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El precio de los locales comerciales en TGN va a la baja por el cierre de negocios

Algunos propietarios siguen instalados en la burbuja, mientras que la poca demanda ha hecho que algunos dueños estén rebajando sus expectativas para no quedarse de vacío

NÚRIA RIU

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Las Américas cerrará a mediados del mes de marzo la tienda dela Plaça Verdaguer para trasladarse a la calle Unió. 
FOTO:  PERE FERRÉ

Las Américas cerrará a mediados del mes de marzo la tienda dela Plaça Verdaguer para trasladarse a la calle Unió. 
FOTO: PERE FERRÉ

En la primera quincena del mes de marzo cerrará la tienda Las Américas, en la Plaça Verdaguer, para trasladarse a la calle Unió. Sus propietarios tomaban la decisión después de intentar negociar una rebaja del alquiler con el dueño del local y no llegar a un acuerdo. «No podíamos seguir aquí. Hace cinco años renovamos el contrato y nos incrementaron mucho el precio. Con lo que estamos vendiendo los números no salían, así que decidimos dejar el local», explica Ramon Noguera.

El negocio abría la primera tienda en 1973. Dieciocho años más tarde se amplió la tienda con el local del lado. Ahora, Las Américas está a punto de finalizar una etapa para abrir otra de nueva.

El traslado de esta mítica zapatería se produce en un momento en el que la Plaça Verdaguer está muerta comercialmente hablando. Y esto, poco a poco, ha obligado a algunos de los propietarios a reconsiderar los precios. «En este caso el contrato mínimo es de cinco años. Después, cuando hay que renovarlo, algunos propietarios aprovechan para subir los precios, pero depende mucho, porque saben que si se pasan, el negocio cerrará o se trasladará y, por tanto, intentan mantener el local ocupado cueste lo que cueste», dice Esteve Martí, de la administración de fincas que lleva el mismo nombre.

Ahora mismo el mercado está alterado. Algunos dueños viven instalados en la burbuja esperando mejores tiempos, otros han reducido los precios para evitar que el local quede cerrado y vaya degradándose. Rastreando las páginas web de las administraciones de fincas pueden verse ejemplos de ambos casos. Es el caso del local ubicado en la Rambla Nova, esquina con la calle Unió. Según el anuncio, el espacio tiene unas dimensiones de 55 metros cuadrados y se alquila por 2.900 euros. Los 52,73 euros/m2 están lejos de los 800 euros que pide el propietario de un local de 75 m2 en la calle Unió. Aunque algunos de estos llevan tanto tiempo desocupados que necesitan un importante lavado de cara si quieren reabrir sus puertas.

«La tendencia de los precios va clarísimamente a la baja», dice Héctor Ruana, gerente de la Cambra de la Propietat Urbana de Tarragona. La concentración de la actividad comercial en las grandes superficies, el cambio de hábitos de consumo y, en definitiva, la pérdida de peso del comercio tradicional en el centro de la ciudad ha trastornado el mercado. La apertura de negocios relacionados con el sector servicios es el que ha mantenido un dinamismo. Bares, cafeterías y ahora también centros de salud que se han hecho con el control de algunos de los principales ejes. «Todo lo que está relacionado con el comercio tradicional está tocado y herido, por lo que los propietarios que tienen un local alquilado deberían ser conscientes de que si esta persona se va difícilmente volverán a alquilarlo», añade Ruana.

La Cambra de la Propietat Urbana de Tarragona ha constatado un descenso de la demanda de locales. «Ha bajado y seguirá bajando», apunta el gerente de este organismo. En cambio la oferta sigue siendo la misma y, en algunas zonas incluso superior, ya que siguen cerrando negocios. Esto hace que, de cara a los próximos meses, la tendencia siga a la baja.

Las calles August, Comte de Rius, Unió y Apodaca son algunos de los ejes más céntricos en los que la presencia de locales vacíos se ha convertido en un grave problema desde hace algunos años. Desde la Cambra de la Propietat se alerta de que «si la parte comercial sigue bajando, tendremos un problema».

Plan de usos

El entorno del Mercat Central vivió una auténtica burbuja en los precios cuando definitivamente acabaron las obras. Y esto no se ha traducido en una dinamización de la actividad comercial, sino en la proliferación de bares y cafeterías. «No tiene solución. Los dueños deben ponerse las pilas porque no puede ser que estén pidiendo entre tres y cuatro mil euros por un local de cien metros cuadrados», afirma el presidente de la Unió d’Empresaris dels Voltants del Mercat Central, Josep Maria Juan.

Corsini y su entorno están llamados a ser este centro comercial urbano, mientras en las calles de la segunda corona esta actividad seguirá decreciendo hasta quedarse bajo mínimos. Es una de las tendencias que marcan los expertos en retail a partir de la experiencia en ciudades de tamaño medio.

«La única solución es marcar un espacio comercial y a partir de ahí definir un plan de usos, para que haya una mixtura», argumenta la presidenta de la Cambra de Comerç de Tarragona, Laura Roigé. La representante del ente cameral, considera que este paso es básico para romper las modas que han hecho, por ejemplo, que la calle Lleida se haya convertido en la zona de bares o que la Rambla Nova sea el eje de las cafeterías.

«Las calles deben tener una riqueza y la administración municipal no puede controlar los precios, pero si que tienen medidas para definir los usos y evitar que ejes como la Rambla Nova, que deberían ser la primera línea comercial, acaben convirtiéndose en la calle de los dentistas», añade la presidenta de la Cambra de Tarragona.

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