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Tarragona ENTREVISTA

´El catalán debe ser la única lengua oficial en una Catalunya independiente´

Joan Martí i Castell, exrector de la URV y Creu de Sant Jordi

Octavi Saumell

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Joan Martí i Castell, el pasado viernes en la calle de Les Coques. FOTO: Lluís Milián

Joan Martí i Castell, el pasado viernes en la calle de Les Coques. FOTO: Lluís Milián

– ¿Cómo se siente una persona que será nombrada Creu de Sant Jordi?

– Especialmente honorado. Vivimos en un mundo en el que las emociones se valoran demasiado poco, y un reconocimiento de estas características forma parte del mundo emotivo. Me siento contento y feliz. Valoro especialmente esta distinción porque implica un sentimiento de afecto.

 

– ¿Es una sorpresa?

– Sí, normalmente un premio así no te lo esperas nunca. Es la segunda distinción más importante, sólo por detrás de la Medalla d’Or.

 

– Hacemos la entrevista en el Pla de la Seu, donde hace años usted leyó el manifiesto por la capitalidad de Tarragona contra la Llei de Vegueries.

– Sí, aquí siempre vengo a ver los castells, pero sí que recuerdo el acto. Redacté el texto y lo leí porque defender la capitalidad de Tarragona es una obviedad. Es evidente que, tanto desde el punto de vista histórico como de cualquier otro, Tarragona es la capital. Lo hice con mucho gusto porque Tarragona es mi ciudad.

 

– Al final no se aprobó la Llei de Vegueries.

– Sí. Debo decir que no me siento una persona que está en un bando en conflicto con otro. Quien lo hace es porque tiene algún problema.

 

– ¿Tarragona es una ciudad apática?

– En una ciudad capital como Tarragona se concentra la estructura administrativa, social, histórica, militar y eclesiástica. Esto hace que, inevitablemente, la ciudad sea mucho más heterogénea, abierta y dispersa, como pasa también en Barcelona, París o Milán.

 

– ¿Esto provoca pasividad ciudadana?

– Provoca que los ciudadanos no se preocupen por determinados problemas porque no los ve como tales, sino como fruto de una realidad más compleja.

 

– Usted ha vivido muchos años en Barcelona. ¿Cómo se ve desde la distancia?

– El concepto es excelente, y no sólo de la gente de Barcelona, sino de toda Catalunya, España e internacional. Nos ven como una ciudad magnífica, con un gran patrimonio como la Catedral que tenemos aquí delante.

 

– Justo delante, en Ca l’Ardiaca, se hará un hotel de lujo.

– Sí, a veces la realidad es contradictoria... A veces, los propios tarraconenses no nos valoramos suficientes y nos creemos los estereotipos y las inercias. Se dice que Tarragona no es ni cultural ni comercial y que, además, es apática. Y no es así. En Tarragona nació la universidad y ha tenido un Institut d’Estudis Tarraconensis Ramon Berenguer IV excelente. Además, la agenda de actos culturales es larguísima...

 

– ¿Es una falsa idea?

– Tarragona es muy comercial, turísticamente es potente y culturalmente es extraordinaria. Después de Barcelona, es la segunda ciudad de Catalunya.

 

– En breve será junto a L’Hospitalet de Llobregat la única que tendrá El Corte Inglés e IKEA.

– Exacto. Si estas dos marcas han apostado por Tarragona, por algo será. Los empresarios no juegan con los beneficios.

 

– ¿Falta unidad en la demarcación frente al Àrea Metropolitana de Barcelona?

– Falta unidad en todo. El mundo del siglo XXI es decepcionante, muy individualista.

 

– Esto es contradictorio con el ‘boom’ de las redes sociales.

– Hasta un cierto punto. Las solidaridades se crean mirándose a los ojos, con el contacto. En el mundo laboral, la importancia de los sindicatos ha bajado de una manera estrepitosa.

 

– La reforma laboral lo ha complicado mucho.

– Evidentemente, pero es aún más motivo para que los medios de comunicación nos expliquen que necesitamos unos sindicatos fuertes. Falta solidaridad y fraternidad entre las personas.

 

– ¿Cree que para el territorio tarraconense son positivos proyectos como Ferrari Land o BCN World?

– Es complicado, pero de entrada creo que proyectos de esta envergadura son positivos siempre que no haya servilismos inaceptables que perjudiquen el bienestar social.

 

– Generan ocupación.

– Exacto, pero el trabajo debe ser en base a proyectos bien orientados, que sean sostenibles y moralmente aceptables.

 

– Hace años se criticó la construcción de Port Aventura.

– Sí, debe irse con mucho cuidado con la política de decir siempre ‘no’ de entrada. Port Aventura es un centro de atención turística de primer nivel.

 

– Usted es miembro del Senat Tarragoní desde su creación. ¿Qué le parece este organismo asesor del alcalde?

– Llevo mucho tiempo, sí. Es una iniciativa que fomenta el diálogo libre con posicionamientos plurales sin ningún tipo de servilismo. Creo que es positivo.

 

– En junio, Josep Fèlix Ballesteros cumple una década como alcalde. ¿Qué valoración hace usted de su gestión?

– Es una persona que quiere mucho la ciudad, con una capacidad de diálogo poco frecuente. Ballesteros es afectuoso y cercano.

 

– Es el alcalde que ha sufrido la crisis.

– Nadie hace todo lo que se espera de él.

 

– Como rector de la URV usted trató con Joan Miquel Nadal cuando era alcalde. ¿Son muy diferentes Nadal y Ballesteros?

