el verano más caliente de lo habitual, ha habido poca presencia de medusas.

En cambio, durante unos días llegaron a la costa tarraconense unas algas muy urticarias. Posiblemente contenían restos de medusas, lo que provocó un importante incremento de asistencias en los puestos de socorro. Así, mientras el año pasado hubo 130 atenciones de este tipo, este verano la cifra se ha disparado hasta prácticamente duplicarse –248–.

También se ha notado un aumento de otro tipo de picaduras y alergias, que de 409 ha pasado a 478 –de las que 39 han sido por picaduras de pez araña–. Este incremento se debe principalmente a las picaduras de avispa y por gente que tiene alergia en la piel a determinadas cremas solares.

Precisamente el fuerte calor ha propiciado que los socorristas hayan tenido que atender nueve lipotimias, cuando en el mismo periodo del año pasado fueron sólo dos. Y las hipertensiones han pasado de cuatro a seis.

Una de las preocupaciones de los responsables de playa es el aumento de atenciones por pinchazos de anzuelos –no ha habido ninguno de jeringuillas–. El aumento de pescadores en las playas durante la noche ha provocado, indirectamente, un aumento de anzuelos abandonados en la arena, que al día siguiente provocan heridas a los bañistas.

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