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El coronavirus infecta a 6.415 alumnos y entra en el 68% de los centros de Tarragona

Las medidas para controlar la pandemia han permitido acabar el curso escolar, aunque ha habido momentos complicados a finales de octubre y a la vuelta de Navidad y Semana Santa

Jordi Cabré

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A pesar de la incertidumbre inicial, las escuelas han podido terminar el curso.  FOTO: Pere Ferré

A pesar de la incertidumbre inicial, las escuelas han podido terminar el curso. FOTO: Pere Ferré

El curso escolar llega a su fin mañana, día 22. Lo hace tras nueve meses de incertidumbre, desconfianza en el sistema, termómetros láser en las entradas, litros de gel hidroalcohólico en las aulas, mascarillas de todos los tamaños, colores y formas, ventanas abiertas aunque haga frío y grupos burbuja inalterables hasta hace casi pocas semanas. Este podría ser el resumen de un curso escolar que nadie podía garantizar, ni Salut ni Educació, que terminaría en junio y con unos datos de contagios relativamente bajos.

Los datos del viernes reflejaron 99 personas enfermas activas, es decir, que aún no han superado la infección. Se trata del número más bajo dentro de la comunidad escolar de la provincia de este 2021 y que equipara los resultados de diciembre, cuando la segunda oleada de brotes llegaba a su fin y empezaba la relajación navideña.

Los datos oficiales del Departament también reflejan en este fin de curso 22 aulas cerradas y 587 personas confinadas en la provincia, unas cifras también muy similares en los primeros compases de curso y en las épocas en que la curva de la pandemia era claramente decreciente.

Las cifras del día a día han reflejado la situación que se vivía fuera de los centros educativos, pero las medidas impulsadas para poder garantizar el curso escolar han dado sus frutos, prueba de ello es que 12 centros educativos se han visto obligados a cerrar completamente para evitar la propagación, pero son centros educativos muy pequeños y que no han tenido otra alternativa.

En los centros grandes y con un número muy elevado de alumnos se han visto afectados por más casos de coronavirus, pero han podido sellar aulas y mantener el centro educativo abierto.

7.322 positivos desde el 14S

En este curso que ahora termina (desde el 14 de septiembre hasta hoy lunes 21 de junio) se han registrado en la provincia de Tarragona un total de 7.322 positivos dentro de la comunidad educativa, de los cuales 6.415 de ellos son alumnos y el resto profesorado, personal de administración.... Si comparamos los datos con Catalunya, es el 8,6% del total, tanto en la cifra global como en la de alumnos infectados durante estos nueve meses.

La cifra total es la que ha ido incrementándose a lo largo de estas semanas de curso y la de positivos activos son las personas que se encuentran enfermas en el momento en que se recogen los datos. En este curso, a finales de octubre se registró el pico más alto con 689 personas enfermas y 10.227 confinados por contacto directo. El momento más crítico de todo el curso, cuando la pandemia rebrotaba con fuerza en una nueva oleada tras las vacaciones de verano.

Las medidas no son infalibles

Estos más de 7.000 casos de coronavirus acumulados en este curso se han diseminado por la gran mayoría de centros educativos de las diez comarcas tarraconenses. El Departament d’Educació de la Generalitat ha monitorizado un total de 641 centros educativos en la demarcación (guarderías, escuelas, institutos, centros privados, escuelas de idiomas....), de los cuales 436 de ellos han informado como mínimo una vez durante el curso de casos de coronavirus activos.

Evolución de la pandemia en los nueve meses de curso. FUENTE: Educació

Este 68% de centros educativos han detectado el virus en las aulas y han aplicado las medidas para intentar contener un posible brote. En algunos casos, los infectados se han podido aislar a tiempo y no ha ido a mayores, en otros se han ido sumando enfermos dejando aulas cerradas y un buen puñado de estudiantes encerrados en casa y como mucho trabajando online el temario. 

De estos 436 centros educativos salpicados con casos de coronavirus, una docena han tenido que bajar la persiana como mínimo diez días por protocolo. La primera fue una guardería de Reus, Montsant, y la última la escuela rural 1 d’Abril de La Palma d’Ebre. Esta, además ha sido el único centro que ha tenido que cerrar en dos ocasiones por dos positivos entre su alumnado.

Los 12 centros clausurados 

El pasado 9 de octubre, el Departament d’Educació de la Generalitat informaba que la Escola Bressol Montsant de Reus cerraba sus puertas por un positivo. Se aislaron a 37 personas, 30 eran alumnos y se cerró el equipamiento en la calle de Les Borges del Camp. Desde entonces otros 11 centros han pasado por por lo mismo: Escola 1 d’Abril de La Palma d’Ebre (2 veces), la Escola la Miranda d’Arnes, la Escola El Molar, la Escola Mare de Déu de la Fontcalda (en el Prat de Comte), la Escola Sant Llorenç de La Galera, la Escola Els Til·lers de la Masó, la Llar d’Infants de Barberà de la Conca, la Merlets de Montblanc, la Marta Mata de Banyeres del Penedès, la Barrufets de Tarragona y la Escola Bressol de Sarral.

La lección de los niños

Los grandes protagonistas de este curso escolar que finaliza han sido los alumnos y los profesores. Muy lejos quedan las primeras semanas de clase en las que «había mucha incertidumbre e inseguridad», comenta Virginia Llurba, profesora de 3º de Primaria del Colegio Maria Rosa Molas de Reus, quien añade que «en un principio no sabíamos qué iba a pasar y además había muchos cambios en los protocolos del Procicat. Después, con el tiempo, todo se fue normalizando con la puesta en marcha de una serie de normas y rutinas».

Esta docente reconoce que «nos sorprendido a todos los profesores lo fácil que fue para los niños adaptarse a la nueva situación. Lo cogieron todo muy rápido (limpieza de mesa y material, de manos, etc.). Además, en ningún momento se han querido quitar la mascarilla y han cumplido con la norma. Nos han dado toda una lección a los adultos. Hay que valorar mucho su trabajo. Se merecen una felicitación».

Pero Llurba admite que la experiencia ha sido dura. «Para nosotros, los profesores, ha sido dura por momentos, pero teníamos que hacer nuestro trabajo. Y los alumnos, a nivel emocional, también han sufrido aunque se hayan adaptado a los hábitos. Sobre todo al principio, cuando costó un poco poner en marcha la maquinaria. Pero después el balance ha sido positivo».

Los padres también se muestran satisfechos con el desarrollo del curso. Joan, que tiene una hija en 4º de Primaria, asegura que «teníamos más miedo los padres de lo que podía pasar que los niños. Ellos han llevado todo con una naturalidad tremenda, demostrando que se adaptan a las circunstancias mucho mejor que nosotros. La mejor noticia es que, salvo confinamientos puntuales por algún caso positivo, el curso se ha podido desarrollar perfectamente. Felicito a los profesores y a los alumnos».

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