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El precio de la vivienda en Tarragona está a la mitad que antes de la crisis

Diez años después del inicio de la recesión con la quiebra de Lehman Brothers, el mercado inmobiliario de la provincia se mueve en valores que apenas llegan al 50% de los de 2008

Octavi Saumell

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FOTO: Pere Ferré

FOTO: Pere Ferré

El 15 de septiembre de 2008 cambió la historia. Hace justo una década, Lehman Brothers –el cuarto banco de inversión de los Estados Unidos– se declaró oficialmente en quiebra, poniendo el punto y final a una trayectoria de 158 años de actividad. La imagen de decenas de trabajadores con americana y corbata abandonando la sede del hasta entonces gigante financiero transportando sus objetos personales con cajas de cartón dio la vuelta al mundo, y se ha convertido en todo un icono para ilustrar la crisis económica.

Lehman Brothers se vio gravemente afectada por la crisis financiera provocada por los créditos subprime. Acumuló enormes pérdidas por títulos respaldados por las hipotecas de dudosa viabilidad a lo largo de 2008. La firma había sobrevivido a la crisis tras el crac de 1929, pero no pudo superar la de las subprime, de la que aún se notan sus efectos, especialmente en el sector de la construcción.  

A niveles de 2003

En ese momento, cuando estalló la crisis económica entre el segundo y el tercer trimestre de 2008, el precio de la vivienda en la provincia de Tarragona era de unos 2.200 euros al metro cuadrado, una cifra que significa el doble respecto a los 1.172 que hay en la actualidad.

Así lo pone de manifiesto el informe elaborado por la multinacional en valoración y asesoramiento inmobiliario, Tinsa, que analiza la evolución del mercado desde inicios de siglo. En el documento se observa que, entre 2001 y 2007, el crecimiento del precio fue imparable, a un ritmo superior al 15% anual. Así, se pasó de los 820 euros por metro cuadrado de inicios de 2001 hasta los 2.336 de inicios de 2007, tocando techo en el segundo trimestre de ese año, con un límite de 2.355 euros: el triple que sólo seis años antes. El precio siguió en valores máximos superiores a los dos mil euros por metro hasta el inicio de la crisis, a finales de 2008.  

A partir de entonces el coste de adquirir una vivienda empezó a caer en picado, bajando más de un 8% de media anual entre 2009 y 2013. Ya en valores mínimos, el precio toco suelo el tercer trimestre de 2015, con un índice de 1.098 metros por metro cuadrado. Esto significó un descenso del 53% en ocho años.

Desde el mínimo de hace tres años, el precio se ha recuperado un 6,7% a nivel provincial, situando el último valor en los 1.172 euros por metro cuadrado en el segundo trimestre de este 2018. Este valor es aún sólo un 50% del precio que tenía hace una década. Pese a ello, el sector tiene visos de recuperación, ya que la variación interanual del precio de la vivienda se ha incrementado en un 3,3% en 12 meses. Actualmente, los precios de la demarcación están a niveles de 2003.

A juicio del director comercial de Tinsa, Pedro Soria, las comarcas tarraconenses han iniciado más tarde la recuperación del precio «debido a que había mucho stock, y ha costado más absorberlo. Parece, sin embargo, que este 2018 hay más dinamismo» indica el portavoz de la firma especializada, quien añade: «Tarragona mantiene una tendencia muy parecida a la de Girona, con un crecimiento consolidado pero no intenso, muy por encima de Lleida y lejos de Barcelona».

En este sentido, los datos de Tinsa remarcan que la mayor parte de las compra–ventas son de vivienda de segunda mano y que, en el caso de la primera mano, «son pisos que tienen cinco ó seis años pero que no habían sido ocupados aún» asegura Soria. 

Desde Tinsa se avala el hecho de que en Tarragona había sobreproducción de viviendas porqué «si bien es cierto que está a la cabeza del ránking de compra-ventas por cada mil habitantes, también debe destacarse que está a la cola en lo referente a los visados de obra nueva». 

Un 13% de subida en la capital

Más pronunciada ha sido, hasta el momento, la recuperación en la ciudad de Tarragona. La capital tocó techo en sus precios durante el tercer trimestre de 2007, con un valor de mercado de 2.533 euros al metro cuadrado, sufriendo su mínimo justo ocho años después, con un valor de 1.064, lo que significó un descenso acumulado del 58%. Desde entonces, el sector ha recuperado un 13%, subiendo hasta los 1.206 euros por metro cuadrado de la actualidad, lo que sitúa el índice en la misma proporción que en el conjunto de la provincia: la mitad de los valores máximos precrisis.

El presidente del Gremi de Promotors del Tarragonès, Diego Reyes, considera que esta subida del 13% en la capital en tres años «no es, para nada, una barbaridad, ya que el punto de partida es el mínimo de los últimos años». A juicio del experto, uno de los factores que ayudan a que haya una reactivación «es el hecho de que el dinero no es productivo en el banco. No hay rentabilidad y esto impulsa la inversión en vivienda». En esta linea, Reyes afirma que la cantidad que se gastan los compradores no es demasiado elevada. «La mayoría adquiere un inmueble para su reposición y para dotarlo de más tecnología y modernidad» recalca. 

Caso aparte son los jóvenes, que siguen sin lanzarse para ser propietarios. «El sueldo les otorga poca capacidad de ahorro, y prefieren vivir al día y de alquiler» afirma Diego Reyes, quien considera que la mejora del nivel de ventas «vendrá, en gran parte, por el camino de la mejora de sueldos»». Asimismo, los promotores afirman que, a día de hoy, sigue habiendo una gran variación entre los precios que se pagan, por ejemplo, en Tarragona y en Reus. «La diferencia puede ser del 33% por un piso de las mismas características» indica el presidente de los promotores tarraconenses. 

Por su parte, el promotor y constructor José Luis García considera que los precios de referencia del estudio «no son reales» ya que muchos de los inmuebles son comprados por fondos de inversión o han sido adquiridos por las entidades financieras. «Sí que es relevante el hecho de que la variación que ha experimentado el precio en la ciudad de Tarragona desde 2001 es de un incremento del 33% en 17 años, una cifra que es inferior al IPC, que en estos años ha subido un 42%».

A juicio de García, los datos de la capital demuestran un crecimiento «equilibrado» que dista del 84% que se ha encarecido, por ejemplo, en Barcelona, o del 57% de Girona.

De cara a la situación de futuro, García asegura que «todo dependerá si se puede sujetar el precio del suelo. Si se logra, el valor de mercado de la vivienda no debería subir más que el IPC» afirma el constructor.  

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