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El paro se ceba con las mayores de 45

Ser mujer y pasar de los 45 parece la peor de las conjunciones para salir de la lista del paro. Las hijas del baby boom son carne de cañón para empleos precarios y temporales... Pero siguen luchando
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Carmen Marte en su taller de la calle Joan Miró, donde todas las trabajadoras tienen más de 45 años. Foto: A.S.

Carmen Marte en su taller de la calle Joan Miró, donde todas las trabajadoras tienen más de 45 años. Foto: A.S.

El drama del paro juvenil ha alejado los focos de un grupo que navega a la deriva en el medio de la jungla laboral: el de los mayores de 45 años, en particular el de las mujeres, y eso que, numéricamente, su peso es abrumador.

Los datos de la provincia de Tarragona son elocuentes. De las 35.417 desempleadas que había el pasado mes de febrero (5.684 en la ciudad de Tarragona), el 44% ya cumplieron los 45.

Jordi Salvador , secretario general de la UGT en Tarragona, explica que el paro se ceba con estas mujeres en un momento clave de su vida personal (muchas tienen familiares a su cargo) y también laboral, justo en los años que cuentan para calcular la cuantía de su jubilación. «Se les pinta un futuro negro en la vejez y la esperanza de vida es cada vez mayor», explica.

 

Más tiempo en el paro

Y no se trata sólo de estar en la fila del paro, sino de cuánto se tarda en salir de allí. Entre las paradas maduras el 73% lleva más de un año en el paro. Se calcula que tardan, de media, 17 meses en encontrar empleo.

Reconoce Salvador que, además de la edad, el simple hecho de ser mujer condiciona a la hora de encontrar trabajo. En un sector típicamente copado por mujeres, como es el de las trabajadoras en los hoteles, muchos empleadores consideran que alguien que ronda la cincuentena no podrá seguir el duro ritmo que requieren estos puestos. Algo parecido sucede con camareras y otras trabajadoras de cara al público. Las mujeres maduras son mucho más penalizadas por su imagen que los hombres.

No son datos menores si se tiene en cuenta que la inmensa mayoría de las trabajadoras que busca un empleo en la demarcación (el 78%) pertenece al sector servicios, en particular a la hostelería.

Respecto a su nivel de formación, el 85% de las mayores de 45 años desempleadas ha llegado, como mucho, al graduado escolar o la ESO. La formación, igual que en los colectivos más jóvenes, es clave. De los 1,4 millones de mujeres que trabaja en Catalunya, el grupo más nutrido (48,3%) es el de aquellas con estudios universitarios.

 

Estrenarse en el mercado

Una de las peculiaridades del grupo de paradas maduras es el número de mujeres dedicadas a las actividades del hogar que se decide a buscar empleo. Este fenómeno es perfectamente visible en la provincia. En febrero había 2.945 mujeres apuntadas al paro que no habían tenido una ocupación anterior, frente a 1.198 hombres.

No obstante, apunta Salvador, no hay que dejar de lado una realidad que no aparece reflejada en las cifras, la de las mujeres que han decidido no trabajar porque los sueldos que cobrarían no les darían para cubrir desplazamientos, comidas y alguien que les ayude en el cuidado de los hijos.

No hay que olvidar, explica, que las cifras sólo hablan de personas empleadas y no se tiene en cuenta, por ejemplo, que muchos son trabajos temporales y a tiempo parcial. «Alguien que trabaja 10 horas al mes aparece en las estadísticas como empleado».

En estos empleos precarios las mujeres también son mayoría. Pone el ejemplo del sector de los servicios sociales, «donde se cobran sueldos de miseria»; la limpieza, donde abunda el mercado negro, o los supermercados, donde se prefiere hacer más contratos de poco tiempo.

 

¿Brotes verdes?

Pero si las de más de 45 son mayoría entre las paradas, el año pasado también fueron las que más encontraron empleo, tal como destaca un informe presentado esta semana por la fundación Adecco.

El estudio destaca que «los datos de la última EPA alimentan la esperanza en la recuperación del mercado laboral... El pasado año se crearon en Catalunya 21.800 empleos femeninos, de los cuales el 70 por ciento (15.300) fueron cubiertos por mujeres de más de 45 años».

El mismo informe reconoce que en buena parte se explicaría porque las maduras, desde el punto de vista demográfico, son más. Efectos del Baby Boom: la población activa mayor de 45 es el doble de los menores de 30.

Y algo más a tener en cuenta: asegura el informe que «las empresas son conscientes de que un mayor de 45 años cuenta con más experiencia y templanza, pudiendo ser productivo en un plazo más corto, adaptándose al puesto rápidamente. Además, con la devaluación salarial, la mujer mayor de 45 años aporta un grado de experiencia que antes las empresas no se podían permitir, pero ahora, sí.»

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