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El número de alumnos de máster de la URV creció un 14% este curso

La cifra ha tenido altibajos en los últimos cinco años debido al aumento de tasas y a cambios en el mercado laboral. Contrasta con el conjunto de España, donde se duplicó desde 2009
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Imagen de la protesta de los estudiantes que se llevó a cabo ayer por las calles de la ciudad de Tarragona y que concentró a unas 300 personas. Foto: Lluís Milián

Imagen de la protesta de los estudiantes que se llevó a cabo ayer por las calles de la ciudad de Tarragona y que concentró a unas 300 personas. Foto: Lluís Milián

Cursar o no un máster, ese era, hasta ahora, el dilema de muchos universitarios que acababan de terminar un grado y que, con no poca frecuencia, se encontraban entre esa mitad de la población juvenil en paro.

Pero el dilema ha comenzado a tomar otro cariz con la nueva normativa que permite que los grados (las antiguas licenciaturas) sean de tres años. La propuesta del Gobierno, conocida como ‘3+2’, plantea grados de tres años y masters de dos, lo que sustituye al sistema actual (4+1). Este es justamente el centro de la huelga estudiantil que vivió ayer su segundo día.

Se estima que una de las consecuencias directas de la nueva normativa sea un aumento de alumnos siguiendo estos estudios que han conseguido una tremenda popularidad en los últimos años. De hecho, se calcula que en el conjunto de España el alumnado de máster en los últimos cinco años ha crecido un 138%, pasando de ser algo más de 50.000 a 120.000 alumnos.

En el caso de la URV la situación no ha sido equiparable, tal como muestran los datos (ver el gráfico). De hecho, se pasó de 805 alumnos en el curso 2011-2012 a 655 en el curso 2012-2013 (una bajada del 19%). A partir de allí el número se ha ido recuperando paulatinamente. En el curso actual, el 2014-2015, se llegó a los 788, un 14% más que en el curso anterior.

Jaspe Pallarès, vicerrector de Política Académica i del Personal Docent i Investigador de la URV, considera que sería un error achacar la bajada de alumnos en 2012 exclusivamente a la subida de las tasas.

Explica que hay que tener en cuenta otros datos, como que en 2010 habían comenzado a impartirse cursos de máster que resultaban muy atractivos para colectivos que tradicionalmente no tenían acceso a estudios del segundo ciclo. Es el caso de los diplomados en enfermería, que tras hacer estos estudios podían obtener un grado. Se trata de una ‘bolsa’ de estudiantes que se creó en un momento puntual y que luego se ‘desinfló’.

Otra parte de las fluctuaciones tendría que ver con los propios cambios en el mercado laboral. Es el caso de los masters para ser profesor de secundaria, que han visto paralizar la entrada de alumnos en vista de que desde hace años no se convocan oposiciones.

La situación de los alumnos de máster contrasta, asegura Pallarès, con el número de alumnos de grado, que, asegura, se ha mantenido estable en los últimos años en torno a los once mil quinientos.

 

Cierre por falta de alumnos

Pero si el número de alumnos de máster ha crecido, la oferta de estudios lo ha hecho aún más. Así lo demostraba el informe de la semana pasada del Tribunal de Cuentas que hacía referencia a 2012. Asegura el estudio que en las universidades catalanas (la URV no estaba incluida) el 41% de las plazas de máster quedaron desiertas por falta de alumnos.

Y el Tribunal de Cuentas aporta otro dato significativo sobre esa especie de ‘gallina de los huevos de oro’. Recuerdan que 2012 fue «especialmente intenso» en la aprobación de nuevos títulos y, según datos del Ministerio de Educación, se registraron 219 de masters.

En el caso de la URV, según los propios datos que figuran en la web, este curso hay dos masters que quedaron «desactivados por falta de estudiantes inscritos». Son los casos de los cursos ‘Cambio climático: reconstrucción instrumental y análisis’ y ‘Ciencias sociales del desarrollo: culturas y desarrollo en África’.

Pallarès considera que, en el caso de los masters, no es preocupante que queden plazas vacías porque el sistema es flexible y se autorregula cada año. Señala que incluso hay cursos que se ofertan sólo de forma bianual en función de la demanda.

 

La fórmula que viene

Ahora queda por ver cuál será el efecto de la puesta en marcha de la fórmula 3+2, que los rectores han anunciado que no aplicarían hasta 2017.

Lo que sí parece quedar claro para los impulsores de las protestas es que acarreará, inevitablemente, un desembolso mucho mayor para obtener un nivel de formación similar al actual. Basta recordar, por ejemplo, que en el caso de la URV el coste del crédito oscila entre los 25,27 y los 39,53 en un grado. En el máster el precio del crédito es de 41,17 y 46,11 euros.

Vicent Collado, representante sindical de la URV, explica que la nueva fórmula devaluará los estudios de grado y pone a los alumnos en una situación de vulnerablidad porque no se garantizará su acceso a unos estudios, a todas luces, más costosos.

Recuerda que, actualmente, ya hay muchos alumnos con serias dificultades para hacer frente a la matrícula. En estos momentos el pago se puede hacer en tres partes, pero reivindica que se pueda fraccionar en al menos cinco.

Por su parte, Pallarès cree que si sla fórmula se pone en marcha deberá quedar meridianamante claro, tanto para los estudiantes como para los futuros empleadores, que no se puede hacer en tres años lo que hoy se hace en cuatro, que se tratará de estudios diferentes. Recuerda que, en otros países, dichos títulos tienen incluso nombres distintos.

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