El parking del Miracle, la alternativa a la discoteca 

El botellón. El lugar se ha convertido en punto de encuentro para jóvenes. La Guàrdia Urbana ha interpuesto 12 denuncias en los últimos días

CARLA POMEROL

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Los grupos de jóvenes aparcan los coches y sacan las bebidas fuera. FOTO: PERE FERRÉ

Los grupos de jóvenes aparcan los coches y sacan las bebidas fuera. FOTO: PERE FERRÉ

Son las siete y media de la tarde y el parking de debajo de la plataforma del Miracle está lleno de coches. El lugar se ha convertido en punto de encuentro para jóvenes, que buscan desesperados alternativas de ocio. La Covid-19 les prohibe ir a discotecas, a bares y a centros comerciales. La opción que más les convence es ir delante de la playa, en un sitio cubierto, donde protegerse del frío. Hacen botellón, fuman, charlan y hasta escuchan música con altavoces. El parking del Miracle también se ha convertido en un restaurante improvisado. Muchos de estos jóvenes ya conducen. Se compran la merienda o la cena en el McDonald’s y se la comen en las escaleras de la plataforma. Prueba de ello es la gran cantidad de envases y de envoltorios en el lugar.

La Guàrdia Urbana de Tarragona ha interpuesto un total de 12 denuncias en el parking del Miracle desde el pasado 22 de diciembre y hasta el 7 de enero. Todas ellas por saltarse la ordenanza municipal. Seis de las denuncias son por consumo y manipulación de drogas, tres por arrojar objetos al suelo, dos por originar desórdenes públicos en el lugar, y una por ocasionar molestias a los vecinos por la utilización de altavoces. La mayoría de ellas cuentan con una sanción de hasta 300 euros.

«No tenemos dónde ir. Pretenden que vayamos del instituto o del trabajo a casa sin movernos más. Sabemos que beber en la vía pública está mal, pero es que los bares están cerrados y tenemos que buscarnos la vida como podamos», explica Biel Pons, quien asegura que «es la primera vez que vengo y he alucinado con el buen ambiente que hay. Nadie se mete con nadie. Solo queremos distraernos de toda esta mierda». El coche de su amigo tiene puesta la música a un volumen considerable y el asiento del copiloto está lleno de botellines de cerveza.

Estos grupos de jóvenes conviven con otros tarraconenses que viven en los barrios y que dejan el coche en el parking del Miracle para hacer deporte. «Vivo en Sant Pere i Sant Pau y bajo hasta aquí para hacer un poco de ejercicio. Paseo arriba, paseo abajo, mirando al mar. Una horita y media y luego vuelta a casa», dice Raúl.

Los lugares de moda

El parking del Miracle es el lugar de moda para estos jóvenes en las últimas semanas. «Estos grupos van de plaza en plaza. Cuando nosotros detectamos que se afincan en un punto, entonces buscan otro. Y así llevamos meses», explica un agente de la Guàrdia Urbana de Tarragona. Primero fue en la zona del barco pirata del Parc Francolí. Después en la Quinta de Sant Rafael y, finalmente, en las inmediaciones del Miracle.

El último destino reúne las mejores condiciones para estos jóvenes. «Primero se instalaron en la pista de fútbol y baloncesto que hay arriba, al lado del Limboo. Se juntaban allí y, cuando veían llegar a la Urbana, se escondían. Es un lugar cómodo para evadirse de la policía», explica el agente, quien añade que «además, entre la zona boscosa que hay por allí, hemos encontrado botellas y restos de drogas».

En los últimos días, la falta de efectivos y coches patrulla ha obligado a relajar las visitas a estos puntos, lo que ha generado más confianza entre estos grupos de jóvenes, que han cambiado la pista de fútbol por el parking.

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