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El escenario de los gladiadores

El Anfiteatro romano de Tarragona es uno de los lugares más turísticos de la ciudad y forma parte de su cultura histórica
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Vista desde arriba del Anfiteatro Romano de Tarragona. Foto: DT

Vista desde arriba del Anfiteatro Romano de Tarragona. Foto: DT

El Anfiteatro romano de Tarragona es una de las joyas más importantes de la ciudad y un referente del turismo como uno de los lugares más visitados. Se trata de una muestra más de la historia romana de la ciudad. Un edificio de forma oval construido durante el siglo II a pocos metros del mar. Las gradas fueron excavadas en la roca. Con una capacidad para 14.000 espectadores era el escenario de luchas de gladiadores con fieras. Su notable conservación lo convierte en un lugar de película y en una fotografía obligada para cualquier turista o amante de la historia.  Es parte del conjunto arqueológico de Tarraco y fue declarado en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO. Además, también tiene la consideración como Bien Cultural de Interés Nacional y sus ruinas están declaradas monumentos histórico y artísticos.  Se sitúa en el sureste de la ciudad, cerca de la vía Augusta, al lado del mar y cerca del acceso al centro y casco antiguo de Tarragona.  La existencia de este anfiteatro es una muestra de su importancia en la época romana ya que Tarraco fue de las pocas ciudades en construir este tipo de edificio, un privilegio que solo tenían los principales territorios del imperio romano.

Viaje en el tiempo

El proyecto Historia Viva se trata de una experiencia a través de un viaje en el tiempo para revivir la época romana en la ciudad. Se realiza un espectáculo cada sábado en el anfiteatro, del 15 de julio al 2 de septiembre. Se trata de una propuesta cultural diferente que reproduce de forma veraz  las luchas de gladiadores. Representaciones cuidadas al detalle con ayuda de nuevas tecnologías que prometen una experiencia única en un marco incomparable.

Declarado  Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Las investigaciones arqueológicas han fijado la cronología de esta construcción en la segunda mitad del siglo I dC.  Sant Fructuós, obispo de Tarragona, fue quemado vivo en el año 259 en la arena del anfiteatro de la ciudad. En conmemoración, en el siglo VI, se construyó una basílica visigótica que fue substituida posteriormente por una Iglesia románica del siglo XII. Durante varios años la propiedad del edificio pasó por varios dueños hasta que en 1911 quedó en manos del Ayuntamiento. La construcción del ferrocarril afectó a parte del monumento, concretamente a las gradas. La consciencia sobre la importancia histórica del anfiteatro se demostró con una excavación y reconstrucción de parte de la gradería.

Actualmente, durante el festival Tarraco Viva, este monumento se convierte en uno de los escenarios principales donde se desarrollan reconstrucciones históricas de las luchas de gladiadores y diversas representaciones. La Iglesia de Santa Maria del Miracle, fue construida sobre la estructura preexistente de la basílica visigótica del siglo VI. Simbolizaba el triunfo del cristianismo frente al paganismo. Se trata de una planta de cruz latina de una sola nave con una cabecera semicircular. Actualmente está derrumbada, después de una explosión en el siglo XX. 

El anfiteatro consta de una planta elíptica. La arena era el espacio donde se llevaban a cabo los espectáculos de lucha con 62 metros de largo por 38 metros de ancho. Envolviendo la arena se encuentran las fosas y existe una pequeña sala a modo de capilla donde se descubrió un mural dedicado a Nemesi, la diosa protectora de los gladiadores. Las gradas están divididas en tres sectores. También hay una singular tribuna y algunos restos de la fachada, uno de los elementos más deteriorados. 

El anfiteatro completa una trilogía de tesoros históricos de la cultura de la ciudad y que reflejan su pasado de primer nivel en época romana. El teatro y el circo también son construcciones muy turísticas y forman un recorrido muy especial para conocer el pasado de Tarragona, una ciudad con muchos siglos de historia conservada en las paredes de estos monumentos. 

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