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El día a día de los 'vigilantes de la playa' en Tarragona

Se encargan de cualquier labor de rescate o salvamento, pero también de las tareas de información y prevención. Un solo socorrista puede llegar a hacerse cargo de una playa lleba con 2.000 o 3.000 bañistas

ACN

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Dos socorristas vigilan la Platja de L'Arrabassada, en Tarragona. ACN

Dos socorristas vigilan la Platja de L'Arrabassada, en Tarragona. ACN

Las disputas con los bañistas imprudentes son un mal trago para los socorristas de las playas. "El usuario viene a la playa a disfrutar y a nadie le gusta que le digan lo que no puede hacer. Algunos lo entienden perfectamente, pero hay otros que no y se enfrentan con nosotros", explica a la ACN el coordinador de Salvamento y Socorrismo de Cruz Roja en Tarragona, Hugo Núñez. Los socorristas no están considerados agentes de la autoridad y no tienen capacidad de sancionar. Por ello, en ciudades como Tarragona recurren a la Guàrdia Urbana para hacer desistir a los imprudentes y, en ocasiones, salvarles la vida. Estas conductas se dan cada temporada, si bien este año la Cruz Roja ve menos casos de saltos en el mar desde las zonas rocosas del municipio.

La de este verano está siendo una campaña de playas normal en la costa de Tarragona, sin ningún factor que destaque especialmente. Ha habido bastantes días con mar plana y bandera verde, y otros con bandera amarilla y roja y una mar bastante movida. En cuanto a la presencia de medusas, no se han registrado situaciones excepcionales.

Una de las tareas más incómodas para los socorristas es la de perseguir e insistir en aquellos bañistas que no hacen caso de las recomendaciones de seguridad. Según el coordinador de los socorristas en Tarragona, el bañista desobediente no tiene un único perfil. Muchos son adolescentes y jóvenes, pero también los hay que son adultos, ya sea de la propia ciudad o foráneos.

"A veces nos encontramos situaciones extremas que nos impactan como el caso de un turista francés que estaba con su hijo en la playa de la Móra. Una compañera le dijo que saliera de un punto peligroso y él le respondió con insultos y le hizo el dedo. Al final todo tiene que ver en cómo se toma la persona en ese momento y la educación que ha recibido en su casa ", reflexiona Núñez.

Casos como los del pasado martes en que la Guàrdia Urbana acabó multando cinco jóvenes por no hacer caso de una socorrista y bañarse en bandera roja, pasan a menudo. De hecho, este verano la policía ya ha impuesto una cuarentena de denuncias -con multas de hasta 100 euros. "Es nuestro día a día. Nos encontramos muchísimos casos en que el usuario no nos hace caso y, a veces, increpa o amenaza el socorrista ", apunta Núñez.

Según el responsable de los socorristas, habría que procurar que todo el mundo recibiera una educación correcta sobre los riesgos en el entorno de la costa. El problema, sin embargo, tiene difícil solución a corto plazo para que en los días de más afluencia en Tarragona un único socorrista puede ocuparse de un área con entre 2.000 y 3.000 bañistas. Así, el colectivo tiene asumido que en un día soleado con bandera roja habrá que estar casi toda la jornada "a pie de agua" para disuadir a los imprudentes o temerarios.

Esta temporada de verano una de las conductas de riesgo que "va a la baja" es la de saltar desde las rocas al mar. "Nos ha sorprendido bastante porque otros años hacíamos mucha prevención. Este año se ha reducido bastante el número de actuaciones de información, aunque sí que tenemos puntos como el Fortí de la Reina donde es inevitable que la gente salte. Si los vemos, vamos y les avisamos. A veces vuelven cuando nos vamos y llamamos a la Guàrdia Urbana ", relata Núñez.

El responsable de la Cruz Roja insiste en la peligrosidad de saltar desde estos puntos elevados y recuerda que, en cualquier caso, es necesario haber inspeccionado la profundidad del mar en ese punto, mantener una buena posición de salto y observar el comportamiento de la oleaje. "La profundidad es importante porque la arena va y viene de un día a otro y puede que un salto que un día era seguro, al día siguiente ya no lo sea tanto", alerta.

Hugo Núñez, que hace trece años que ejerce como socorrista en las playas tarraconenses -nuevo como coordinador, admite que a la playa "se va a disfrutar", pero recuerda que hay una normativa y unos consejos básicos a seguir para todos puedan hacerlo. "Es necesario que la gente sea consciente de que el socorrista no está para molestar a nadie, sino para que pueda disfrutar de la playa pero con la máxima seguridad", defiende.

En general, la tarea de los socorristas se basa mayoritariamente en la prevención, los patrullajes y el contacto con el usuario de las playas. También hacen pequeñas curas y se ocupan del servicio de baño adaptado. Los rescates y asistencias en personas en riesgo, afortunadamente, son prácticas mucho más puntuales.
 

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