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El incremento de compras ‘online’ dispara las estafas en Tarragona

Las plataformas de internet que ofrecen productos –desde móviles a bicicletas, alquiler de viviendas e incluso perros– de terceras personas suelen concentrar las denuncias penales 

Àngel Juanpere

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Un vecino de Tarragona contrató, a través de la página web milanuncios.com a J.M.B.A. un servicio de informática, abonando a cuenta mediante transferencia bancaria 350 euros el 26 de julio de 2017.

Dicha cuenta pertenece a J.M.B.A., quien se benefició del importe satisfecho, sin haber proporcionado al demandante el servicio contratado ni ha ofrecido causa justificada por dicho cumplimiento.

J.M.B.A. ha sido condenado a pagar una multa de 360 euros y a indemnizar a la víctima con 350 euros más. Así lo recoge una sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia de Tarragona, una de las diversas que ha dictado últimamente.

El volumen de negocio alcanzado por el comercio electrónico en España durante el tercer trimestre del año pasado fue de 7.785 millones. En sólo siete años, el porcentaje de personas de 16 a 74 años que ha efectuado compras online en España prácticamente se ha duplicado.

Estas cifras denotan la importancia que estas compras por internet están alcanzando con el paso de los años. Ello ha llevado paralelo también que personas y grupos organizados se aprovechen de este potencial económico para un enriquecimiento ilícito a través de estafas. 
Buena parte de las 369 denuncias recogidas por los Mossos d’Esquadra del Camp de Tarragona entre febrero y mayo de este año son por estafa con el uso de las tarjetas de crédito.

Y de esta cifra, un 60 por ciento corresponde al ámbito de internet. «Las operaciones han aumentado mucho y la gente se fía», recalca el sargento Xavier Tenorio, jefe de la Unitat Territorial d’Investigació de la Regió Policial del Camp de Tarragona de los Mossos.

Si bien a la cabeza de estas estafas online se encuentran los cargos no autorizados a tarjetas, detrás le siguen las que se realizan en las compras directas. Las fiestas de Navidad es un momento propicio para crear estas páginas, que ofrecen productos a bajos precios y dicen que tardas entre 12 y 15 días en recibir la compra, que, por otra parte, no llega nunca. «Cuando la víctima va a denunciar la estafa, la web ya ha desaparecido».

Duplicar páginas legales

Otra de las modalidades que utilizan –aunque cada vez con mucha menor frecuencia– los estafadores es duplicar páginas legales, lo que es muy fácil de detectar para los policías. Sí que en cambio se cogen productos de estas páginas, se copian y se ofrecen a menor precio en otra web, una práctica más difícil de perseguir policialmente.

A veces, muchos de los estafadores se aprovechan de la ingenuidad de las víctimas para timarlas. Éste sería el caso de un anuncio a través de internet en el que se ofrecía dinero a hombres que quisieran mantener relaciones sexuales con mujeres. Un tarraconense lo leyó y pensó que era su oportunidad, por lo que se apuntó. Pero mientras esperaba el deseado día, le pedían pagos y más pagos en concepto de gastos.

Finalmente vio que aquello era un engaño, pero ya le habían estafado 2.000 euros y lo denunció a los Mossos.

Una de las modalidades que sigue teniendo éxito es la compraventa de coches de segunda mano. Una persona pone un anuncio de que quiere vender su turismo de forma rápida y a buen precio porque se va a trabajar a Gran Bretaña y allí conducen por la izquierda. El interesado contacta con él y le dice que está interesado.

Le envían incluso la documentación –muchas veces conseguida fraudulentamente y manipulada al corresponder a otro vehículo–. Y a la hora de hacer el pago sugieren hacerlo a través de un escrow. Son empresas que se encargan de liberar el pago cuando uno ha recibido el servicio o producto que compró y esté satisfecho al 100% con el resultado. Pero en este caso, el estafador usa una falsa empresa para utilizarla como intermediaria en la trasferencia.

Los autores de esta modalidad delictiva suelen ser redes extranjeras europeas, con grupos de ciudadanos albaneses y rumanos, aunque últimamente también se están introduciendo los españoles. Para llevar a cabo esta práctica se necesitan ciertos conocimientos. Las víctimas suelen desembolsar entre 4.000 y 9.000 euros como pago inicial, dinero que ya no vuelven a ver. 

Y ahora en verano....

Una de las estafas típicas cuando llega el verano es el alquiler de un apartamento vacacional. En este caso, el sistema tiene una variante. La oferta –ficticia– se inserta en páginas completamente legales y solventes.

Pero el dueño de la vivienda intenta que los pagos y trámites se hagan fuera de la web oficial. De esta manera, el interesado hace la transferencia pero no recibe contraprestación alguna. En cambio, si todo se hace en la página oficial los controles por parte del titular de la web son mucho más estrictos.

Pero a la hora de estafar por internet, cualquier producto es bueno, desde bicicletas hasta teléfonos móviles, aparatos de electrónica e incluso perros de raza que supuestamente vienen de África, «concretamente de Costa de Marfil. Al comprador le comienzan a pedir dinero: que si las tasas, que si problemas en la frontera... De tal manera que paga y al final no le llega el can», asegura Xavier Tenorio.

Pero también se da a veces el efecto contrario. «Muchas veces nos vienen a denunciar cargos en tarjetas por parte de una empresa que el afectado desconoce ya que no ha contratado nada con la misma», asegura el mando policial. Muchas veces, el contrato de la compra se hace con una empresa pero el cobro lo realiza otra. De ahí la confusión.

Desde la organización de consumidores Facua de Catalunya reconocen que este tipo de fraude es «bastante habitual», recalca Gerard Hernández. «Es muy fácil, porque las páginas web ofrecen todo tipo de productos, y también el anonimato». Añade que lo importante es tomar todas las precauciones «y saber quién está detrás del anuncio».

Sólo si la empresa no ha servido un producto en el plazo estipulado o no es lo que uno ha comprado, «con una reclamación se puede resolver. Es lo más habitual, y también lo menos grave». Pero en ningún caso constituye delito.

Delitos más graves

Los delitos más graves son aquellos relacionados directamente con la estafa de alguien que dice ser quien no es o suplanta la identidad de otro. Y muchas veces, para cometer el delito, se utilizan lo que se denominan plataformas intermediarias. «Es más fácil perseguir, pero se les tienen que pedir responsabilidades porque tienen que garantizar sus anunciantes».

De todas maneras, asegura que se tiene que valorar caso por caso la responsabilidad de dicha plataforma a la hora de dar garantías de sus denunciantes.

Con las plataformas que ponen a la venta productos que son suyos «no suele haber problemas, son solventes, pueden haber errores, pero no estafa». Una situación muy diferente es cuando dichas plataformas son intermediarios.

Entre sus recomendaciones está conservar siempre la documentación de la compra, los resguardos «y asegurarnos de que tenemos los datos del vendedor por si hay que reclamar o denunciar», asegura Gerard Hernández.

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