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El horario de los contenedores llena de basura las calles de Tarragona

Algunos vecinos del barrio no cumplen con la normativa de las papeleras móviles y optan por dejar las bolsas en las esquinas, en cualquier momento del día

Carla Pomerol

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La calle del Trinquet Nou es uno de los puntos donde más bolsas de basura se pueden encontrar, sin la presencia de las papeleras móviles. FOTO: Pere ferré

La calle del Trinquet Nou es uno de los puntos donde más bolsas de basura se pueden encontrar, sin la presencia de las papeleras móviles. FOTO: Pere ferré

Por seguridad y por estética. Estas eran las dos razones por las que el Ayuntamiento de Tarragona decidió hace tres años eliminar los contenedores en la Part Alta de la ciudad, substituyéndolos por papeleras móviles, que se colocan a partir de las siete y media de la tarde, y se recogen a las diez de la noche. El problema es que algunos vecinos no cumplen con la normativa y optan por tirar la basura a deshora. El resultado es una gran cantidad de bolsas repartidas en cada esquina de la Part Alta. Parte de los vecinos denuncian la situación y piden soluciones al consistorio. 

«La imagen es deplorable. Ver a los turistas contemplando el Circ Romà y, al girarse, encontrarse con cuatro o cinco bolsas de la basura en medio de la calle», explica Ignasi, vecino de la Part Alta, quien hace años que denuncia la situación a través de las redes sociales. En esta misma línea opina Pilar Lliteras, una vecina de la calle La Nau. «Me parece que traen las papeleras portátiles demasiado tarde. En invierno, la gente mayor del barrio ya no baja a estas horas. Deberían replantearse el modelo», asegura Lliteras, quien desde hace meses, opta por desplazarse hasta los contenedores ubicados entre la Plaça de les Pescateries Velles y la Plaça de l’Oli. 

Actualmente hay 17 papeleras móviles, repartidas por la Part Alta. Los operarios las instalan entre las siete y las ocho de la tarde, y las recogen a las diez de la noche. En ellas, solamente se puede verter basura convencional. El cartón, el cristal y la materia orgánica no puede dejarse en estos recipientes y, quien quiera reciclar debe desplazarse a alguna de las tres islas de contenedores, situadas en la Plaça de l’Oli, en la calle Pare Palau y en Puig d’en Pallars, –cerca de la Plaça de la Pagesia–.  El resto de islas de contenedores se ubican fuera de la Muralla. Esta medida se puso en marcha en enero de 2016, cuando el consistorio tomó esta decisión porque el camión de recogida tenía que circular contra dirección para salir del barrio. 

El nuevo funcionamiento podría haber sido un éxito pero, tres años después, los vecinos piden replantearse el sistema. «Entro a trabajar a las tres de la tarde y no llego a casa hasta las diez de la noche. ¿Alguien me explica qué hago con la basura?», explica David, un vecino de la calle Trinquet Vell. Lourdes, que vive en la calle Sant Pere Estubes, alerta de que el problema podría solucionarse si los propietarios de los apartamentos turísticos informaran a los inquilinos de los horarios de recogida de basura. «Hemos detectado que los turistas que se hospedan en la Part Alta no conocen la normativa y dejan la basura en la primera esquina que encuentran», explica Lourdes, quien también señala «los malos hábitos» de los restauradores como principal foco del problema.  

A pesar de los carteles ubicados en algunos puntos del barrio, con el mensaje Prohibido abocar residuos fuera de los contenedores, el consistorio tramitó durante el año 2018, un total de 23 sanciones por dejar las bolsas de basura fuera de horario o de sitio. La multa asciende a 100 euros. 

Ni hablar de reciclar

Otra de las quejas de los vecinos es la dificultad con la que se encuentran a la hora de reciclar, debido a las pocas islas de contenedores del barrio. Es el caso de Maribel López, quien vive en la calle Misser Sitges y trabaja en una panadería del barrio. «No quiero renunciar al reciclaje. Lo que hago es tirar la basura convencional por la tarde en las papeleras móviles. Al día siguiente, por la mañana, bajo hasta la panadería cargada con el cartón, el plástico y el cristal. Después de trabajar, voy a los contenedores de la Plaça de les Pescateries Velles y lo tiró», explica López, quien añade que «esto lo hago yo, pero la mayoría de vecinos, pasan».

Por su parte, las asociaciones de vecinos también muestran su disconformidad con el sistema. «Aquí ocurre la tormenta perfecta. Entre que las papeleras son pequeñas y solamente caben dos o tres bolsas, y que hay algunos vecinos que no cumplen con los horarios, la imagen de nuestro barrio es deplorable», asegura Manel Rovira, presidente de la Associació de Veïns de la Part Alta, quien propone que el Ayuntamiento ponga en marcha una prueba piloto sobre la recogida puerta a puerta. Por su parte, la concejal de Neteja del Ayuntamiento, Ivana Martínez, lo descarta rotundamente. «Nos lo hemos planteado, pero nos hemos dado cuenta que los pueblos que lo llevan a cabo tienen dinámicas distintas a las nuestras», dice. Jordi Ferré, presidente de la Associació de Veïns de la Catedral, opina que «si multaran más, seguramente el problema se solucionaría».
Un coche eléctrico
Martínez asegura que «hemos trabajado muchas opciones, pero técnicamente es la correcta. No se trata de una decisión política, sino técnica», y añade que «los camiones no pueden pasar por las calles de la Part Alta, son demasiado grandes. Seguramente no sea la mejor opción, pero es la única». La concejal de Neteja destaca que se han llevado a cabo medidas excepcionales para minimizar los daños, tanto personales como ambientales. Un ejemplo es la presencia de un coche eléctrico que se pasea durante toda la mañana por el barrio, con el objetivo de recoger cualquier bolsa de basura, asegura la concejal.

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