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El pasado entre guerra, hambre y enfermedades

Los edificios, antes utilizados como hospitales o refugios para los pobres, están en una situación de abandono extremo

Ian Cabús

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El antiguo preventorio fue proyectado por el arquitecto tarraconense Francisco Monravá. Foto: Pere Ferré / DT

El antiguo preventorio fue proyectado por el arquitecto tarraconense Francisco Monravá. Foto: Pere Ferré / DT

El complejo de edificios ubicado entre las playas de la Arrabasada y la Savinosa en Tarragona fue proyectado por el arquitecto y docente tarraconense Francisco Monravá Soler (1888 - 1968). Sus diseños de arquitectura pública destacan por adaptar los edificios a las últimas tendencias estético-constructivas y, en el caso del preventorio tarraconense, se basó en el diseño del Hospital Tuberculoso alicantino, obra de Juan Vidal, con pabellones construidos en ladrillos.

Después de proclamarse la II República española (1934-1939), los problemas socio-políticos afectaron de manera importante a la ciudad, como, por ejemplo, los problemas agrarios, la cuestión escolar, las relaciones con la institución eclesiástica y, principalmente, el precio de los productos de origen agrario y la ley de contratos del cultivo. Y el inicio de la Guerra Civil (1936-1939) y el establecimiento de una economía de guerra alteraron la vida habitual de la ciudad; se cerraron los centros religiosos, obligando a las escuelas públicas a asumir sus responsabilidades; había dificultades para alojar a los refugiados que llegaban a la ciudad, dificultades económicas…

Volviendo con el complejo, el motivo de levantar preventorios en el territorio español se debió al creciente número de casos de tuberculosis que había y que muchos resultaban letales, con lo que recibió el nombre de la peste blanca. La construcción del edificio en Tarragona se debió al legado que había dejado Llucià Schimd y Vilardaga, de la Casa de la Beneficencia de la Diputación de Tarragona, en su testamento inicialmente pero posteriormente el servicio de beneficencia de la Mancomunidad de Cataluña decidió crear el sanatorio, después de no poderse realizar por parte de la Diputación.

70.000 pesetas por los terrenos

Los terrenos encontrados para su construcción fueron pagados con las 70.000 pesetas (unos 420 euros al cambio) dejadas en testamento por el señor Schimd y constaba de un conjunto de cinco fincas entre las playas de la Savinosa y de la Arrabassada.

Cuando finalmente se construyó el complejo se debió a que el general Miguel Primo de Rivera decidió crear el Patronato Antituberculoso de enfermedades de tórax para frenar y reducir los casos de enfermedades como la tuberculosis y el edificio se inauguró en 1932 funcionando hasta 1936, acogiendo niños con riesgo de contagio tuberculoso por culpa de la Guerra Civil provocando el aumento de casos de tuberculosis a nivel español.

Sol y humedad

Se escogió la ciudad de Tarragona para el establecimiento de este complejo porque el buen tiempo domina, con sol y humedad considerablemente alta que ayudaba a curar enfermedades escrofulosas como era el caso de la tuberculosis. Además, otro de los motivos que fundamentaron su establecimiento fue su localización geográfica, la cual estaba muy cerca de la playa y para tratar estas patologías era necesario realizar tratamientos de hidroterapia junto con otros tratamientos hospitalarios.

Estaba dividido en diferentes pabellones aislados con funciones específicas y separados por sexos. Principalmente presentaba dos pabellones con función de enfermería, un pabellón de ingreso, un pabellón central, cuatro colonias escolares, un depósito de cadáveres y la portería. Cada enfermería disponía de una terraza, tres dormitorios y diferentes dependencias complementarias para que pudieran tomar el sol como base para la curación de la enfermedad.

En el pabellón de ingreso los pacientes recién llegados estaban para evitar el contagio y se les realizaba un exhaustivo control para prevenirlo. En la central estaban los servicios generales, como en la planta baja estaban los servicios de alimentación y administración, en la primera estaban los pacientes recién operados y en la segunda las estancias para el servicio; en las colonias escolares o preventor estaban distribuidas en cuatro pabellones con cuatro dormitorios (con unas 25 camas cada uno en dos alas), una sección de para el tratamiento con hidroterapia y una enfermería; los comedores podía visitarlos toda la población, con servicios como capilla y un lugar de recreo para los niños; un depósito de cadáveres con una capacidad de cuatro cuerpos dotado de una sala de autopsias, un laboratorio y un vestuario, y la portería con capacidad para una familia.

Refugio para pobres en 1968

Las funciones del complejo han variado en el tiempo. Inicialmente se utilizó como preventorio o como sanatorio; cuando se cerró se utilizó, solo en casos de emergencia, como edificio de emergencia o como hospital de campaña. Otra curiosa función fue como refugio para los pobres que vivían en barracas y cuando se produjeron las inundaciones del Francolí en 1968 fueron reubicados en la Savinosa.

En la actualidad los terrenos pertenecen a la Diputación de Tarragona y los edificios están en una situación de abandono extremo. Después de un concurso público para buscar ideas del que salió ganador un proyecto que contemplaba un hotel y un restaurante, aún sigue sin un proyecto en firme.

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