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«El distanciamiento social tendrá una repercusión relativa en los niños»

El psicólogo infantil Roger Ballescà cree que esta medida  no afectará a los más pequeños a medio y largo plazo

Joan Morales

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magen de tres niños caminando junto al puerto de Cambrils.  FOTO:Alba Mariné

magen de tres niños caminando junto al puerto de Cambrils. FOTO:Alba Mariné

Después de dos meses de confinamiento, en los que en general han sorprendido por su enorme capacidad de adaptación a la situación, los niños y niñas españoles tienen ante sí un nuevo reto tan o más importante que el anterior: adaptarse a la nueva normalidad y a las medidas de distanciamiento social que a partir de ahora -y mientras no tengamos una vacuna contra el Covid-19- van a formar parte de nuestra nueva vida.

En unos tiempos en los que parece que es habitual patologizar todo nuestros comportamientos, son muchos los interrogantes que se abren a la hora de pensar en cómo llevarán los más pequeños la falta de socialización que han tenido hasta ahora.

¿Hasta qué punto pueden los niños aguantar estas medidas de distanciamiento social? ¿Evitarán besos y abrazos? ¿Se acostumbrarán a ello? ¿Y si en el futuro también los rechazan? ¿Serán más fríos en sus relaciones? ¿Rechazarán el contacto físico y priorizarán las relaciones online?

«Los padres deben intentar estar tranquilos y empatizar mucho con sus hijos»

Roger Ballescà, psicólogo infantil y coordinador del comité de Infancia del Col·legi de Psicòlegs de Catalunya, explica al Diari que «desde que empezó esta crisis sanitaria existe una cierta tendencia a patologizarlo todo y con los niños también. Es evidente que una situación de confinamiento y de distanciamiento social no es deseable para nadie, pero eso no quiere decir que tenga que repercutir muy seriamente en los niños a largo plazo. Las consecuencias pueden ser más normales de forma inmediata, porque un niño está acostumbrado al contacto físico y a tocarse con los demás. Pero para que esto le afectase mucho debería prolongarse mucho en el tiempo y no está siendo así».

Ballescà admite que es difícil decirle a un niño que tiene que mantener una distancia con los demás. «Cuando son más mayores pueden llegar a entenderlo pero los más pequeños no lo comprenderán y les obligaremos a reprimir un impulso natural», asegura el psicólogo, quien aconseja a los padres «que intenten estar tranquilos y entender a sus hijos. Hay que empatizar mucho con ellos y con su malestar, porque un error muy común que cometemos como padres es no tolerar su malestar y si se quejan de algo les hacemos razonar en vez de acompañarles en ese malestar».

«Durante la desescalada se ha pensado poco en los niños. Habría que tener más en cuenta sus opiniones»

Roger Ballescà advierte que sería un error cambiar las relaciones personales por las online. «Durante el confinamiento ha sido un buen recurso de urgencia. Pero mientras los adultos nos relacionamos hablando, los niños lo hacen con el juego, por lo que siempre será mejor que un niño salga a la calle e interactúe con sus amigos a que lo haga online», explica.

El coordinador del comité de Infancia del Col·legi de Psicòlegs de Catalunya añade que «en general, se ha pensado poco en los niños durante la desescalada. Son parte de la sociedad, pero sin poder expresarse y sin capacidad de  decisión. Habría que tener más en cuenta sus opiniones». Por último, Roger Ballescà añade que «en esta nueva normalidad puede ser que los niños tengan cierto recelo, es normal. Pero si los vamos acostumbrando poco a poco no pasará nada». 

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