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Tarragona Planificación

El crecimiento de Tarragona divide a geógrafos y urbanistas

Expertos universitarios y agentes económicos discrepan sobre si la ciudad debe apostar por la expansión, como se prevé en el POUM, o si debe priorizar la rehabilitación del centro

Octavi Saumell

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Actualmente, Tarragona tiene unos 130.000 habitantes. FOTO: PERE FERRÉ

Actualmente, Tarragona tiene unos 130.000 habitantes. FOTO: PERE FERRÉ

¿Tarragona debe crecer en extensión con nuevos barrios como la Budellera y la Vall del Llorito o, al contrario, debe apostar por rehabilitar su centro urbano e impulsar los espacios abandonados del actual núcleo? Esta cuestión 
–puesta de relieve desde la llegada del nuevo gobierno municipal (ERC–Comuns)– divide a geógrafos, urbanistas y agentes económicos.

El director de la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de la Universitat Rovira i Virgili (URV), Arturo Frediani, lo tiene claro: «En este momento es totalmente disparatado crecer en extensión», afirma el docente, quien lo justifica con el hecho de que «la población de Tarragona se ha reducido en casi 10.000 habitantes en los últimos diez años», mientras que, por otro lado, «la Part Alta es un barrio prácticamente deshabitado en espera de una nueva vida».

«Con sus expectativas especulativas de crecimiento, los propietarios de los terrenos de la periferia urbana desean sencillamente materializar las jugosas plusvalías que pueden derivar de un suelo que en su día fue reclasificado», asegura Frediani, quien lamenta que «aquí en Tarragona, pero bastante en todas partes, los gobernantes poco hicieron por resistirse a las presiones de aquellos propietarios de suelo rústico que aspiraban incorporar sus tierras al proceso de urbanización», añade el responsable universitario. Asimismo, el profesor de la URV recalca que «la ciudad no debe ocupar más suelo que el actual hasta que no repueble sus barrios deshabitados y agote el suelo de los espacios vacantes. Si se crece, debe hacerse hacia adentro, aumentando la densidad y, con ella, la vitalidad del centro histórico».

Frediani narra uno de los ejercicios que se realizan en la universidad tarraconense. «Estamos ensayando con los alumnos de la escuela rellenar los vacíos existentes actualmente en el tejido urbano, en especial aquellos de titularidad pública que podrían ser gestionados desde el modelo cooperativo, con –o incluso sin– la aportación de dinero público. Un interesante ejemplo podría ser la pendiente que rodea la Part Alta por el norte, en concreto entre la Arrabassada y la calle J.S.Bach», relata.

Si está en el POUM, «es legal»

De manera diametralmente diferente se expresa el conseller de Territori de la Cambra de Comerç de Tarragona, Agustí Domènech. «El urbanismo no implica nunca un enfrentamiento. La buena gestión de una ciudad supone saber conjugar adecuadamente la expansión y la rehabilitación, aunque es evidente –y cae por su propio peso– que el crecimiento de una ciudad siempre lo es por extensión de su ámbito urbano», afirma el representante cameral.

Durante los últimos días, el sector económico se ha mostrado a favor de compatibilizar la extensión de la ciudad con la reforma, sin descartar ninguna de las dos opciones. En este sentido se han expresado los Promotors Immobiliaris, la Associació d’Apartaments Turístics, la FEAT o Pimec.

«Son innumerables las previsiones del POUM que apuestan por la reordenación de antiguos barrios o áreas de transformación que comportan un esponjamiento de su entorno encaminadas a disminuir la alta densidad de estos viejos núcleos. En contrapartida, aparecen nuevos ensanches urbanos con criterios más sostenibles y de mejores dotaciones públicas», añade Domènech.

Con el Plan General vigente, asalta la duda de si –legalmente– puede priorizarse la rehabilitación sobre los nuevos barrios, si estos están previstos en el planeamiento, como son los casos de la Budellera y la Vall del Llorito. «Si la iniciativa privada de estos dos ejemplos cumple con los parámetros objetivos marcados, tienen el derecho y hasta la obligación de llevar a cabo su desarrollo», afirma Agustí Domènech. En consecuencia, el incumplir por parte de la administración pública aquello que le está reconocido al propietario privado «puede comportar consecuencias de índole jurídica y de dimensión desconocida en estos momentos», recalca el representante de la Cambra de Comerç.

«Urbanismo inclusivo»

Pere Picorelli, profesor del master de Ciutat i Urbanisme de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), recuerda que en la nueva Agenda Urbana fijada en la conferencia Hábitat III de Quito de 2016 se planteó que el modelo de desarrollo urbano «debe ser inclusivo y sostenible y, por tanto, el consumo de más territorio no debería formar parte de la agenda de las ciudades y del urbanismo contemporáneo». Pese a ello, Picorelli resalta que «esto no quiere decir que no deba haber nuevos barrios, sino que estos procederán de la renovación de tejidos urbanos obsoletos, abandonados o destinados a usos de interés secundario para la ciudad y sus nuevas demandas».

Picorelli remarca que expansión y rehabilitación «en principio, son compatibles», y recuerda que «en los últimos treinta años se han producido de forma simultánea estos dos tipos de crecimientos urbanos en Catalunya y España: tanto la expansión urbana como la renovación», un hecho que, a la luz de la emergencia climática actual, «no significa que sean deseables», especifica el profesor de la UOC.

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