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El cambio climático pone en peligro la viabilidad de la flota del arrastre en TGN

No se recuerda un mes de enero tan duro como éste. Las fuertes rachas de viento 
de los últimos días han obligado a las embarcaciones a quedarse en tierra

CARLA POMEROL

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Un grupo de pescadores con sus capturas en la lonja. FOTO: Alba Mariné

Un grupo de pescadores con sus capturas en la lonja. FOTO: Alba Mariné

Los pescadores no tienen un sueldo fijo, un salario que les dé seguridad. Día que no sales a la mar, día que no cobras. Así es el oficio. Y los temporales de estos últimos meses lo han dejado claro. Primero fue el Glòria y, después, el Filomena. «Nunca habíamos vivido un mes de enero tan malo como este», explica Rosa Sans, secretaria de la Confraria de Pescadors de Tarragona, quien explica como las fuertes rachas de viento de las últimas semanas han dejado amarrada a la flota del arrastre, al menos cuatro días en lo que llevamos de enero. Un hecho que nunca antes había ocurrido.

La situación es insólita. «Pensar que, desde el pasado mes de diciembre, no hemos conseguido hacer una semana entera. Si en teoría trabajamos cinco días a la semana, solo hemos podido salir a la mar tres o cuatro días», explica Minguet Pedrol, patrón de la embarcación Guita 1. El motivo principal es el mal tiempo. Los temporales, seguidos de las fuertes rachas de viento, han obligado a la flota del arrastre a quedarse amarrada, con todas las consecuencias que esto implica. «Es muy fácil, si no salimos a pescar, no cobramos. Y si esto ocurre un día, no pasa nada. Pero si se convierte en una cosa habitual, tenemos un problema», explica Pedrol.

La mayoría de los patrones y pescadores cuentan con una aplicación en el móvil que les permite saber qué tiempo hará al día siguiente. «El móvil ya nos marca si podremos salir o no, pero, por norma general, venimos aquí para ver si mejora el día. No perdemos la esperanza hasta el último momento», explica Pedrol. Para hacerse una idea, el sector del arrastre sale a faenar a partir de las siete de la mañana y no vuelve a puerto hasta las cuatro o cinco de la tarde. Su jornada laboral es de diez horas. Actualmente, hay 24 embarcaciones del arrastre en Tarragona.

Salir con mal tiempo es peligroso, tanto para los pescadores como para el material que se utiliza. El viento puede acabar rompiendo una red de pesca. Así que la mayoría de la flota decide quedarse en tierra y perder un jornal. Pedrol, sin embargo, ha salido dos o tres días solo en las últimas semanas. «Tampoco sale a cuenta porque los pescaderos ya saben que la mayoría de barcas no salen y, por lo tanto, ya no vienen hasta aquí. Consiguen el pescado por otro lado», explica Pedrol, quien añade que «después de pasar mal día, el colmo es llegar y que no puedas vender el género».

La secretaria de la Confraria de Pescadors de Tarragona, Rosa Sans, explica que «los vendavales de las últimas semanas están acabando de ahogar al sector», y añade que «si de cinco días, solo trabajas tres o cuatro, te da justo para pagar la gasolina y la Seguridad Social de los trabajadores. Sales para cubrir los gastos mínimos».

Otro de los afectados es Josep Maria Sans, de la embarcación Cinta. «Hace dos años que el cambio climático está apretando con fuerza. Pero es verdad que en los últimos meses la cosa ha empeorado. Las semanas ya no son de cinco días. Con un poco de suerte, son de cuatro», explica Sans.

Por el momento, los patrones entrevistados todavía no han hecho cuentas sobre las pérdidas de este mes por los temporales, aunque algunos se atreven a cifrarlo en unos cinco o seis mil euros menos. Pero el mal tiempo no ha sido la única causa de su mala racha. «Es verdad que en diciembre, solemos trabajar menos días porque hay más días festivos. Entre el puente de la Constitución, la Navidad y el cambio climático, podríamos decir que no hemos podido trabajar ni una semana entera en los últimos dos meses», explica el patrón de la embarcación Guita 1.

La basura, otra enemigo

Pero el peligro que supone faenar con mal tiempo no es el único handicap con el que se encuentran los trabajadores. «Hace aproximadamente un año, notamos un cambio importante en el mar. El Glòria arrasó con todo lo que se encontraba por delante, llenando el mar de basura y de voluminosos», explica Siscu Amigó, patrón de la embarcación J. Fortuny.

La consecuencia es que, cuando los pescadores tiran de la red, no solo se encuentran con pescado. También residuos de todo tipo, desde mascarillas hasta muebles o electrodomésticos, que pueden llegar a romper la herramienta de trabajo y dejar en blanco la jornada laboral.

¿Y cuando llegue el cerco, qué?

En la misma línea, el presidente de la Confraria de Pescadors de Tarragona, Esteve Ortiz, explica que el cambio climático está afectando gravemente al sector. «Las embarcaciones no pueden salir cuando quieren y eso genera frustración. Además, con el mal tiempo, el pescado va más loco», dice. Pero lo que más preocupa al presidente de la institución es la afectación que habrán tenido estos temporales sobre el pescado azul. El próximo 14 de febrero, la flota del cerco –los que van a la sardina y al boquerón– vuelve a la mar, tras dos meses de parada biológica obligatoria. «Se trata de un sector que lo está pasando muy mal. Tenemos mucha demanda de pescado azul y el mar está como está. Solo faltaba esta racha de mal tiempo. Ya podemos cruzar los dedos para que la pesca del cerco no se vea perjudicada», acaba Ortiz.

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