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El huerto en casa

Un pequeño espacio en un balcón puede servir para plantar y obtener hortalizas para un autoconsumo saludable

Gloria Aznar

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El periodista y autor del volumen ‘Tornar a pagès’ (Edicions Sidillà).

El periodista y autor del volumen ‘Tornar a pagès’ (Edicions Sidillà).

Ajos, apios, espinacas, zanahorias, patatas, judías, guisantes o incluso un puñado de calçots... Todo ello es posible obtenerlo en un espacio del balcón o de la terraza, por pequeño que este sea, preparado de forma adecuada.

Cultivarlos en casa es una buena manera de adentrarse en el mundo de la horticultura, al mismo tiempo que se combaten las horas muertas del encierro derivado del Covid-19. Se plantan ahora y algunos productos se recogerán todavía durante el confinamiento. Para otros habrá que esperar un poco más.

Por ello es importante concienciarse de que cuando se vuelva al trabajo, se debe seguir «echándole un ojo y regar todo aquello que se ha sembrado durante estos días». Así lo explica Nil Barceló, autor del volumen Tornar a Pagès (Edicions Sidillà) con ilustraciones de Judit Roma.

Barceló tenía que haber presentado la novedad editorial el pasado mes de marzo en la Llibreria Adserà de Tarragona. No pudo ser. Por lo que mientras se reprograma la actividad, aporta algunas claves para ponerse manos a la obra estos días que se dispone de tiempo.

«Es primavera, una época en la que se pueden plantar prácticamente todas las hortalizas y plantas porque hemos dejado atrás las temperaturas frías del invierno», comenta Nil, periodista con un estrecho vínculo familiar con el mundo de la agricultura y la ganadería.

Así, es momento de sembrar tomates, ajos, cebollas, zanahorias, melones o calabacines, por citar solo unos ejemplos. «En ocasiones se necesitan tres semanas o incluso un mes y medio hasta que se pueden recoger los primeros alimentos», apunta. No obstante, no ocurre así con las hortalizas de hoja como lechugas, coles y espinacas, que «se plantan de esqueje».

Se va a buscar al invernadero o a la tienda de plantas y en un par de días o máximo una semana ya han crecido y se pueden llevar a la mesa», en un plato saludable y kilómetro cero. «Son muy rápidas, por lo que son muchas las personas que aprovechan aunque sea un metro cuadrado, en el que caben cinco o seis, y ya tienen la hortaliza de hoja para hacer ensaladas. Con este ciclo de una semana se dispone para los siguientes 15 días», señala.

Las lechugas son fáciles de plantar y crecen rápido. Una buena opción en la mesa

Sin embargo, con el confinamiento y los establecimientos cerrados es una opción que se complica un tanto para los horticultores que empiezan de cero. Siempre queda internet, aunque para no poner en riesgo a nadie, son ideas que se pueden poner en práctica una vez se pueda pisar la calle con más o menos normalidad.

Para los afortunados que dispongan de tierra y algunas semillas en casa, Tornar a pagès facilita la labor con un calendario detallado de siembra y cosecha. De esta manera, si se siembran ahora los pepinos, estarán a punto de recoger de junio a septiembre, al igual que el melón. Las patatas, que se pueden cultivar hasta julio a partir de un trozo de tubérculo, se tendrán entre ocho y doce semanas más tarde

Las de hoja
Si se toma como ejemplo la lechuga, es una de las que requiere menos atenciones. «Y a pesar de que se puede sembrar todo el año, la primavera y el otoño son las épocas ideales», apunta Nil. Es decir, ahora.

«Es rápido de hacer, siempre y cuando se utilice plantel» por lo que hay que buscar por casa un recipiente para árboles pequeños o un macetero del balcón. En el momento de cogerla, la raíz puede volver a brotar si se ha tenido cuidado de no arrancarla. Por lo que se podrán obtener algunas hojas de lechuga más en pocos días.

«Eso sí, no hay que despistarse -indica este profesional-, se debe cuidar que la cosecha no se retarde. En caso contrario, se corre el riesgo de que la planta florezca y tenga un gusto amargo. Cuando esto ocurre, se dice que se ha espigado.

Si queremos tener lechugas en una terraza, los recipientes que hagamos servir pueden ser pequeños, mientras quepa la planta es suficiente. También es buena idea utilizar uno solo y plantar tantas lechugas como quepan, con el objetivo de minimizar los costes y el espacio». 

Derivados de la leche 
El libro también aporta claves sobre hierbas contra algunos malestares así como productos elaborados a partir de la leche. Yogur, requesón o mantequilla.  

