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Tarragona Sociedad

El objetivo: que nadie se quede atrás en estos momentos

Trabajadores municipales y ciudadanos voluntarios van de la mano para que funcione la Xarxa de Suport Solidari, que ya ha atendido a una setentena de peticiones

NÚRIA RIU

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La compra es una de las principales preocupaciones de los mayores. FOTO: PERE FERRÉ

La compra es una de las principales preocupaciones de los mayores. FOTO: PERE FERRÉ

Arcadi Abelló es técnico municipal de Patrimoni Històric, vinculado al Àrea de Territori. Su voz es una de las que pueden haber escuchado las personas que estos días han decidido ponerse en contacto con la Xarxa de Suport Solidari, el engranaje que moviliza a centenares de personas para que en estos momentos de emergencia sanitaria nadie se quede desatendido.

Abelló es uno de los dieciséis trabajadores del Ayuntamiento que está en el grupo receptor, el que hace una primera criba de las necesidades que puede tener la persona que está al otro lado del teléfono. «Llama gente de todas partes. No es una cuestión de estatus social, las necesidades son universales», asegura. También hay muchas personas que se ponen en contacto para ofrecer su ayuda. En los primeros días podía atender unas quince llamadas diarias. Ahora, la cifra se ha reducido y son unas cuatro. «Supongo que es porque se están satisfaciendo las necesidades», dice.

La Xarxa de Suport Solidari entró en funcionamiento el viernes día 20 a las 16 horas. Lo hacía una semana después de que desde el Àrea de Ciutadania del Ayuntamiento de Tarragona se empezara a trabajar en el proyecto. «Nació como complemento al trabajo de microvoluntariado que se estaba haciendo de forma individual entre la ciudadanía. No pretendemos sustituir lo que ya se hacía sino que, a través de esta gran red, la atención llegue a toda la ciudadanía», explica Amat Callen, responsable de la Xarxa de Centres Cívics.

El llamamiento para que los ciudadanos se apuntaran, de forma voluntaria, se hizo durante el primer fin de semana. La bolsa de personas se cerró cuando ya había 280 inscritos. Los hay de todos los barrios, miembros de entidades vecinales, estudiantes e incluso algunos menores de edad, a los que se les dijo que no. También se ha denegado la participación a los mayores de 65 años, ya que son población de riesgo.

Los voluntarios del grupo receptor hacen una primera valoración y, tras rellenar un formulario, los casos pasan al grupo de derivación, formado por tres personas que trabajan en la Xarxa de Centres Cívics.

En grupos de trabajo

Joan Sorroche es animador sociocultural. Su misión consiste en analizar la información que ha recogido el grupo receptor y dirigirla la solicitud a uno de los equipos de acción. Ya sea el de acompañamiento a las personas sin una red próxima o aisladas, el de compra de productos básicos, de apoyo emocional y psicológico o de ayuda para sacar a pasear el perro. El equipo es pluridisciplinar. «Cada grupo se vehicula a través de una persona experta en el ámbito en cuestión», argumenta Callen. Una de las entidades que colabora es el Col·legi de Psicòlegs, que asume todo aquello relacionado con la atención emocional y psicológica. Asimismo, el personal del área de derivación está contacto con el resto de departamentos del Ayuntamiento para que, si es necesario, se activen los servicios sociales, el Servei d’Informació i Atenció a les Dones (SIAD), bienestar animal, protección civil o el departamento de comercio, entre otros.

Sorroche defiende que «si tienes la oportunidad de prestar una ayuda, no puedes decir que no. Y realmente hay compañeros que se están volcando muchísimo desde áreas que no tienen nada que ver». En total, la cifra de trabajadores municipales que de una u otra forma participan en la Xarxa son una cuarentena.

Comprar y a la farmacia

Desde que se puso en marcha hoy hace quince días, la Xarxa ha recibido más de un centenar de llamadas telefónicas que se han traducido en 66 demandas reales. De estas, 39 corresponden a personas que han necesitado ayuda para hacer la compra o ir a la farmacia.

El Ayuntamiento asegura que la mayoría de las solicitudes corresponden a mujeres de entre cuarenta y sesenta años, que atienden a una demanda de su entorno más directo, ya sea de un familiar o de un vecino. Laura Téllez es una de las responsables de los grupos de acción y compra de alimentos. Afirma que una de las prioridades es «evitar la movilidad innecesaria». Así, se busca a las personas que vivan más cerca y se toman todas las precauciones necesarias para evitar que pueda abrirse cualquier grieta de contagio.

Una de las principales preocupaciones desde el primer momento han sido las personas mayores

Una de los casi 300 voluntarios es Sandra Siurana. Tiene 31 años y es maestra. «Cuando nos dijeron que ya no teníamos que ir a trabajar, yo que vivo sola se me cayó todo encima», argumenta. Por el momento ya se ha activado en dos ocasiones. La primera vez, para bajar la bolsa de la basura a una vecina mayor con problemas para caminar. En la otra, para hacer la compra y aprovechar también para bajar la basura. «Tomamos todas las precauciones y ahora les llamo cada dos días para que sepan que hay una persona que se preocupa por ellas, y que no están solas y abandonadas», argumenta Siurana.

Desde que entró en funcionamiento, algunos ayuntamientos se han puesto en contacto con el consistorio tarraconenses para conocer la experiencia y poner en marcha proyectos similares. «Son situaciones nuevas que no sabes cómo afrontar, pero desde un primer momento nos lo tomamos muy en serio», explica la primera tenienta de alcalde y concejal de Serveis Socials, Carla Aguilar Cunill.

La red se ponía en funcionamiento en un tiempo récord y ha ido adaptándose de acuerdo a la evolución del Covid-19 y de las medidas que se han ido adoptando. La concejal de En Comú Podem asegura que una de las principales preocupaciones desde el Ayuntamiento era las personas mayores que viven solas. «A lo mejor antes ya tenían una vida frágil y ahora se encuentran con que no pueden seguir adelante solas», indica Rosa Mercadé. Son algunas de las personas que reciben puntualmente una de las llamadas de estos voluntarios, en las que les hacen un seguimiento de cómo están.

El Ayuntamiento asegura que la Xarxa es una herramienta que se ha adaptado a las necesidades actuales. Aunque nadie descarta que este proyecto sea la base para seguir profundizando en este camino. El servicio telefónico se hace a través del 600 497 887. Está disponible de lunes a viernes, de ocho de la mañana a ocho de la noche, y los sábados de 9 a 13 horas y de 16 a 18h.

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