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El programa cultural de los Juegos del Mediterráneo: un yo pongo sin relato

¿Alguien pensó en algún momento en dotar de contenido este apartado? En otra ciudad, en otro momento, todas las administraciones habrían sacado pecho de la oportunidad.

Núria Riu

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Tarragona es aquella ciudad que aspira, aspira y de tanto aspirar se atraganta. Quería convertirse en Capital Cultural Europea en el año 2016 y se quedó fuera por la falta de un relato sólido, o lo que es lo mismo, la ausencia de proyecto. En el mismo año se celebró la capitalidad de la Cultura Catalana, una efeméride que pasó sin pena ni gloria. Y éste es el devenir que muy probablemente tendrá la programación cultural de los Juegos del Mediterráneo. 

Su puesta en solfa ha sido el enésimo despropósito de este evento. Realmente, ¿hay alguien que en algún momento intentó hacer algo con cara y ojos? Viendo las dificultades que está habiendo para poder conseguir acabar los equipamientos, a pesar del año adicional, tampoco podía esperarse que habría grandes estrenos. No solo no los habrá, sino que al final esto ha acabado siendo un yo pongo, sin orden ni sintonía, con un poco de aquí y otro de allá, y al que han querido darle consistencia a partir de los actos propios del calendario de la ciudad. Se vende por peso. Así que sumándole la Dixie, Tarraco Viva, la verbena de Sant Joan, las ferias gastronómicas e incluso el Concurs Internacional de Castells –que este año llega a su 27ª edición– al menos la cosa ha ganado volumen.

Tras conocerse que los técnicos del Àrea de Cultura se habían plantado, y que la concejal de este departamento no participaría de la organización del evento cultural más importante en la ciudad en los últimos años, ya pudo entreverse que algo chirriaba. Pero esta semana, tras darse a conocer el contenido, la pregunta es si hay alguien de esta ciudad a quien realmente le importa la cultura. Se ha creído tan poco en este apartado que incluso la presentación fue pésima. 

Ni siquiera el concejal responsable de los Juegos estaba en la presentación

Difícilmente en los próximos años Tarragona tendrá una nueva oportunidad de tener una programación cultural como la que debería haber representado la de los Juegos. Tan en serio se han tomado nuestros políticos el apartado cultural que se daba a conocer a través de una nota de prensa, cuando incluso para presentar el sombrero de Santa Tecla se hace una rueda de prensa. Para más inri, pudo verse cómo la encargada de dar la cara era la concejal de Esports, que compareció delante de un photocall, en uno de los pasillos del Ayuntamiento. Ni siquiera el concejal responsable de los Juegos, Javier Villamayor, que en aquellos momentos estaba en el Palau Municipal, se asomó.

En cualquier otra ciudad, en cualquier otro momento, todas las administraciones habrían sacado pecho. El pasado miércoles, Elisa Vedrina tuvo que comparecer sola porque la aportación de la Generalitat se limita a una única exposición y el Ayuntamiento no ha incrementado ni un euro su presupuesto cultural para la celebración de los Juegos. Su aportación se limitará a financiar los actos, fiestas y festivales de todos los años, porque, claro, este 2018 no pasa absolutamente nada en esta ciudad. Y Vedrina compareció no tanto por su cargo como concejal de Esports, sino como representante del grupo municipal del Partido Popular, que ha rascado de Madrid el flamenco, el Teatro de Mérida y una exposición de Cervantes que serán los únicos espectáculos de gran formato que podrán verse.

Desde el Ayuntamiento alegaron que no se había dado más notoriedad a la presentación porque el acto oficial será a mediados de abril en el Teatre Tarragona. Esperamos que entonces, porque ahora aún no se ha acabado de cerrar, pueda conocerse también la cifra de la inversión que va a realizarse. Un dato que no se desveló. 

Sobre el legado de los Juegos habrá tiempo de sobra para hablar en un futuro. Pero lo que está claro es que en el apartado cultural la huella será exigua

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