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El mayor desafío del siglo XXI

Los expertos sitúan el Acuerdo de París como punto de partida para mitigar el calentamiento global

Javier Díaz

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La segunda jornada del congreso arrancó ayer en el Aula Magna del campus. FOTO: lluís milián

La segunda jornada del congreso arrancó ayer en el Aula Magna del campus. FOTO: lluís milián

«A los que hace diez años avisábamos del cambio climático, lo más bonito que nos llamaban era visionarios. Nos decían que eso era un cuento», afirma Yayo Herrero, directora general de la fundación sin ánimo de lucro Fuhem, que promueve la justicia social, la profundización de la democracia y la sostenibilidad ambiental a través de la actividad educativa y el trabajo en temas ecosociales. 

El calentamiento global es una realidad empírica, pero a muchos sigue sonándole a chino.

«2017 volvió a ser rico en emisiones de gases de efecto invernadero. Algo estamos haciendo mal», lamenta Herrero. Y avisa: los países en vías de desarrollo no son los únicos vulnerables, también lo son los más ricos, aquellos que viven con más recursos de los que tienen y recurren a importaciones de terceros. Abusan de manera «obscena» de la energía, el agua y la tierra.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es uno de los que cree que esta historia no va con ellos. Ha rechazado el Acuerdo de París.

¿Qué significa eso? Que EEUU podría pasar de las medidas establecidas en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas. Entrará en vigor en 2020, cuando finaliza el Protocolo de Kioto.

«Trump al frente de la Casa Blanca es un peligro. Lo que hace no es compatible ni con la ciencia ni con los intereses de Estados Unidos. Ni siquiera con el sentido común», sostiene Teresa Ribera, directora de Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales y exsecretaria de Estado para el Cambio Climático.

La machada de Trump sirve, al menos, para que los países que se consideran los buenos de la película se aferren al Acuerdo de París.

Pero con quedarse no es suficiente, hay que pasar a la acción. «Los países están negociando, el problema es que van despacito y no hay mucho margen», advierte Ribera. Y el tema no es baladí: estamos ante el mayor desafío y uno de los grandes problemas del siglo XXI.

En España ha costado entender la magnitud del asunto. Ni el gobierno de Felipe González ni el de Aznar hicieron mucho caso. Vamos con retraso, pero estamos en el camino.

«Durante mucho tiempo se tuvo la percepción equivocada de que las exigencias ambientales iban en contra del desarrollo económico y la creación de empleo», señala la exministra de Medio Ambiente Cristina Narbona. Y lanza otro dato a tener en cuenta: «El 20 % del calentamiento global está asociado a nuestro modelo alimentario».

Mar Campins, titular de la Cátedra Jean Monnet de Derecho Ambiental de la Universitat de Barcelona, destaca el liderazgo de la Unión Europea en la lucha contra el cambio climático y apunta tres «amenazas externas» que pueden cuestionarlo: la crisis económica y financiera mundial, la elección de Trump y el Brexit.

Estas son algunas de las conclusiones de la segunda jornada del primer congreso catalán sobre derecho ambiental El cambio climático: una mirada desde Catalunya, que se celebra hasta mañana en el Campus Catalunya de la Universitat Rovira i Virgili, en Tarragona.

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