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El proceso judicial marca el aniversario del Love Parade

En total, 21 personas murieron y 652 resultaron heridas de diversa consideración en la avalancha humana que actualmente se analiza en la Audiencia de Duisburgo

Danel Arzamendi

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FOTO: DT

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La tragedia del Love Parade cumple su noveno aniversario, inmerso en un proceso judicial que no está satisfaciendo las expectativas de las familias. Aquel fatídico 24 de julio, dos jóvenes estudiantes de nuestras comarcas perdieron la vida en el túnel Karl Lehr, que daba acceso a la explanada en la que se celebraba un festival de música: Clara Zapater, de Tarragona, y Marta Acosta, de Cambrils.

En total, 21 personas murieron y 652 resultaron heridas de diversa consideración en la avalancha humana que actualmente se analiza en la Audiencia de Duisburgo, fruto de un fallo colectivo y múltiples negligencias según el informe técnico provisional. Desde entonces, muchos familiares y amigos acuden cada aniversario a la ciudad alemana para reencontrarse y honrar a los fallecidos. Tal y como nos comenta el abogado Paco Zapater, padre de una de las víctimas, «iremos cada 24 de julio mientras la salud nos lo permita. A diferencia del alcalde que gobernaba durante la tragedia, que se lavó las manos culpando de los hechos a los jóvenes, su sucesor nos ayuda desde hace años».

Sin embargo, cunde la sensación de que los tribunales germanos no están haciendo todo lo posible por esclarecer los hechos y depurar las responsabilidades correspondientes. «El juicio empezó en diciembre de 2017, y en año y medio largo sólo han intervenido ochenta testigos. La impresión es de atonía general. Hay testigos que tardan tres días en prestar declaración. Una de dos: o la justicia alemana ha sido incapaz de acometer un macroproceso de esta envergadura, o lo que buscan en realidad es que llegue el 24 de julio de 2020 para que el juicio prescriba y cerrar el caso. Pensamos, más bien, que lo que está ocurriendo es esto último. Las familias tenemos una enorme insatisfacción».

Zapater y su mujer van a aprovechar el viaje para entrevistarse con sus abogados en Düsseldorf. «En el sistema alemán los afectados podemos intervenir directamente en el proceso, incluso interrogar. Nuri y yo tenemos intención de acudir al tribunal en septiembre para leer una carta de protesta por esta vulneración del artículo sexto del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que reconoce a todas las personas el derecho a tener un juicio equitativo. Si el caso se cierra dentro de un año por prescripción, nosotros no habremos tenido un juicio equitativo, por lo que nuestra idea es terminar en el tribunal de Estrasburgo. El problema es que esta vía supone muchos años, mucho tiempo, muchas vicisitudes... Pero mientras nos queden fuerzas, vamos a seguir el proceso hasta el final».
 

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