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El caso de Judi Castrillón

Con sólo 38 años, sufrió una rara infección medular irreversible que le impedirá caminar el resto de su vida
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Judi Castrillón es una de las beneficiarias del servicio. Foto: Cedida

Judi Castrillón es una de las beneficiarias del servicio. Foto: Cedida

Judi Castrillón regentaba un bar de la Part Alta de Tarragona cuando, de pronto, la vida le dio uno de aquellos golpes que la cambia todo para siempre. Una extraña afección medular le paralizó las piernas de manera irreversible. De eso hace un año y medio. Judi nos recibe en su casa con una sonrisa pero a medida que nos explica su historia se hace evidente que atraviesa momentos de mucha dificultad.

«Cada día me pregunto por qué me ha pasado esto. Yo siempre he sido una persona sana. Soy joven. Tenía mi negocio y mi hija ya se había hecho mayor. Tenía proyectos de futuro y de golpe he perdido muchas de las ilusiones. Por suerte en el Hospital de Santa Tecla y en el Ayuntamiento hay un gran equipo de trabajadores sociales que estuvieron conmigo desde el primer día y me acercaron a los recursos municipales existentes para personas que lo necesitan como yo. Los primeros meses fueron muy duros, porque yo estaba sola, con toda mi familia fuera de Cataluña, y toda la ayuda que recibí fue de estos profesionales. Sin el SAD no sé qué habría sido mi vida».

Desde hace unos tres meses ha aprendido a moverse un poco, con dificultad, gracias a un caminador. «Ahora mi objetivo es empezar a salir sola del piso y dar paseos por las calles del barrio. También empiezo a ir a la piscina e intentaré apuntarme a cosas que puedo hacer en mi estado». En la etapa inicial, cuando Judi no podía mover las piernas en absoluto, recibía asistencia domiciliaria por la mañana y por la tarde. Desde hace unos meses es de tres horas cada mañana. «Me ayudan sobre todo a hacer la comida y a limpiar el piso, ya que si lo intentara hacer yo sería peligroso. Es un servicio importantísimo en mi vida y estoy muy agradecida porque sé que las cosas están complicadas en las administraciones y que hay muchas personas que necesitan ayuda. Ojalá hubiera más recursos para todas las personas y familias de Tarragona que lo necesitan incluso más que yo», apunta Judi.

El de Judi es sólo uno de los muchos casos que se encuentran hoy en día en Tarragona. En la actualidad en la ciudad más 550 personas son usuarios y usuarias, con diferentes niveles de necesidad, de esta prestación impulsada por los servicios sociales del consistorio. Un servicio esencial y humano que requiere cada año de más esfuerzo presupuestario, sobre todo ahora en tiempo de dificultades económicas para muchos núcleos familiares.

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