– Tienen personalidades diferentes. De Nadal sólo puedo decir cosas buenas, y eso que tratamos en una época complicada. Siempre fue atento con las necesidades de la URV, especialmente en la búsqueda de infraestructuras, expresando opiniones sinceras y, a veces, duras.

 

– Son dos alcaldes de signos políticos muy distintos.

– Esto demuestra que la política no debe pasar por encima de la sociedad, especialmente la europea.

 

– ¿Se refiere a los refugiados?

– En general. Catalunya siempre ha sido europeísta, pero no para esta Unión Europea. Se dice con voluntad de amenaza que una Catalunya independiente quedaría fuera de la UE. Pues mire, con esta Unión Europea, no habrá nunca unos Estados Unidos de Europa.

 

– Es una unión económica y comercial.

– Sí, priorizando a los más fuertes. Esta Europa se olvida de las personas, de los pueblos, de las culturales y de las lenguas.

 

– No se puede hablar en catalán en el Parlamento Europeo.

– Ya me explicará.

 

– ¿Qué le parece el pacto de gobierno de Tarragona entre PSC, PP y Unió?

– No es normal vivir en conflicto, ni personalmente ni colectivamente ni nacionalmente. No debemos tener miedo de decir que con España las cosas no van bien.

 

– El gobierno de Tarragona dice que sí que estamos bien con España.

– Basta con estudiar las descalificaciones que hay en cada lado para extraer conclusiones.

 

– ¿Cuál es su opinión?

– A Catalunya se le impone unos límites de subordinada. En democracia debe poder hablarse de situaciones de igualdad, ya sean personas, colectivos o lenguas. No es casualidad que, en diez años, el sentimiento soberanista haya subido tanto.

 

– ¿Usted votó el 9N?

– Sí. Nunca he faltado a una cita con las urnas. Y, por cierto, que las urnas fueran de cartón no le quitó ninguna relevancia. Fu un acto democrático, pacífico y ciudadano.

 

– El Estado se opone a que se convoque un referéndum en Catalunya.

– No debe tenerse miedo a cambiar leyes. Ninguna legislación del mundo debe estar por encima de las personas.

 

– ¿Cómo la Constitución Española de 1978?

– Exacto. Ni la española ni la italiana ni ninguna otra. El sistema legal debe ir cambiando, actualizándose. Es que de lo contrario no se avanzaría nunca. Y ahora estoy viendo un proceso involutivo.

 

– Viendo como están ahora las relaciones entre Catalunya y España... ¿Cree que hoy se aprobaría la Immersió Lingüística?

– Se ha demostrado que no la quieren. Son los únicos que se oponen, ya que los lingüistas de comunidades plurilingües la avalan. La inmersión es el sistema más avanzado. Lo que irrita es que gente que vive aquí mienta diciendo que el castellano está perseguido.

 

– Hay partidos que piden una educación trilingüe.

– Catalunya es el único país en el que un importante número de personas habla tres idiomas. Hemos tenido presidentes –menos uno que no nació en Catalunya– que hablan cuatro o cinco lenguas, mientras que los gobernantes españoles sólo hablan uno.

 

– ¿En qué situación se encuentra la lengua catalana en Tarragona?

– No se puede partir por zonas. Una lengua tiene mala salud si tiene déficits en algún territorio donde no se habla ni se comprende correctamente.

 

– Pues tiene mala salud.

– Exacto. Y no podrá tenerla buena si Catalunya no se convierte en un Estado en el que exista la convicción de que el catalán es una lengua igual que las otras.

 

– En las redes sociales el catalán es muy usado.

– Sí, esto es positivo. Muchos científicos que publican en inglés tienen sus obras originales pensadas y escritas en catalán. Sin embargo, se niega la evidencia y se genera una hostilidad gratuita que provoca una reacción, que en el caso del Procés se ha iniciado desde la base y no desde la clase política.

 

– Los onzes de setembre cuentan con una gran afluencia.

– Sí, y es un gran mérito que todo esto nazca de la base en un país en el que la unidad de España y su Constitución son sagradas.

 

– Soraya dice que ‘el referéndum es ilegal porque España es una democracia’

– Ya me explicará, esto no lo comprende ni Dalí, es surrealismo. Esto no se entiende desde el extranjero.

 

– ¿El castellano debería ser oficial en un Estado catalán?

– En una Catalunya independiente sólo debería haber una lengua oficial.

 

– ¿Sólo el catalán?

– Claro. Si esto se abre, ¿por qué no se ponen cinco como oficiales? Un Estado catalán no significaría romper las relaciones con España. Las escuelas ya darían al castellano el lugar que consideraran oportuno.

 

– Hay mucha gente castellanoparlante en Catalunya.

– La mayoría de estados soberanos sólo tienen una única lengua oficial. En Barcelona, se hablan más de 300 lenguas. No las podemos hacer todas oficiales. Esto no tiene ningún sentido.

 

– Pero ahora el castellano ya es oficial en Catalunya.

– Esto se debe sólo a la relación administrativa que tenemos con España.

 

– ¿Debería haber una fase de transición lingüística?

– Me fío muy poco de las transiciones. Debería haber toda la discusión necesaria y no precipitarnos.

 

– La URVya tiene 25 años de vida. ¿Cómo valora su evolución?

– Muy bien. No ha dejado nunca de crecer. Se hizo una apuesta muy seria para seleccionar los estudios y no hacer de todo. Por esto se apostó por las ingenierías, la química, la biología o las humanidades. Esto nos dio credibilidad ante la Generalitat.

 

– ¿Se esperaba este crecimiento cuando era rector?

– Siempre vi que íbamos bien, tiene un gran futuro porque es sostenible, racional y está muy comprometida con el territorio.

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