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El déficit de socorristas amenaza a playas y piscinas

El endurecimiento de los requisitos amenaza con dejar desabastecidas a playas y piscinas municipales de la provincia. Las empresas de servicios dan la voz de alarma ante el déficit

Raúl Cosano

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Bañistas en la Platja Llarga de Tarragona, mientras vigila un socorrista de la Creu Roja. Las carencias de efectivos pueden afectar este año a los servicios de playas o piscinas.  Foto: ACN

Bañistas en la Platja Llarga de Tarragona, mientras vigila un socorrista de la Creu Roja. Las carencias de efectivos pueden afectar este año a los servicios de playas o piscinas. Foto: ACN

Faltan socorristas para este verano. Nadie lo diría, con los índices de desempleo aún altísimos, pero lo admiten la propia Generalitat y las empresas de servicios deportivos que contratan a este tipo de perfiles para trabajar, especialmente, en temporada de verano, en playas, piscinas municipales, hoteles, campings, casas rurales o parques acuáticos.

«Nos está costando mucho llenar este año. Clientes que contrataban ellos el servicio se han dirigido a nosotros y nos han pedido ayuda, pero no hemos podido hacer nada. No tenemos más personal. Hemos tenido que decir que no al menos a cinco clientes», cuenta Pau Tules, gerente de la empresa Servitur Salvament, ubicada en Vila-seca. 

Por primera vez se exige un ciclo formativo de grado medio o experiencia mínima de dos años

Con la temporada de verano a las puertas, se trabaja a contrarreloj para cubrir todos los puestos y solventar la dificultad añadida de este año. Los socorristas deben estar inscritos en el Registre Oficial de Professionals de l’Esport de Catalunya (Ropec), para lo que necesitan una experiencia mínima de dos temporadas en un piscina municipal anterior a 2015 o ciclos formativos que acrediten su profesionalidad, un requisito exigido por primera vez ahora. 

«Hay problemas sobre todo con aquella gente que trabaja de forma estacional, fundamentalmente durante los meses de verano. A nosotros no nos afecta tanto porque el cliente es anual», cuenta Emili Rivelles, gerente de la empresa tarraconense Meta Gestió Esportiva. 

Una situación que se agrava

Rivelles, eso sí, recalca que «el problema se está notando» y que agrava una situación que ya era complicada de antemano: «Siempre ha habido pocos socorristas en general, pero ahora la situación es peor. Nos vienen muchos para pedir certificados que convaliden el trabajo hecho para poder hacer de socorristas a partir de ahora», cuenta Emili Rivelles, gerente de la empresa tarraconense Meta Gestió Esportiva. 

‘Nos está costando mucho cubrir los puestos. No tenemos ya más personal’, Pau Tules, Gerente de Servitur Salvament

Creu Roja también confirma la situación actual, como sostiene Hugo Núñez, coordinador local del servicio de playas de Tarragona: «La dificultad es una realidad. Sería imposible negarlo. Ha sido el primer año en que muchas empresas tenían dificultades para llenar su plantilla. El departamento pide que cada socorrista esté inscrito en el registro». 

La coyuntura forma parte de las consecuencias negativas que tiene el endurecimiento de requisitos para acceder a un puesto de socorrista, un proceso que quiere instaurar la profesionalización en el sector. Eso sí es visto con buenos ojos. «Celebramos que se profesionalice y se regularice. Era un ámbito con mucho intrusismo», cuenta Emili Rivelles. 

Gerard Monguió, desde la gerencia del grupo Serviesport, emplazado en Tarragona, también valora la situación: «Es algo bueno para el sector pero a corto plazo está generando problemas. Hay más demanda que oferta. A día de hoy, no hay suficientes socorristas y eso puede repercutir en algunas instalaciones».

Edu Amores, responsable del Consell Català de l’Esport en Tarragona, admite la problemática: «Somos conscientes de que los socorristas escasean. Nos han llegado algunas quejas de ayuntamientos. Este año es el primero en el que se implanta la nueva normativa y está causando problemas». 

Manel Garcia, responsable de AlteSport, una empresa de Salou dedicada a servicios deportivos y socorristas, desgrana los cambios: «Antes los cursos se hacían a través de Creu Roja o de la Federació Catalana. Eran cursos de 100 horas. Eso ha cambiado. Ahora para ser socorrista tienes que hacer al menos un grado medio, y eso supone un curso escolar. También están los cursos en el Servei d’Ocupació de Catalunya, con 400 horas de formación. Todo se ha vuelto más restrictivo».

A por empleos más estables

No sólo el endurecimiento de los requisitos ha tenido que ver. Otras voces sugieren un cambio de dinámica en el mercado laboral que complica el ‘reclutamiento’ de socorristas. «Hay trabajadores que han encontrado otros empleos más estables, a pesar de que se paga por encima de lo que marcan los convenios. Notamos que se ha reactivado el trabajo en otros sectores y eso choca contra nosotros», añade Pau Tules, desde la firma Servitur Salvament.

1.000 euros de media puede cobrar un socorrista al mes. La horquilla oscila entre los 900 y los 1.100 euros

La profesionalización, entendida como apuesta por un trabajo de larga duración, colisiona contra la concepción de la labor de socorrista, casi siempre marcada por la temporalidad, al menos hasta ahora. «Antes estaba enfocado para gente que estudiaba y que en verano se ponía a trabajar para sacarse un dinero. Todo ese concepto ahora cambia», cuentan fuentes del sector. 
El sueldo de un socorrista es variable, pero suele oscilar entre los 900 y los 1.100 euros. En algunos lugares se puede ofrecer también alojamiento, en el caso en que la persona sea de fuera y deba desplazarse a mucha distancia. 

El problema afecta sobre todo a municipios pequeños del interior. Lleida es la provincia más afectada, aunque los apuros son generalizados y se extienden por toda Catalunya. Así, el secretario general d’Esports de la Generalitat, Gerard Figueras, afirmó que el problema con los socorristas atañe a sólo un 10% de las 160 piscinas que hay en Lleida, mientras que en la provincia de Tarragona se detectaron cinco casos. Sea como sea, la administración anuncia que está trabajando para solventar el problema. Figueras sostiene que hay suficientes técnicos en Catalunya. Por otra parte, también descarta conceder una moratoria para aplazar las exigencias de la nueva normativa. 

«Lo importante es que la gente se tomará esto de forma profesional, cosa que hasta ahora no sucedía. Hay que esperar a que todo se estabilice», admite Pau Tules desde Servitur. 

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