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El exdirector de la Necròpolis, imputado por tener cerrado el recinto

Francesc Tarrats está pendiente de declarar ante el juez instructor después de que la Fiscalía le acusase de tres delitos

Àngel Juanpere

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Tarrats fue director del MNAT y del Museu d’Arqueología de Catalunya, y director general del Patrimoni Cultural.  FOTO: DT

Tarrats fue director del MNAT y del Museu d’Arqueología de Catalunya, y director general del Patrimoni Cultural. FOTO: DT

Desde hace más de 20 años, la Necròpolis Paleocristiana de Tarragona se encuentra cerrada al público, aunque en diversas ocasiones se ha anunciado que se reabriría. El recinto es propiedad del Ministerio de Cultura, aunque su gestión depende del Departament de Cultura de la Generalitat. Francesc Tarrats, el exdirector del Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT) –de quien depende el recinto–, figura como investigado en la causa abierta en el Juzgado de Instrucción 2 de Tarragona. A finales del año 2016, la Fiscalía presentó una denuncia contra él por no haber hecho nada para reabrir el complejo.

El Ministerio Público acusaba a Tarrats de tres delitos –aunque con el avance de las investigaciones se podrían modificar–: sustracción de bienes a su utilidad social, daños al patrimonio cultural y finalmente de prevaricación. La denuncia del fiscal venía después de años de investigación para determinar por qué sigue cerrado el recinto. 

Tarrats declaró en su día ante el fiscal, pero todavía no lo ha hecho ante el juez instructor. Lo tenía que haber hecho el pasado mes de julio, pero se aplazó.  El fiscal aseguraba en su escrito de acusación que el cierre indefinido, en lo que se refiere a la totalidad del conjunto paleocristiano, está teniendo «incalculables consecuencias por privar de su disfrute a cualquier ciudadano, y que incluso ha tenido durante casi todo el tiempo importantes consecuencias económicas debido a la pérdida de ingresos por venta de entradas a los posibles visitantes». 

Abandono «inadmisible»

Además del cierre al público, el conjunto ha sido y está siendo objeto de un abandono «inadmisible», especialmente en lo que se refiere al edificio del museo, tanto en su interior como en su exterior. Para el Ministerio Público, se han destinado las cantidades que hubiesen sido necesarias para mantenimiento del edificio del museo y de los bienes del yacimiento a otro trabajos no suficientemente aclarados.

Según el escrito de acusación, se ha consentido el deterioro progresivo de los bienes que allí se encontraban tras la rotura de los cristales de las ventanas y el anidamiento y estancia permanente de palomas, que perjudicaron con excrementos las estancias y piezas que allí se encontraban. Además, el último temporal de viento se llevó parte de la carpa que cubre el yacimiento, dejando a la intemperie los restos arqueológicos.

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