El futuro ferroviario de TGN pasa por el estudio de viabilidad

Se están haciendo mejoras para optimizar la infraestructura y se sustituirán los trenes, aunque no podrá evitarse el colapso hasta que haya una solución definitiva

Núria Riu

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Pere Macias fue el encargado del  primer Bon dia Tarragona, que pudo seguirse de forma simultánea de forma telemática y presencial. foto: pere ferré

Pere Macias fue el encargado del primer Bon dia Tarragona, que pudo seguirse de forma simultánea de forma telemática y presencial. foto: pere ferré

El futuro ferroviario del Camp de Tarragona pasa por el estudio de viabilidad que ha adjudicado el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) y el territorio tendrá que hacer un esfuerzo para ponerse de acuerdo, y satisfacer a todos los intereses. Son algunas de las principales conclusiones que pudo extraerse de la conferencia protagonizada por el coordinador del Pla de Rodalies de Catalunya, Pere Macias, que ayer fue el encargado de inaugurar la nueva temporada del ciclo de conferencias Bon dia Tarragona, organizado por la Cambra de Comerç de la ciudad.
Macias vino a hablar del Pla de Rodalies (2020-2030), sin embargo, la preocupación existente por la implementación del tercer carril y las afectaciones sobre la línea de la costa hicieron que buena parte de la sesión girara alrededor de este estudio. Algunas voces del territorio recelan de esta solución. Así pudo constatarse cuando tomó la palabra el alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, y exigió al Ministerio «celeridad» para encontrar una solución a los problemas que se llegarán con el tercer carril. También el portavoz de la plataforma Mercaderies per l’Interior, Eugeni Sedano, mostró sus dudas cuando afirmó que «el estudio de viabilidad es una figura jurídica que no existe, según la ley ferroviaria» y lamentó que «puede ser una solución dilatoria, que haga que tardamos dos años más y después se quede en el cajón».

Pese a ello, la redacción de este trabajo es la opción que ha elegido el Gobierno y poca cosa hay que añadir al respecto. «El estudio es la solución con la cual el Ministerio se siente cómodo», decía Macias. Como conocedor de la problemática ferroviaria del Camp de Tarragona, el coordinador de Rodalies Catalunya defendió la necesidad de poner «negro sobre blanco» y «acordar una solución cuanto antes mejor». «Soy de los que creo que no tenemos tiempo y es fundamental resolver estas cuestiones», afirmaba. De hecho, si el Ejecutivo quiere cumplir con los objetivos que marca el Pla de Rodalies –el cual prevé incrementar la demanda del servicio en un 50% en 2030, hasta llegar a la cifra de 600.000 usuarios diarios– tendrá que plantear una alternativa para que el servicio de pasajeros no se vea penalizado por el transporte de mercancías. «Queremos poner muchos trenes de Regionales y Cercanías entre Vila-seca, Tarragona y Sant Vicenç de Calders», decía. Aunque admitía que «será complicado» con el incremento de tráfico que se prevé y «las complicaciones técnicas del tercer carril». «Es obvio pensar que tendremos problemas de capacidad», añadía.

Por este motivo, Macias afirmaba que es clave estudiar detenidamente los tráficos que tendremos y su comportamiento. Asimismo, exigía a los representantes del territorio que sientan las bases «para un buen acuerdo». «Hay el consenso para que las mercancías no pasen por el litoral, pero con esto no es suficiente y debemos saber resolver este tema».

Otra de las cuestiones que deberá plantear este estudio de viabilidad es la ubicación definitiva de la nueva estación intermodal del aeropuerto. Pere Macias defendió la necesidad de esta infraestructura y apuntó que «hay un cierto consenso en ubicarla en el cruce de la línea de Reus para que sea más eficiente». Sobre esta posibilidad, que contempla construir la nueva terminal en la zona de Vila-seca, el coordinador de Rodalies tan solo afirmó que «vale la pena mirar de ubicarla bien».

Más allá, Pere Macias vino a hablar del Pla de Rodalies y en los 45 minutos que duró su intervención expuso algunas de las cifras e intervenciones que este contempla, y que deben permitir gestionar un servicio fiable y eficiente de cara a la ciudadanía para que esta vuelva a recuperar la confianza en el transporte ferroviario. Tan solo el año pasado se licitaron contratos por valor de 600 millones de euros, de los cuales unos 380 millones ya están adjudicados. «El plan no tan solo es una manifestación de voluntades sino que contempla un plan programa en el primer periodo que se está ejecutando», afirmaba. Y más allá de las mejoras en los sistemas de telecomunicaciones y digitalización, se está trabajando para eliminar las limitaciones temporales de movilidad que presentaba la infraestructura y para mejorar los convoyes que prestan el servicio. En este sentido, Renfe sacó a licitación hace dos años un concurso para la adquisición de 101 nuevos convoyes, por valor de 1.100 millones de euros. Una partida que deberá servir para sustituir el 100% de las unidades de los modelo 447 y 440, que son los que cubren los trayectos desde las comarcas del sur de Catalunya. Una noticia esperada, teniendo en cuenta que entre 2007 y 2019 no se adquirió ni un solo vehículo nuevo para las Cercanías y Regionales. 

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