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El cuadro eléctrico, el nuevo lienzo en Reus

Reportaje. En la ciudad han aparecido 25 grafitis que han levantado la curiosidad de los vecinos. No se trata de ninguna gamberrada, sino de una acción artística coordinada

M. Càmara

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Una sirena sorprende a los peatones de la zona de la Plaça del Gegant Indi. FOTO: alba mariné

Una sirena sorprende a los peatones de la zona de la Plaça del Gegant Indi. FOTO: alba mariné

A principios de noviembre, y de la noche a la mañana, aparecieron grafitis blancos, azules y rojos en distintos puntos de la ciudad. 
Lo que levantó la indignación de algunos vecinos y la curiosidad de otros, no es ningún acto de incivismo, sino una acción artística coordinada en el marco del festival de arte urbano Llambordes. 

Dicho festival ha propuesto a 24 artistas de la ciudad, el resto de la provincia, Barcelona e incluso Berlín, decorar 25 cuadros eléctricos ubicados en sendos edificios. La única premisa, la utilización de sólo los tres colores mencionados. De hecho, la acción recibe el nombre de e.30.241.9010, el código cromático de uno de estos colores. 

Arte urbano entre jóvenes

Llambordes quiere convertirse en un programa de fomento del arte juvenil en la calle, el denominado Street Art. Durante todo el año se desarrollan distintas acciones que pretenden inducir a la reflexión. A través del arte, se busca sorprender y obligar al ciudadano a pensar. La idea es que las acciones puedan compartir espacio público con los escaparates publicitarios y comerciales. 

Montserrat Flores, concejal de Joventut de Reus, asegura que   «la cultura es viva, se mueve y tiene capacidad para transformar la sociedad para mejorarla». Explica que el festival Llambordes busca ofrecer «un impulso a nuevas propuestas que den voz y oportunidades a les inquietudes juveniles y trabajar para ofrecer una mayor y más rica y variada oferta cultural y de ocio al colectivo de jóvenes». 

Llambordes llega este 2018 a su segundo año de vida y ha evolucionado de un festival de grafiti a un programa de fomento del arte juvenil en la calle. Una iniciativa que «quiere convertirse en un espacio con orejas y mente abierta en el que los y las jóvenes creadores puedan hacer realidad los proyectos artísticos que tengan en mente», dice Flores. Los murales de los cuadros eléctricos son efímeros, es decir, desaparecerán con el tiempo.

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