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El modelo de crecimiento de TGN divide a los candidatos

La urbanización de La Budellera puede estar condicionada por el resultado del domingo

Núria Riu

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La Budellera debe dar continuidad a la Vall de l’Arrabassada hasta Boscos y Cala Romana. FOTO: Pere Ferré

La Budellera debe dar continuidad a la Vall de l’Arrabassada hasta Boscos y Cala Romana. FOTO: Pere Ferré

La limpieza, la vía pública y la falta de mantenimiento generalizado han centrado gran parte de la campaña electoral de cara a las elecciones municipales del domingo. En cambio, tan solo se ha tocado de forma colateral el modelo de crecimiento, y aquí los partidos con representación en el Ayuntamiento mantienen importantes diferencias.
Inversiones como la macrourbanización de La Budellera dividen. El proyecto de un nuevo barrio con más de 4.000 viviendas en la zona de Llevant –conocido técnicamente como el plan parcial 24– estaba recogido en el primer sexenio del POUM. La obra ya debería ser una realidad. Sin embargo, aún no ha conseguido superar el trámite municipal, después de que la junta de gobiero local lo haya frenado en dos ocasiones y la Generalitat, una tercera.

A mediados del pasado mes de diciembre, la junta de gobierno local solicitaba a los promotores nuevos informes «vinculantes». La Junta de Compensació de Propietaris acabó de presentar toda la documentación en el primer trimestre, por lo que ahora la pelota vuelve a estar en manos del Ayuntamiento. Pese a ello, la administración local ha evitado pronunciarse al respecto durante este largo periodo preelectoral.
Con una superficie de 130 hectáreas de terreno y una inversión de noventa millones de euros, este nuevo barrio debe dar continuidad a las viviendas de la Vall de l’Arrabassada, conectando con Boscos y Cala Romana. Además, comprende la «liberación», de 10,5 hectáreas de terreno de la Platja Llarga, que pasarían a manos de la administración local para que puedan preservarse como zona verde.

El futuro de La Budellera puede quedar hipotecado en función de los resultados de este domingo. Para la Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) de Pau Ricomà, «enterrar» este proyecto se ha convertido en una obsesión. Los republicanos se oponen a que la ciudad siga creciendo en su zona boscosa, mientras consideran una prioridad la recuperación del centro. Este ha sido uno de sus caballos de batalla durante estos cuatro años, lo que ahora mismo hace que resulte muy improbable  pensar en la posibilidad de un pacto entre ERC y el PSC. 

¿Cambiar el POUM?

Junto con Esquerra, la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) y En Comú Podem también son contrarios a esta urbanización. Pese a ello, frenar este proyecto no será tan sencillo, ya que está recogido en el POUM y en esto se escudan los propietarios, que ya han presentado un recurso contencioso administrativo.

Por su parte, el PSC, Ciudadanos, Junts per Tarragona y el Partido Popular defienden la necesidad de impulsar nuevas promociones inmobiliarias. 

La cohesión de la ciudad ha sido uno de los temas más debatidos en esta campaña

Pese a ello, si analizamos las propuestas en materia de urbanismo de los siete partidos con representación municipal, en ninguna de ellas aparece la palabra Budellera. Durante este mandato se ha relacionado este proyecto con el momento de burbuja inmobiliaria y, por tanto, algunas voces consideran que debía hacerse una revisión del POUM de acuerdo con un modelo de crecimiento más sostenible. Sin embargo, tan solo Ciudadanos y el Partido Popular mencionan el plan general.
En el primer caso, Rubén Viñuales aboga por una «revisión puntual y cambiar los sexenios o modificaciones puntuales, pero jamás una anulación o revisión total del mismo, en tanto que es una herramienta que genera seguridad jurídica y lo que impide, precisamente, son las actuaciones arbitrarias o especulativas».

Por su parte, los de José Luis Martín defienden «cumplir» con los planes parciales «pero también se debe entender que rehabilitar edificios es una manera de hacer ciudad». Y, en este sentido, los populares apuestan por «ayudas a la rehabilitación de edificios y fachadas, que genere una demanda de viviendas en la ciudad». 

No es el único partido que habla de establecer una partida específica para la mejora del parque de viviendas. Tanto Ciudadanos como Junts per Catalunya, En Comú Podem y la CUP coinciden en que la administración local debe prever bonificaciones fiscales para la rehabilitación y, en el caso de los dos primeros partidos, incluyen también las actuaciones para eliminar barreras arquitectónicas o la instalación de ascensores.

Registro de viviendas vacías

La propuesta en materia de urbanismo de Esquerra Republicana es breve. «Tarragona tiene el récord, entre las ciudades catalanas, de primeras viviendas en mal estado. Es una emergencia parar la degradación. Hay que regenerar, recuperar y rehabilitar como prioridad», apunta Pau Ricomà. No obstante, no entra a concretar cómo va a desarrollar estas políticas si a partir del próximo domingo lidera el nuevo Ejecutivo que presida la Plaça de la Font.

Por su parte, los cupaires de Laia Estrada defienden la necesidad de elaborar «un registro de todas las viviendas, solares y propiedades desocupadas durante un periodo superior a un año, indicando sus propietarios, que se actualice de forma semestral». Los anticapitalistas hablan también de dar un uso a los solares vacíos, ya sea como huertos urbanos o como zonas deportivas.

En Comú Podem es la única formación que defiende que debe hacerse un estudio analizando las viviendas vacías y el crecimiento poblacional a corto y medio plazo, «para conocer las necesidades de vivienda de la ciudad en el escenario futuro». Carla Aguilar Cunill apuesta por el «reciclaje urbano» junto con un «impulso de la obra pública, aumentando el porcentaje de nuevas construcciones dedicadas a vivienda social».

Los comuns son el único partido que habla de «cohesionar» la ciudad priorizando el río Francolí como eje de crecimiento. Aguilar Cunill ha insistido durante esta campaña en que Tarragona no puede convertirse en «una ciudad gruyere, llena de agujeros que se deteriora progresivamente». En cambio, propone la creación de equipamientos de ocio y deportivos alrededor del río.

Mejora del espacio público

Dídac Nadal (Junts per Tarragona) habla de «elaborar convenios para convertir los pisos vacíos en viviendas de alquiler». Y también apuesta por «cohesionar y coser la ciudad conectando los barrios con el centro mediante vías urbanas para viandantes y bicicletas».

Finalmente, los socialistas de Josep Fèlix Ballesteros recuperan el microurbanismo. «Las mejoras en los equipamientos y las infraestructuras garantizarán el equilibrio y la cohesión de la ciudad», apunta el cabeza de lista del PSC en Tarragona. 
Convertir los viales de la ciudad en espacios «amables», diseñar un concurso de ideas para transformar las cocas asfaltadas de la Rambla Nova, iniciar la transformación como vías urbanas de los viales del Estado y convertir la última coca de la Rambla en totalmente peatonal son algunas de las propuestas que incluye en su programa este partido.

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