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El consumo de tabaco crece impulsado por los menores

Los fumadores han aumentado en el último año hasta volver a niveles anteriores a la entrada en vigor de la ley antitabaco. Los adolescentes tienen gran parte de la culpa 

Álex Saldaña

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FOTO: Thinkstock

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Núria tiene 14 años. Está en el estanco para comprar papel de fumar OCB negro. Su amiga Sonia, de su misma edad, acaba de comprar tabaco de liar, «que es más barato que el que viene en cajetillas». Ambas estudian tercer curso de la ESO y dicen que empezaron a fumar en verano, en las fiestas de Sant Magí. «Por probar, porque nos daba curiosidad», comentan. Y se engancharon. Aseguran que no pueden pasar un día sin fumar. Consumen «unos diez cigarrillos cada día». Ante la pregunta de por qué han comenzado a fumar si saben que es malo para la salud, responden que «tampoco será tan malo si es legal y lo venden en cualquier parte». 

Núria y Sonia responden al perfil de ese 34,7% de jóvenes de entre 14 y 18 años que consume tabaco cada día –un 36,9% son chicas, por un 32,6% de chicos–. También encarnan el dato estadístico en lo que se refiere a la edad media de inicio en el consumo diario de este producto, establecida en 14,6 años. Su imagen también se corresponde con la cifra que habla de que el 52,5% de los jóvenes de 14 a 18 años que fuma son mujeres y con la que dice que el 88% de ellos son menores.

Núria además se incluye en ese 30,4% de adolescentes fumadores que cuenta con la permisividad de sus padres para hacerlo –«¿cómo no me van a dejar si ellos también fuman?», pregunta de forma retórica–. No sucede lo mismo con su amiga Sonia, que admite que «mis padres se enfadarían muchísimo y me castigarían si se enteraran de que fumo. Por eso siempre llevo un paquete de chicles de menta encima». 

«Comenzamos a fumar por curiosidad. Ahora consumimos diez cigarrillos cada día»

Chicas como Núria y Sonia tienen mucho que ver con el hecho de que, después de varios años de bajada sostenida, el consumo de tabaco haya repuntado hasta volver a niveles previos a la entrada en vigor de la ley antitabaco, según se desprende de la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES), con datos de 2017. Y es que, según este estudio, un 40% de la población asegura consumir cigarrillos, cifra que baja a un todavía alarmante 34% si tenemos en cuenta a quienes lo hacen cada día –el año anterior era un 30,8%–. Y en este repunte tienen mucho que ver los jóvenes como Núria y Sonia, un sector de población donde el consumo de tabaco ha aumentado en un 5%. 

La psicóloga Enriqueta López Jurado confirma que «cada vez empiezan más pronto. Sobre todo, por el deseo de descubrir sensaciones, de probar, que luego deriva en el vicio. Quieren ser adultos cuanto antes y en este sentido importa mucho la presión del grupo, que a estas edades hace mucha fuerza». 

Enriqueta, acostumbrada a trabajar con adolescentes, confirma la escasa percepción del riesgo que tienen los menores. «Piensan que no es para tanto, no creen que les pueda pasar a ellos». 

También influye el hecho de que, si bien muchos adultos dejaron de fumar cuando entró en vigor la ley antitabaco, con todas las dificultades que puso a los fumadores, esta generación ya ha crecido con la ley en vigor, por lo que no ha notado sus efectos.

Además, cuanto más cosas prohibimos a los adolescentes, más les incitamos a que hagan lo contrario, por ese espíritu de rebeldía propio de esta edad». Por eso, Enriqueta aconseja a los padres no ponerse en contra, sino tratar de que vean las consecuencias por sí mismos…».

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