El profesor de jardinería que da clases a domicilio

Jordi Inglés, jardinero y docente desde hace más de tres décadas, ahora se dedica a ir a las casas a enseñar cómo cuidar las plantas o montar un huerto

NORIÁN MUÑOZ

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Inglés, a la izquierda, enseñando a  una clienta a cuidar sus plantas. FOTO: CEDIDA

Inglés, a la izquierda, enseñando a una clienta a cuidar sus plantas. FOTO: CEDIDA

«No todo el mundo quiere contratar a un jardinero que venga a arreglarle el jardín; cada vez hay más gente que lo que quiere es aprender a cuidar sus plantas por ellos mismos», explica Jordi Inglés, jardinero y docente desde hace más de treinta años. Justo eso fue lo que le animó a poner en marcha su idea de negocio, convertirse en profesor de jardinería a domicilio (www.profedejardineria.com), después de que la Covid-19 golpeara duramente su sector.

Inglés, que ya ha recibido varias llamadas pese a que la web se puso en marcha apenas el mes pasado, ofrece asesorar tanto a personas que tienen un jardín tradicional, como a quienes quieren poner en marcha un huerto de autoconsumo en un piso.

Conocimientos a medida

La lógica es sencilla «no necesitas saber todo sobre jardinería, sino conocer lo que tienes en casa». Así pues, Inglés comienza por evaluar las especies que hay plantadas y explicar como cuidarlas, desde el riego o la poda hasta cómo evitar las plagas con productos respetuosos con el medio ambiente.

En el caso de quienes quieren montar un huerto les explica, por ejemplo, qué plantas sembrar en cada momento del año según las características de cada terreno y un plan para regarlas y abonarlas.

Aunque se adapta a las necesidades de cada cliente ha creado también unos ‘packs’ de regalo aprovechando el auge de los paquetes de experiencias.

Un interés en auge

Inglés comenzó a trabajar como jardinero con 16 años para pagarse los estudios (iba para ingeniero pero luego no se veía trabajando en una fábrica) y el oficio acabó convirtiéndose en su vocación de vida. A los 35 años, después de años trabajando en el sector, se sacó el ciclo superior de jardinería y forestal, lo que le permitió descubrir su otra pasión; la de docente.

Desde entonces ha trabajado como profesor, lo que le ha ofrecido la suerte, asegura, de poder tratar con diferentes colectivos de personas en riesgo de exclusión social o con capacidades diversas. Colabora, además, como voluntario a entidades sociales en sus proyectos de huertos urbanos.

En todos los casos ha podido comprobar los efectos que tiene en las personas trabajar al aire libre y disfrutar de lo que han conseguido con sus propias manos. «Ves su satisfacción cuando se sienten útiles», comenta.

Un ejemplo, asegura, son los huertos de autoconsumo «que ya no son cosa solo de jubilados durante su tiempo libre, sino de personas más jóvenes y concienciadas... Y no es algo que tenga que preocupar a los productores, al contrario, esto está llevando a mucha gente a reflexionar sobre lo que comemos y cómo llega a nuestra mesa. Es un cambio que se está gestando poco a poco en la manera de vivir y consumir», asegura.

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