El hombre que escapó de las bombas de Alepo y pidió cobijo político en Tarragona

«Es una persecución y llega un momento en que no sabes en manos de quién estás», cuenta. El ciudadano sirio S. A. se adapta poco a poco al día a día occidental, a su nueva vida lejos de los bombardeos

Raúl Cosano

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Imagen de archivo de los bombardeos en Alepo. EFE

Imagen de archivo de los bombardeos en Alepo. EFE

Es uno de los ciudadanos, ahora afincados en Tarragona, que escaparon de la guerra de Siria. Desde 2011 el goteo es constante e incluso hay familias enteras alojadas aquí. Poco a poco, la comunidad de ese país de Oriente Próximo crece en la provincia en base a testimonios como este.

«Salí de Alepo y entré a Europa por Malta. Vine aquí porque tenía familiares», reconoce S. A., que ahora espera la respuesta a su petición de asilo. Ha recibido de momento la tarjeta roja, una documentación provisional identificativa, que se llama así por el color de la cartulina en la que está impreso. 

Su nombre oficial es ‘Documento acreditativo de la condición de solicitante en tramitación de protección internacional’. Está concedido inicialmente por un periodo de seis meses, aunque se puede prorrogar. 

En Siria, S. A. se dedicaba a la construcción, un sector totalmente hundido, casi inexistente, en un país que acumula ya siete años de conflicto, una guerra civil en la que el Estado Islámico también ha aprovechado para dejar su rastro de terror y muerte. Vivir en Alepo se hizo prácticamente imposible para S. A., entre presiones y amenazas, hasta padeciendo incluso el secuestro de su madre.

«Es una persecución y llega un momento en que no sabes en manos de quién estás», cuenta. S. A. se adapta poco a poco al día a día occidental, a su nueva vida lejos de los bombardeos. Alepo, su ciudad, a duras penas remonta. Este sirio vive ahora en Tarragona de ayudas que le sirven para cubrir los gastos básicos de alojamiento. 

La tarjeta roja

La tarjeta roja que sí está en su mano, a la espera de un permiso de asilo definitivo, le permite cosas como abrir una cuenta de banco o recibir asistencia sanitaria –se le asigna, por ejemplo, un médico de cabecera–.

En cambio, no se puede salir al extranjero ni trabajar. Si a los seis meses no se ha decidido la solicitud de asilo, se renueva la tarjeta roja y se incluye la mención expresa ‘Autoriza a trabajar’.

Se le permite, por tanto, el acceso a un empleo, ya sea por cuenta ajena o propia. En un principio, cada seis meses quedará renovada en las mismas condiciones hasta que se emita la resolución definitiva. Si se concede el asilo, se sustituirá la tarjeta roja por una Tarjeta de Identificación de Extranjero. Esta es similar a la de quien obtiene un permiso de residencia y trabajo.

La solicitud de asilo deberá otorgarle a S. A., por fin, su condición de ciudadano de pleno derecho en Tarragona y en España. No es complicado, sobre todo para los ciudadanos sirios que huyen del conflicto. Tienen relativamente fácil acreditar –deben aportar pruebas– que su vida en el lugar de origen corría peligro. 

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