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El fiscal investiga el abandono del poblado y ermita de Els Mongons

Ha abierto diligencias para determinar si hay un posible responsable penal en la desidia

ÀNGEL JUANPERE

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Fachada de la ermita de Sant Julià, la parte más visible del conjunto. FOTO: PERE FERRÉ/DT

Fachada de la ermita de Sant Julià, la parte más visible del conjunto. FOTO: PERE FERRÉ/DT

Albergó un poblado durante los siglos XII y XIII. Asimismo hay unos restos romanos. La que en su día fue esplendorosa ermita y conjunto de Els Mongons, de época medieval y situada en el polígono industrial Riuclar, es un monumento medio caído, cubierto por matorral y al que es muy difícil de llegar. Desde hace años –el desaparecido historiador Jordi Rovira ya lo criticaba en 2013–, este espacio monumental se ha ido degradando, a pesar de tratarse de un Bé Cultural d’Interès Local (BCIL). Pero hasta el momento, ni particulares ni ninguna institución ha dado un paso para su conservación para evitar que quede todo en unos escombros.

El fiscal coordinador de Medio Ambiente y Patrimonio, Ignacio Monreal, acaba de abrir diligencias previas para determinar si este abandono sistemático a lo largo de los años puede constituir un delito contra el patrimonio.

Además de pedir informes, el representante del Ministerio Público no descarta citar a declarar a diversas personas.

La ermita es propiedad del Institut Català del Sòl (Incasòl), por lo que sería a priori la responsable de su conservación. Al lado están unos muros del antiguo castillo del siglo XII, uno de los primeros habitados del Camp de Tarragona después de la expulsión de los árabes tras la Reconquista. Este enclave, en el antiguo POUM, se proponía una limpieza a conciencia.

En la zona también existen restos de una población romana, entre los siglos II aC y VI dC. En este enclave se halló cerámica y también tumbas durante una excavación realizada por el Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC). Esta parte está catalogada por la Generalitat como Bé Cultural d’Interès Nacional (BCIN).

Todo el enclave se encuentra parcialmente vallado, aunque se puede acceder a la ermita por uno de los laterales. No hay puerta y el arco de la entrada fue robado en el año 1992 junto con otros elementos.

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