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El jardín botánico de la rontonda de Les Gavarres, al cajón

El Ministerio de Fomento tenía en 2013 un macroproyecto, ya contemplado en el presupuesto de 42 millones de mejora de la carretera T-11, que se ha quedado en nada y sin intención de ejecutarlo

Àngel Juanpere

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El matorral ha invadido la rotonda de Les Gavarres. En su día se plantaron olivos, que siguen en el lugar sin mantenimiento. FOTO: Alfredo González

El matorral ha invadido la rotonda de Les Gavarres. En su día se plantaron olivos, que siguen en el lugar sin mantenimiento. FOTO: Alfredo González

El proyecto para convertir la rotonda de Les Gavares en un jardín botánico –según el proyecto que tenía el Ministerio de Fomento– es pura utopía. A corto o medio plazo, como mínimo, este espacio donde confluyen dos importantes vías de comunicación –además de accesos a Bonavista y la zona comercial– seguirá como hasta ahora, lleno de matorrales y con montículos de tierra. Y tampoco hay previsión de rellenar de tierra la mediana del tramo de carretera entre las rotondas de Les Gavarres y la de la Plaça d’Europa, como si se ha hecho en el tramo de la T-11 que discurre por el término de Reus.

En el año 2013, el Ministerio de Fomento encargó a uno de los paisajistas mejor considerados la redacción del proyecto ejecutivo del tratamiento paisajístico y de singularización de los espacios verdes del enlace de la A7 con la T-11. Una obra de Martirià Figueras que pretendía ser un homenaje al viento y, al tiempo, convertir la zona en un jardín botánico  con algunas especies típicamente mediterráneas.

En las rotondas que dependen del Ayuntamiento –como ésta de La Floresta– sí que se hacen trabajos de mantenimiento. FOTO: Alba Mariné

El proyecto de ajardinamiento estaba ya contemplado en los 42 millones de euros que costó la mejora de la T-11, en el tramo entre el aeropuerto de Reus y la Plaça d’Europa, cerca del Pont de Santa Tecla. Pero a pesar de estar incluido en el proyecto, no se materializó cuando el ministerio estaba en manos del Partido Popular. 

Se tenían que instalar tres postes metálicos de 25 metros de altura. De cada uno de ellos colgarán nueve placas también metálicas con las nueve letras de la palabra ‘Tarragona’. La idea era que cada una de las letras, de diferente color, pudiera mecerse con el viento. 

Finalmente se colocó uno de los postres con sus nueve letras. Pero la instalación duró poco. El hecho de que las piezas se movieran a consecuencia del viento provocó que rápidamente se estropearan. Y ya se desistió de un nuevo intento.

También se tenían que colocar tres grupos de cinco ‘esculturas’ cada uno. Se trata de torres de entre ocho y quince metros de altura. Cada una de ellas tenía que estar coronada por un cono metálico parecido a los que indican la dirección del viento en las autopistas. Los soportes y los conos tenían que tener un giro completo sobre sí mismos de 360 grados.

Dos de los tres grupos escultóricos estaba previsto que estuvieran dentro de la propia rotonda y un tercero, junto al acceso a Bonavista. Los conos tenían que medir dos metros de largo, 43 centímetros en su parte estrecha y 83 en la parte ancha.

¿Dónde está el jardín botánico?

Pero todo quedó en el papel. Lo mismo que el ‘jardín botánico’ en que se tenía que transformar no sólo la rotonda sino los espacios que había alrededor de esta macroconexión de carreteras. Estaba previsto plantar especies mediterráneas, como olivos o pinos. También se preveía realizar una  ‘hidrosembra’, un tipo de planta que permite fijar las flores a los taludes para que no se desplacen si llueve.

También se tenían que plantar arbustos y flores ‘trepadoras’ como las buganvillas o diferentes tipos de jazmines. En total, se plantarían 18 especies diferentes. 

Pero de todo el programa de ajardinamiento sólo se plantaron algunos olivos, sin que se haya hecho trabajo de conservación de los mismos. Ahora conviven con el matorral que se ha apoderado de la rotonda. La última mejora que se ha hecho en este punto –y no relacionada con las plantas ni arbustos– es la colocación de una red para evitar que los vehículos que, procedentes de Reus, sigan rectos al llegar a la rotonda y no caigan a la autovía A-7, como ocurrió en febrero, cuando dos jóvenes perdieron la vida.

Un aspecto muy diferente ofrecen las tres rotondas cuyo mantenimiento correo a cargo del Ayuntamiento. Son las situadas en los accesos a los barrios de La Floresta y Torreforta así como la de la Plaça d’Europa. Allí se han plantado árboles y también se puso césped. La rotonda situada debajo de la A-27 es titularidad del Ministerio de Fomento y ofrece una aspecto deficiente, aunque en algunas ocasiones se han hecho trabajos de plantación.

La mediana

La mediana de la carretera –el espacio que hay entre los dos sentidos de circulación– también ofrecen un estado deplorable en el tramo entre Les Gavarres y la Plaça d’Europa. Al contrario de lo que ha ocurrido entre el aeropuerto de Reus y Les Gavarres – donde el espacio se ha rellenado de tierra, se ha puesto una especie de malla y se han plantado arbustos–, en el tramo de Tarragona no se ha rellenado.

Allí se acumulan restos de basura y también crecen hierbas. Fuentes municipales han indicado al Diari que el Ayuntamiento ya ha instado a Fomento para que se solucione esta cuestión, que por ahora tampoco tiene signos de hacerse. 

Incluso hay un tramo de unos 300 metros –antes de llegar a Les Gavarres procedente de Reus– en que la mediana ha sido completamente tapada con cemento, al igual que ocurre en la circunvalación sur de la C-14 –de titularidad de la Generalitat de Catalunya–, en Reus.

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