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El nuevo Moll de Balears se acabará en septiembre

Esta semana se han iniciado los trabajos de asfaltado de la superficie de cuatro hectáreas 
de terreno, que estará preparada para el atraque simultáneo de hasta dos barcos

NÚRIA RIU

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Esta semana se ha comenzado a asfaltar la nueva terminal. FOTO: PERE FERRÉSE ESTÁN ULTIMANDO LOS DETALLES DE UNA OBRA QUE LLEGA AL FINAL. FOTO: PERE FERRÉ

Esta semana se ha comenzado a asfaltar la nueva terminal. FOTO: PERE FERRÉSE ESTÁN ULTIMANDO LOS DETALLES DE UNA OBRA QUE LLEGA AL FINAL. FOTO: PERE FERRÉ

El lunes de esta semana empezó a asfaltarse la superficie del nuevo Moll de Balears, que ubicado entre el Dic de Llevant y el Moll de Catalunya debe convertirse en un revulsivo de cara a la actividad de cruceros del Port de Tarragona. Las obras encaran la recta final. Y es que, según el último calendario previsto, a mediados del próximo mes de septiembre se espera finalizar los trabajos sobre el terreno, para que en este mismo mes ya puedan firmarse las actas de recepción.

Pese a las intensas temperaturas del verano, y de que la sensación de bochorno se acentúa en este espacio abierto, los trabajos no se detienen. Ahora, se están llevando a cabo los últimos retoques, para que la nueva infraestructura pueda entrar en servicio en una fecha aún por determinar.

Sobre la nueva superficie de cuatro hectáreas de terreno –lo equivalente a cuatro campos de fútbol– se está trabajando intensamente con un camión que tira el asfalto, mientras otras dos máquinas con rodillos se encargan de apilarlo y presionarlo. Una operación en la que se utilizarán 6.000 toneladas de material y que se prolongará por espacio de «dos o tres semanas», según explica el director de Infraestructures i Conservació del Port de Tarragona, Carles Segura.

En paralelo, se está ultimando la instalación de los puntos de luz y queda pendiente la pavimentación con hormigón de la viga cantil, que con una longitud de 460 metros ocupa la parte frontal de la terminal. Por otro lado, ya ha finalizado la instalación de los servicios subterráneos, en cuanto a agua, red eléctrica, alumbrado y la red contraincendios.

El muelle ya tiene instalados los bolardos para el atraque y los elementos de defensa, que en la parte frontal no son oscuros, como es lo habitual, sino blancos, que es el color que se utiliza en las terminales de pasajeros.

La jefa de producción de la UTE responsable de la obra, Olga Figueras, destacaba que este será «el primer muelle con una doble línea de atraco». Lo que permitirá la llegada simultánea de dos barcos de grandes dimensiones o de tres de los pequeños, que sumándole los otros dos que ofrece el Dic de Llevant incrementa notablemente la capacidad del puerto.

Cuando acabe de asfaltarse tan solo quedarán los remates, como la pintura horizontal y la señalización. Y después sí, definitivamente se pondrá el punto y final a la construcción de una terminal cuyas obras se ponían en marcha en mayo de 2020, pero que a nivel interno se programó desde muy anteriormente. Y es que este es un proyecto que ya estaba previsto desde hace mucho tiempo, pero que estaba aparcado. Se sacó del cajón en el momento a partir de que la actividad de cruceros empezó a ir al alza. Entonces, se planteó como una solución de urgencia a corto plazo, ya que el Dic de Llevant no ofrece las características técnicas para las operativas derivadas de los grandes barcos, que son los que en aquellos momentos estaban haciéndose con el mercado en el Mediterráneo.

Así es que el personal técnico del puerto empezó a trabajar para rehacer los estudios. Con todo, se llegó a la fase final de esta tramitación en el momento en el que irrumpió la pandemia. A nivel interno se siguió trabajando, prácticamente de forma ininterrumpida, de forma que el proyecto no se paró y la adjudicación se hacía el día antes de la declaración del estado de alarma. El contrato lo consiguió la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por FCC y Comsa, por valor de 27,5 millones de euros más IVA.

Medidas excepcionales

Pese a ello, en mayo del año pasado las obras podían ponerse en marcha. «El inicio nos preocupó mucho por el tema Covid», dice Segura. Sobre todo, porque en la primera fase tenía que abordarse la fabricación de los cajones y en el interior de la cajonera podían llegar a coincidir unas cien personas.

Se habilitaron espacios aislados y se instauraron controles de temperatura para los operarios. Unas medidas que funcionaron ya que «no hemos tenido ningún caso de Covid», afirma Segura.

La primera fecha de finalización de las obras era mayo, una ligera alteración en el calendario que ha venido motivada por las dificultades en la entrega de los materiales. No obstante, el responsable de Infraestructures i Conservació valora que «se ha podido ir solucionando todo y hemos cumplido con los plazos».

A partir de que la obra esté recepcionada ya podría iniciarse la explotación de la nueva infraestructura. Sin embargo, el mercado de los cruceros está muy tocado por la pandemia y ahora mismo no hay prevista la llegada de ningún barco al Port de Tarragona, de cara a las próximas semanas. No se descarta que en otoño pueda haber alguno, de forma puntual. Pese a ello, el sector ya está trabajando en una recuperación de la actividad para la temporada 2022.

De momento, de cara al año que viene la Autoritat Portuària de Tarragona tiene confirmadas unas treinta escales, que moverían alrededor de 41.000 pasajeros, unos datos que estarán en cuarentena a la espera de la evolución de la pandemia.

Esta situación hace que la Autoritat Portuària ahora mismo no tenga prisa para concesionar la nueva infraestructura. Según confirma este organismo, se están redactando los pliegues administrativos y técnicos para que las empresas del sector puedan optar a su explotación. Pese a ello, se esperará a que vuelvan a calmarse las aguas y que las empresas del sector se reubiquen antes de dar el paso, que podría suponer la pérdida de unas condiciones más ventajosas.

Esta empresa deberá ser la encargada de asumir la inversión asociada a la construcción de la terminal de pasajeros y demás servicios derivados de esta actividad. Y, en todo caso, el Port recuerda que este es un muelle multipropósito, de forma que la estructura está preparada para el amarre de barcos de cualquier actividad.

La última vez que el Port de Tarragona inauguró un muelle fue en el año 2014, cuando se acabó con la ampliación del Moll de la Química.

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