Sin embargo, no todo son frutas y hortalizas en Tornar a pagès. También trata de las hierbas contra el insomnio, los dolores reumáticos, para ayudar a regular la menstruación o de todo lo que se puede obtener de la leche como son el requesón, los yogures, queso, mantequilla...

En este sentido, Nil manifiesta que «son productos que siempre va bien tener y que probablemente mucha gente no se fija en cómo se obtienen. Y ahora que tenemos bastante tiempo, es un momento interesante para poner en práctica las recetas del libro, que, por otro lado, no son muy complicadas.

Es una manera de ir descubriendo cosas cercanas. Después, siempre habrá quien siga con esta rutina y no vuelva a comprar porque prefiera lo que elabora a los productos del supermercado». De las recetas que se presentan, presentamos un par.

Requesón
El queso fresco que contiene menos grasa es conocido como el requesón. Su fabricación es artesana y consiste en hervir la leche para coagularla con un elemento vegetal (herbacol), zumo de limón o cuajo animal. Su procedimiento es relativamente sencillo, explica Nil.

Así, solo se necesita leche y uno de los tres ingredientes anteriormente mencionados. En caso de utilizar herbacol, se tiene que dejar ablandar con agua el día anterior. Se pone a hervir un litro de leche y se cuela el herbacol, el zumo de limón o el cuajo. Posteriormente, cuando la leche esté hirviendo se tienen que añadir dos cucharadas del líquido sobrante, en caso de haber utilizado herbacol. Dejar enfriar, envolverlo con un trapo para que el requesón se escurra y ya está listo para servir.

Mantequilla
Si por el contrario se prefiere elaborar mantequilla, Nil explica que «se trata de un alimento muy calórico, rico en grasas y colesterol que en casa solo se utiliza para hacer pasteles, para untar el pan tostado -junto con la mermelada- y para cocinar diferentes pastas».

Para hacerla, bastan 400 gramos de nata líquida con un 30% de grasa -la de montar- y una cucharada de sal. Se ponen los dos ingredientes en un bol y se empiezan a montar. Una vez montada, se debe seguir batiendo hasta que llegue un punto en que se corte.  Por un lado se tendrá la mantequilla y por el otro, un líquido blanquinoso que es el suero. Se introduce la mantequilla  en un nuevo bol y se empieza a amasar con las manos. Se debe exprimir con fuerza para que todo el líquido que pueda quedar en el interior acabe saliendo.

Para limpiar bien la mantequilla se añade una pizca de agua. «Se llevará el líquido, pero no se mezclará con la mantequilla ya que la grasa y el agua no son solubles». El proceso se debe ir repitiendo hasta que el agua salga totalmente clara, sin el suero. Para acabar, se guarda en un envase tapado y se deja en la nevera. Listo para consumir. 

No obstante, Nil especifica que «se debe tener presente que como es completamente natural, no durará tantos días  como la que se puede comprar en un supermercado. Por ello es recomendable guardarla poco tiempo si no queremos que se estropee».

Ideas en red
Por otra parte, las redes sociales albergan un sinfín de ideas para obtener pequeños árboles frutales a partir de huesos y semillas de frutas. Sin embargo, Nil Barceló alerta de que todo irá bien si se le dedica tiempo y se tiene cuidado de lo que se ha plantado teniendo en cuenta el tipo de clima y el calendario, el agua y las malas hierbas. «No es plantarlo y olvidarse», apunta. «Es posible, pero en cierta medida».

Con algunas de las ideas extraídas de las redes, se pueden tener pequeños limoneros, melocotoneros o cerezos. Por ejemplo, para obtener un aguacate hay que seguir unos sencillos pasos. Retirar el hueso de la fruta, lavarlo muy bien y clavarle tres palillos hasta la mitad. Posteriormente colocarlo en un vaso con agua y a partir de aquí esperar de tres a cuatro semanas para que comience a salir la raíz. Cuando esta alcance los 10 centímetros, se debe retirar el hueso del vaso así como los palillos. Entonces, coger una maceta no muy grande y preparar la tierra en la que se plantará el hueso y donde nacerá el pequeño árbol.

De la misma forma, para obtener un melocotonero se deben germinar los huesos. Para ello se coge un hueso de esta fruta, se abre y se saca la almendra. Como crece en otoño, se puede plantar directamente en la tierra a 7 centímetros bajo el suelo, cubrirla con una manta... Y esperar a que haya suerte.

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