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El futuro de la tienda El Lloro

Nueve años después. Melcior Bustos traspasa el negocio, pero se muestra ilusionado con un nuevo proyecto que, de momento, ha quedado paralizado por la Covid-19

CARLA POMEROL

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Melcior Bustos, ayer, en la tienda El Lloro, ubicada en la calle Governador González.  FOTO: Pere Ferré

Melcior Bustos, ayer, en la tienda El Lloro, ubicada en la calle Governador González. FOTO: Pere Ferré

Entrar a comprar un regalo en la tienda El Lloro implica estar dispuesto a vivir una nueva aventura en el mundo de las cosas. Y casi todos los tarraconenses saben a lo que me refiero. En cuestión de dos meses, la vida ha dado un vuelco de 180 grados. En todos los aspectos, también en el comercial. Tanto es así que, cuando todo parecía volver a la normalidad, nos sorprendió un cartel de ‘Se traspasa’ en esta tienda de gadgets de la calle Governador González. ¿Cuál es el futuro de El Lloro? ¿Tarragona seguirá contando con un establecimiento estilo neokitsch? ¿O cierra puertas de manera definitiva? Hablamos con el empresario tarraconense y propietario, Melcior Bustos, quien nos descifra el misterio.

El Lloro abrió hace 9 años de la mano del hijo de los propietarios de la tienda de regalos más conocida en la ciudad, El Negrito i la Negrita, ubicada en la Plaça Corsini. A escasos metros, Bustos innovaba en materia de regalos, ofreciendo género para un público más joven y original. Gadgets nunca vistos antes en la ciudad. Así es El Lloro.

En noviembre de 2018, Bustos abría su segunda tienda en la misma calle, después de que sus padres se vieran obligados a cerrar su comercio. De nombre, le puso El Lloro de la Negrita, para seguir con la tradición familiar. «Decidí continuar con el negocio de mis padres, pero en otro local. El estilo es el mismo: complementos y artículos de Tarragona», explica Bustos, quien añade que «todo fue muy rápido. Quería abrir enseguida para aprovechar la campaña de Navidad y fidelizar los clientes que tenían mis padres».

Dicho y hecho. En una misma calle, Bustos regentaba dos tiendas: El Lloro y El Lloro de la Negrita. La primera Navidad, la de 2018, fue suficiente para que este empresario se diera cuenta de lo difícil que era estar al frente de dos negocios. Muchas horas, sacrificios, contrataciones de personal e importantes gastos. «Reflexioné y me di cuenta de que había llegado el momento de reconvertir la empresa. Así que empecé por hacer una auditoría», relata Bustos, quien añade que «mi esfuerzo no se veía recompensado económicamente». El motivo principal era que tenía dos establecimientos en la misma calle, con los gastos que ello implica.

Y de repente... El Covid-19

El local de El Lloro de la Negrita tiene la posibilidad de ampliarse. Una idea que al empresario le seducía desde hacía meses. Finalmente, tomó la decisión. Su objetivo era juntar los dos negocios en un solo local, en este caso el de El Lloro de la Negrita. Bustos empezó a pedir presupuestos y los arquitectos comenzaban ya a trabajar en el nuevo proyecto. Ilusión en estado puro. Pero de repente, y sin pensarlo, llegó el Covid-19.

Todo quedó paralizado. Pero la decisión estaba tomada: El Lloro se traspasaba. «Creo que ha llegado la hora de tomar una nueva dirección», explica Bustos, quien añade que «a mí me gustaría que alguien se lo quedara. No quiero que la ciudad se quede sin una tienda como esta». Quien se lo quiera quedar, se lo quedará con todo. Incluso el género que hay adentro en la actualidad.

«Si no hubiera suerte, no me quedaría otro remedio que desmontar la tienda y llevarme los artículos al otro local», comenta Bustos, quien calcula que en julio, ya no le veremos detrás del mostrador de El Lloro. Del 1 al 15 de junio, se hará liquidación por cierre.

Por otro lado, el proyecto de ampliación de la otra tienda queda en stand by, a la espera de que la situación económica mejore. La crisis sanitaria también ha sido un enemigo importante para este joven empresario.

Evolución natural

Son muchos los tarraconenses que, al ver el cartel de traspaso, entran a la tienda para mostrar su apoyo a Bustos. Pero él asegura que no es nada malo, y que no está triste. «Es evolucionar como empresario, es tener nuevas ilusiones. Es positivo y, por eso estoy contento y con energía para seguir dando lo mejor de mí para el comercio tarraconense», asegura Bustos.

Este joven conoce el sector como la palma de su mano. Desde muy pequeño, acompañaba a sus padres de feria en feria para ofrecer un buen género a los clientes. Ahora, ha llegado el momento de transformar el negocio. Y es seguro que, tanto si El Lloro continúa como si no lo hace, siempre que pasemos por delante del local nos acordaremos de esa tienda donde había cosas que en ningún otro sitio se encontraban.

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