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El día después del temporal: «La tienda temblaba y la terraza levitaba en el aire»

El ventaval destruyó buena parte de un establecimiento especializado en patinaje del Port Esportiu. Ayer fue el día de retirada de árboles, principalmente entre Tarragona y El Catllar
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Los propietarios de la tienda de patinaje limpiaban ayer por la mañana los desperfectos y retiraban los restos de la terraza. FOTO: àngel juanpere

Los propietarios de la tienda de patinaje limpiaban ayer por la mañana los desperfectos y retiraban los restos de la terraza. FOTO: àngel juanpere

«Temblaba la tienda y la terraza levitaba en el aire. Asustados, nos escondimos en la parte de detrás, donde está la salida de emergencia». Lídia Muntané todavía no se creía ayer la escena que le tocó vivir el miércoles por la tarde en su establecimiento RollerZone –el único de la demarcación especializado en patinaje y que abrió hace un año–, situado en el Port Esportiu de Tarragona. Marc, uno de los profesores de patinaje, recuerda que cuando vieron la tormenta «salí al exterior a coger una banderola y todo comenzó a temblar». Añade que «la terraza –que se utiliza para el entrenamiento físico– se levantó y se sostuvo en el aire. Cayeron los cristales pero el techo desapareció». Parte se desplazó varios metros y fue a parar al aparcamiento de la rampa de entrada al Port Esportiu, cayendo encima de un turismo. Del resto, ni se sabe. Voló, al igual que por ejemplo una bota con sus patines.

Buena parte del material que había en la tienda no está apto para su venta. Se mojó y ello puede provocar su oxidación, «porque se trata de material de alta calidad», dice Muntané. Ayer por la mañana pasó el perito para certificar los daños, aunque desconocen el importe de las pérdidas. Sólo la terraza puede suponer de 10.000 a 15.000 euros

No saben ni cómo cerrar el establecimiento, y mucho menos cuándo podrán abrir. Lo podrían hacer de forma provisional en algún otro local, pero todavía lo desconocen. Las clases sí que se seguirán dando por se ofrecen en diferentes puntos de la ciudad, como la zona del rompeolas.
La casa que Lídia Muntané tiene en la urbanización Mas Cargos, en Els Pallaresos, también fue dañada por el vendaval. «Tenía una estructura con de lona y salió volando a la casa del vecino». Le causó daños en el coche. 

Mucho trabajo

Los trabajadores de la Brigada Municipal y de la Brigada d’Intervenció Ràpida trabajaban ayer para retirar la gran cantidad de árboles y ramas que había tanto en el centro de la ciudad como en muchos barrios de Llevant. La Guàrdia urbana recibió 194 llamadas relacionadas con el temporal. Ayer comenzaron los trabajos para retirar las dos partes caídas de la pérgola del Parc de les Granotes, un trabajo que se alargará uno o dos días más ya que, además, se tiene que trabajar con una grúa para retirar los pilares. Posteriormente se tendrá que redactar el proyecto y adjudicarlo, señalaba el concejal de Espais Públics, José Luis Martín. 

En el Parc de les Granotes hay un bar que precisamente cerró su temporada el pasado domingo. Su dueño, Alejandro Balsells, apuntaba al Diari que ha resultado dañado el panel de la cubierta, los toldos y las luces que tenía colgadas en la pérgola. No sabe todavía a cuánto pueden ascender los desperfectos, pero calcula que unos 8.000 euros. Ayer, Balsells –que abrió el establecimiento hace siete años–  recordaba que ya vivió el fuerte temporal de viento del pasado 23 de julio, cuando las mesas de la Plaça de la Font volaron por los aires. «En aquella ocasión volaron las sillas y los vasos, pero no hubo mayores daños».

En los cercanos parques de la Reconciliació –al lado de la Casa de la Festa– y del Amfiteatre, varios pinos grandes –uno de ellos centenario– fueron arrancados de raíz. A media mañana pudieron reabrir sus puertas el Circ –donde cedió una verja– y el Pretori –se rompieron cristales de grandes dimensiones de la Sala del Sarcòfag–.

En la zona de Llevant –principalmente Boscos, Llevantina y Florimar–, ayer por la mañana ya se habían cortado algunos de los árboles caídos sobre la calzada o sobre viviendas y vehículos, mientras que otros quedaban ostacularizando la circulación, como uno de la calle Joan Lamonte de Grignon.

Durante el episodio del temporal, Bombers recibió hasta las ocho de la tarde de ayer 208 desde el Camp de Tarragona y 22 desde Terres de l’Ebre.

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