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El informe para que Tarragona pase de fase: «La circulación del virus es de nivel muy bajo»

Sanidad publica los datos que justifican que la provincia esté avanzando en la desescalada. El 59% de positivos son contactos de casos conocidos. La presión hospitalaria es reducida

Raúl Cosano

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Sanidad valora desde la presión asistencial en los hospitales hasta la capacidad de los laboratorios para hacer test.  Foto: Pere Ferré

Sanidad valora desde la presión asistencial en los hospitales hasta la capacidad de los laboratorios para hacer test. Foto: Pere Ferré

Sanidad publica el balance que ha permitido al Camp de Tarragona y a les Terres de l’Ebre avanzar a la fase 1 y luego a la 2 de la desescalada, en la que permanece. Ambas regiones muestran una evolución positiva de la pandemia. El informe que permitió acceder a la fase 2, datado el pasado viernes 22 de mayo, establece que la circulación del SARS-CoV-2 en el Camp de Tarragona «es de nivel muy bajo».

El Ministerio indica que ha habido 50 casos diagnosticados por PCR en los últimos 14 días, con una incidencia acumulada de 8,2 por cada 100.000 habitantes. «Es mucho menor si consideramos los últimos siete días, con 17 casos diagnosticados (tasa de 2,8 por 100.000 habitantes)», expone Sanidad en su análisis, al que ha tenido acceso el Diari. En comparación, la ciudad de Barcelona estaba en esos momentos en una tasa de 34,8.

La conclusión no puede ser más esperanzadora: «Estas cifras de incidencia son muy inferiores a la situación de la evaluación previa, mostrando el claro descenso en la transmisión». Pero quizás la estadística más reveladora es la que tiene que ver con la tipología de los contagios detectados. «El 59% de los casos eran contactos de casos conocidos, lo que muestra un relativo control de las cadenas de transmisión», según difunde este informe, firmado por la directora de Salud Pública, Pilar Aparicio.

El balance también indica 11 hospitalizaciones en los últimos siete días –una tasa de 0,3 por 100.000 habitantes– y ningún nuevo ingreso en la UCI. Sí que se triplicó la tasa de casos sospechosos en atención primaria del Camp de Tarragona, «lo esperable teniendo en cuenta que desde el 11 de mayo está implementado el sistema de confirmación diagnóstica en Primaria y esto puede haber aumentado lo niveles de sospecha y notificación».

Tarragona también ha conseguido mejorar desde el punto de vista del despliegue científica. Sanidad reconoce que «las capacidades de laboratorio son adecuadas» y que «la media de tiempo desde la primera consulta a la disponibilidad de resultados en los casos confirmados ha sido menor de 24 horas».

«Los indicadores son buenos»

A su vez, «los indicadores de diagnóstico precoz son buenos» y también los de «trazabilidad de contactos», otro de esos requisitos que tanto las comunidades como las provincias deben cumplir para avanzar. Otro de los baremos principales es la presión asistencial. También ahí los centros de salud del Camp de Tarragona responden con creces. La ocupación de camas de agudos es del 7,8% y de UCI del 17,6%, hablando siempre de pacientes con Covid-19. Son porcentajes que permiten a los responsables de salud emitir un veredicto favorecedor: «La ocupación total de camas muestra la presión baja sobre el sistema sanitario en su conjunto, con 69,8% de camas de agudos y un 50,3% de UCI ocupadas».

Todavía mejor es el panorama en Terres de l’Ebre, donde se repite ese «nivel muy bajo de transmisión». La incidencia de casos por PCR en los últimos 14 días fue de cinco –2,8 por 100.000 habitantes–. En ese tiempo solo hubo una hospitalización, mientras que no hubo nuevos ingresados en la UCI ni fallecidos. Sanidad sí añade que «sería recomendable ampliar la capacidad de laboratorio para poder hacer frente a rebrotes», pero eso no empaña una «presión asistencial por Covid-19 muy baja en hospitalización general y en UCI, mucho menor a la de la evaluación anterior, en coherencia con la transmisión decreciente de las últimas semanas».

La ocupación de camas de agudos por coronavirus es del 4,2% y de la UCI de 6,4%. La ocupación total de camas es también reducida: el 46,6% en el caso de agudos y el 47,7% en la UCI. Estos cuatro indicadores, vitales para que un territorio pueda pasar de fase, son claramente inferiores en el Ebre en relación con el Camp.

Elogios a la estrategia

La mayor parte de estos indicadores ya eran favorables en el informe del 8 de mayo, que permitió a las dos regiones sanitarias de la provincia transitar a la fase 1. En aquel momento, la incidencia de casos en el Camp era de 34,4 por cada 100.000 –esa cifra bajó luego a los 8,2–. Por entonces, la presión sobre el sistema sanitario era media-baja tanto en el Camp como en las Terres de l’Ebre, un índice que se ha ido reduciendo progresivamente. Sobre el Ebre, ese primer informe inicial de la desescalada destaca la planificación seguida para contener al virus: «Es muy destacable la manera en que se han concentrado y reordenado los servicios asistenciales hospitalarios, mostrando flexibilidad en el uso de los recursos y buenas estrategias organizativas».

Se prevé que la próxima semana la provincia sea evaluada de nuevo con otro veredicto para permitir un eventual acceso a la fase 3 en función de todas estas condiciones.

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