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El protocolo anti-Covid de Educació no contenta ni a profesores ni a familias

Los docentes piden una campaña de vacunación masiva entre los alumnos que no están inoculados y los padres que la mascarilla no sea obligatoria en las aulas de Primaria

JOAN MORALES

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Foto de archivo del colegio Prat de la Riba de Reus, el curso pasado. FOTO: A.González

Foto de archivo del colegio Prat de la Riba de Reus, el curso pasado. FOTO: A.González

Mañana empieza un nuevo curso escolar con la pandemia condicionando, por segundo año consecutivo, el día a día de la comunidad educativa. Después de superar con nota muy alta el curso pasado, alumnos y docentes vuelven a las aulas con un protocolo de seguridad muy parecido al del año pasado, aunque con algunos cambios.

El pasado 30 de agosto, el consell de Educació, Josep González Cambray, comparecía en rueda de prensa para explicar las principales adaptaciones del plan de actuación. Unos cambios que, a tenor de lasa consultas realizadas por el Diari, no convencen ni al personal educativo ni a las familias de los alumnos. Entre las novedades más destacadas está que los alumnos podrán quitarse la mascarilla en el patio siempre que estén dentro del mismo grupo de convivencia estable; que los estudiantes vacunados con la pauta completa no tendrán que aislarse aunque hayan sido contacto directo de un positivo; que las familias podrán entrar en los centros manteniendo todas las medidas sanitarias; o que las fiestas escolares se podrán hacer con presencia de las familias siempre en espacios exteriores, sin aglomeraciones y con distancia y mascarilla.

Otras de estas medidas se mantienen, como la organización del alumnado en grupos de convivencia estable (el curso pasado se llamaban grupos burbuja), el uso de la mascarilla obligatoria a partir de Primaria, la higiene de manos o las pautas de ventilación.

Juan Carlos Feijóo, portavoz de la Unió Sindical dels Treballadors d’Ensenyament de Catalunya (USTEC) en Tarragona, pone en duda alguna de estas medidas. «Sobre la organización del alumnado en grupos burbuja creemos que no es posible. En primaria sí, pero en secundaria no porque existen muchas asignaturas optativas, cambios de grupo y las ratios de los alumnos son muy grandes. A no ser que sea un centro pequeño, es imposible mantener los grupos burbuja en ESO», comenta Feijóo, quien reconoce que «aunque hay voluntad por parte de las direcciones y los docentes de los centros de hacer las cosas bien, los recursos son insuficientes».

Estudiantes con pauta completa

El portavoz de USTEC en Tarragona tampoco ve «correcto» que los estudiantes con la pauta completa de la vacunación no tengan que asilarse si hay un positivo en clase porque «será un quebradero de cabeza para el docente», añade.

Justifica esta postura asegurando que «algunos alumnos tendrán ventaja respecto a los que están confinados por el hecho de estar presenciales. La gente con menos recursos, que no esté vacunada y tenga que aislarse, se verá desfavorecida, quedan patente la brecha social y educativa.

Por este motivo, para Feijóo la solución pasa por que «Salut inicie una campaña de vacunación masiva entre los alumnos que no estén vacunados, ya que hay vacunas suficientes. Ya sea en los centros educativos o en los CAP de referencia».

Por último, y sobre las plantillas y las ratios, desde USTEC piden «un máximo de 15 alumnos por clase en primaria y de 20 a 25 en secundaria y bachillerato. Es necesaria una mayor inversión en educación. La LEC marca que esta inversión sea del 6% del PIB, mientras que en Catalunya se invierte el 2,5%. Para mejorar la calidad educativa es necesario menos ratio de alumnos y más profesionales».

A las familias de los alumnos tampoco les han convencido mucho las medidas anti-covid para este curso. Belén Tascón, presidenta de las Associacions Federades de Famílies d’Alumnes de Catalunya (AFFAC), explica que «el protocolo que se ha publicado es igual que el del año pasado y no hay flexibilizaciones. Dicen que hay algunas modificaciones, pero no está especificadas claramente». Por este motivo, la AFFAC se reunió la semana pasada con el conseller y le expuso la modificación de alguno de estos puntos. Por ejemplo, «el año pasado cada uno de los grupos burbuja era el de la clase y el tutor. Este curso pasan a ser grupos de convivencia estable, que son más grandes y donde también pueden entrar docentes o personal de apoyo educativo».

Respecto a la entrada de las familias a los centro, la presidenta de la AFFAC comenta que «dicen que se prioricen las reuniones telemáticas y si son presenciales que sean con un máximo de 10 personas. No tiene sentido cuando en la calle ya se pueden junta más de 10 personas».

Otra incongruencia para los padres y madres es el tema de la mascarilla «prioritario para nosotros. Pedimos que desaparezcan en las aulas de primaria, porque es un problema para el aprendizaje, sobre todo en las primeras etapas educativas», añade Tascón.

Acostumbrados

¿Y los alumnos qué piensan de todo esto? Anna Aluja, que mañana empieza segundo de ESO en el Institut Domènech i Montaner de Reus, cree que «este curso será todo más fácil porque estamos más acostumbrados». Esta estudiante recuerda que «al principio del curso pasado me costó un poco habituarme a todas las medidas, pero al final me acabé acostumbrando».

Anna, que el curso pasado tuvo la suerte de no tener que confinarse porque en su clase no hubo ningún positivo, pone el ejemplo de la mascarilla ya que «a veces con el calor te agobias. Pero lo bueno es que si lo necesitabas te la dejaban quitar u momento y, como he dicho, te acostumbras». Anna está vacunada con las dos dosis y valora positivamente que «no nos tengamos que confinar los vacunados que hemos estado en contacto con un positivo», así como el hecho de no tener que llevar mascarilla en el patio se está con su grupo burbuja.

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