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El orgullo de los vecinos de Otero de Sanabria

Ayer se cumplía el décimo aniversario de la llegada de la alta velocidad al Camp de Tarragona

Núria Riu

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El orgullo de los vecinos de Otero de Sanabria

El orgullo de los vecinos de Otero de Sanabria

Hace unos días nos tirábamos todos de los pelos cuando en los medios de comunicación apareció la noticia que Otero de Sanabria, una pedanía zamorana de apenas 26 habitantes, tendrá su ubicación en el mapa de la alta velocidad de España con la futura construcción de una estación de la línea del AVE que conectará Zamora con Ourense. La aldea no tiene ni supermercado, ni farmacia, ni centro de atención primaria. Y, como si de un equipo de fútbol se tratara, sus 26 vecinos posaron delante de las cámaras para inmortalizar el inicio de un nuevo capítulo en el libro de la historia de este municipio.

Me reservaré la opinión que me merece que Fomento siga tirando el dinero con estas barbaridades cuando tiene las Cercanías como las tiene, o no ha sido capaz ni de instalar un tercer carril en el Corredor del Mediterrani. Oye, pero ya me gustaría a mi que tuviéramos un poquito del orgullo de los vecinos de Otero de Sanabria.

Ayer se cumplía el décimo aniversario de la llegada de la alta velocidad al Camp de Tarragona. Si no hubiera sido porque hace unas semanas la Cambra de Comerç de Tarragona organizó un acto con los alcaldes de La Secuita y Perafort, y el eco que posteriormente ha tenido en los medios de comunicación, prácticamente podría habernos pasado por alto.

Ciutadans (C’s) fue el único partido que mandó un comunicado de prensa en el que exigía al Govern la redacción de un plan director para la estación para «poner fin a la situación de provisionalidad», así como «la construcción de un aparcamiento en condiciones».

La estación de Camp de Tarragona es aquel grano en el culo que impide que a día de hoy Tarragona sea la única capital catalana sin alta velocidad en el centro y con una estación en tierra de nadie que quedará obsoleta cuando entre en funcionamiento la Intermodal. Y que bien que se nos da seguir repitiendo este discurso. De esta forma nadie tiene que preocuparse de lo que realmente preocupa, como es que diez años más tarde nadie ha invertido ni un euro en mejorar la accesibilidad y que el servicio de transporte público existente es totalmente inoperativo.

La única inversión que se hizo fue la construcción de un vial de acceso, que abrieron los alcaldes de La Secuita y Perafort, desafiando la subdelegación del Gobierno. Además de cuatro señales de tráfico, que se colocaron después de la inauguración/parodia del entonces presidente de la Cambra, Albert Abelló.

Con las quejas que se escuchan cada vez que alguien pronuncia la palabra alta velocidad, ha salido barata la broma. La Generalitat, que tan bien se le da culpar a Madrid de todos los malos, se ha hecho escurridiza delante de unos ayuntamientos ciegos más allá de las cuatro paredes de su municipio.

Y, mientras tanto, los usuarios han incrementado progresivamente año tras año. Ya en el primer año completo se alcanzaron los 470.400 viajeros, cifra que este año llegará a los 870.000, según Renfe, quien asegura que en estos diez años un total de 7 millones de viajeros han utilizado la estación.

Si Otero de Sanabria ha conseguido una inversión de 4,2 millones para un apeadero, quizás deberíamos reflejarnos más en el empeño de sus vecinos.

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