Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

El presunto asesino de la tarraconense Meritxell Vall le clavó el cuchillo en la cabeza y en la espalda

El eslovaco Stanislav R. niega violación y también que quisiera matarla. Se ampara en los efectos de la marihuana para justificar lo que hizo

ACN

Whatsapp
La Audiencia ha celebrado hoy miércoles el primer día del juicio por la muerte de Meritxell Vall. FOTO: ACN

La Audiencia ha celebrado hoy miércoles el primer día del juicio por la muerte de Meritxell Vall. FOTO: ACN

El acusado de matar a la joven tarraconense Meritxell Vall en una tienda de campaña en 2015 en Tarragona, Stanislav R., ha reconocido en el primer día de juicio que la agredió con un cuchillo.

El procesado ha explicado que la noche del 9 de octubre mantuvieron relaciones sexuales consentidas, pero que al acabar ella empezó a llorar y le dijo que lo denunciaría a la policía.

Entonces, el acusado ha dicho en la Audiencia de Tarragona que entró en “pánico” porque nunca había tenido problemas con la justicia y ha admitido que le clavó varias cuchilladas a la cabeza y a las espaldas.

Stanislav R. ha añadido que no recuerda mucho los hechos porque iba “muy bebido” y se encontraba bajo los efectos de la marihuana. También ha asegurado que no tenía intención de matarla y que en ningún caso la intentó violar.

Precisamente, la confirmación del delito sexual determinará la aplicación o no de la pena de prisión permanente revisable, tal como pide la fiscalía. Por primera vez, la fiscalía de Tarragona ha solicitado esta figura delictiva por el presunto asesinato de la chica, además de cinco años de prisión por una tentativa de violación.

El acusado vivía en un campamento situado a un kilómetro del asentamiento donde se había establecido Meritxell Vall, de 32 años, cerca del campo del Nàstic.

Según ha relatado ante los magistrados, se conocían por un amigo en común y se veían a menudo por la zona o por la ciudad. Stanislav ha afirmado que a la chica “siempre andaba desnudada” por la zona y que aquella noche, en qué él iba bebido y drogado, mantuvieron relaciones sexuales “normales”.

“Yo no la obligué a nada”, ha defendido el joven respondiendo a la preguntas de la fiscal. También ha negado que desvistiera a la chica por la fuerza. El procesado ha detallado que, poco después, la víctima salió de la tienda, empezó a llorar y a llamar y que “lo denunciaría a la policía”. Preguntado por cómo interpretó él esta reacción de la víctima, el procesado ha manifestado que ella le dijo que mantener relaciones sexuales con él “había sido un error”. 

El individuo, que tiene 35 años y es de origen eslovaco, ha argumentado que sintió pánico de las consecuencias legales que esto le podría haber supuesto. Cogió un cuchillo de entre los enseres de cocina que ella guardaba y la agredió al menos “dos o tres veces”, sin poder recordar cuántas con precisión.

“Tenía tanto pánico que no sabía qué hacer, pero no la quería matar”, ha defendido. Según su relato, los dos cayeron en tierra y ella perdió el conocimiento, por lo cual la llevó hasta la tienda, la tapó con un saco de dormir o una manta y se volvió a su campamento. 

A preguntas del ministerio fiscal, el procesado ha explicado que sabía que la chica estaría en el campamento aquella noche porque se habían visto durante la mañana.

Aún así, ha dicho que desconocía que estaría sola porque solía haber gente extranjera “que viajaba”. El hombre ha negado una y otra vez que la hubiera intimidado previamente con una arma para mantener relaciones sexuales, tal como sostiene la acusación pública. También ha confirmado que aquella fue la primera vez que habían intimado. 

El arma

Durante la vista se han exhibido dos cuchillos -uno de los cuales roto-, pero el hombre no ha reconocido ninguno como la supuesta arma del crimen.

En este sentido, ha apuntado que el que empleó creía recordar que era más grande. El hombre también ha justificado que aquella noche perdió el teléfono móvil y ha reconocido que tiró su ropa manchada de sangre en un aparcamiento y que se llevó dos teléfonos del campamento de la chica -uno de los cuales lo rompió y, el otro, lo tiró en un parque-.

Por su parte, el abogado de la defensa no ha formulado preguntas y la declaración se ha dado por finalizada en poco más de una hora. 

15 testigos

Después del interrogatorio del acusado han declarado una quincena de testigos. Los primeros han sido la madre y la pareja de esta, que localizaron el cuerpo sin vida de la chica después de que, preocupados en no tener noticias de ella, se acercaran al campamento donde vivía.

Según el padre, el tanatorio les comunicó que los restos de su hija “hacían muy mal olor y por ello sólo pondrían el ataúd”

La madre ha relatado el hallazgo entre lágrimas y ha explicado que rápidamente dieron aviso a los Mossos d'Esquadra.

El padre de la chica, Jordi Vall, se ha mostrado molesto con el Ayuntamiento, con las organizaciones humanitarias y con el tanatorio de Tarragona. En el caso del consistorio, porque lo considera el “responsable administrativo” de aquel campamento que a la red se definía, ha dicho, como “un lugar de prostitución y de drogas” del cual su hija no tenía nada a ver.

También ha reprochado a la administración que nunca nadie se pusiera en contacto con él. Vall ha criticado también que entidades como Cáritas y la Cruz Roja “estén protegiendo una serie de sujetos a los cuales les dan de comer, beber, mantas y de todo, y a cambio te roban, te extorsionan y te matan”. 

El padre ha querido denunciar públicamente una situación “vergonzosa” que vivió al tanatorio de Tarragona el día del funeral, después de que el juez autorizara el entierro del cuerpo.

Según el padre, la responsable del tanatorio le comunicó que los restos de su hija “desprendían muy mal olor y que debido a la calefacción sólo pondrían el ataúd”. “Me cayó todo el mundo encima y dije que, pasara el que pasara, tenían que subir los restos de mi hija con la caja hasta la capilla. Me quedé con las ganas de pedir que lo abrieran, porque creo que no estaban”, ha lamentado. 

Durante la vista han declarado varios amigos y conocidos de la joven. La sesión ha finalizado con la declaración de varios trabajadores y voluntarios de la Cruz Roja que, en alguna ocasión, habían ofrecido ayuda al procesado. 

El delito sexual, clave

Después de esta primera jornada, está previsto que el juicio continúe los días 15, 16, 19, 20, 21 y 22 de marzo. Este miércoles el acusado ha negado la agresión sexual, pero habrá que conocer cuáles son los indicios que estudiaron los investigadores y los forenses. Si se puede probar el delito, el hombre lo podrían condenar a la pena de prisión permanente revisable. 
Primera petición de prisión permanente revisable.

El ministerio público lo acusa de un delito de violación en grado de tentativa por el cual solicita una pena de cinco años de prisión y de un delito de asesinato por el cual solicita la pena de prisión permanente revisable (la cadena perpetua).

Es la primera vez que la fiscalía de Tarragona solicita la pena privativa de libertad más elevada que prevé el Código Penal.

En el delito de asesinato, el fiscal aprecia que concurren la alevosía, el ensañamiento “aumentando deliberadamente e inhumana el dolor” y la voluntad de evitar que se descubra la comisión de otro delito. En concepto de responsabilidad civil, el ministerio fiscal solicita que el procesado indemnice los padres de la víctima con 100.000 euros para cada uno.

Temas

Comentarios

Lea También