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El proyecto de Culubret tendrá que esperar al nuevo POUM

Cuando el inicio de las obras era inminente, finalmente este plan parcial no se incluirá en las normas urbanísticas que están ultimando el Ayuntamiento con la Generalitat

NÚRIA RIU

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Culubret está entre la Vall del Llorito y Sant Pere i Sant Pau. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Culubret está entre la Vall del Llorito y Sant Pere i Sant Pau. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

De los 88 sectores de crecimiento que incluía el POUM de 2013, setenta podrán seguir adelante gracias a la tramitación de las normas urbanísticas. Sin embargo, uno de los planes parciales que ha quedado frenado es el 62, que corresponde al ámbito del sector Culubret. «Lo que nos dicen nuestros técnicos y juristas, y lo que dicen los de la Generalitat, es que si hubiéramos incluido este sector se estaría incrementando el riesgo de impugnación y que podrían declararnos nulas todas las normas urbanísticas y estos sería un golpe», explica el concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Xavier Puig.

Durante las últimas semanas los técnicos de ambas administraciones han estado estudiando minuciosamente qué pasaba con este caso en concreto. La reparcelación estaba aprobada y en exposición pública y el inicio de las obras estaba previsto para febrero. De hecho, algunas de las empresas afectadas ya se habían trasladado provisionalmente o estaban pendientes de hacerlo. Tan solo faltaba que los últimos trámites obtuvieran luz verde por parte del Ayuntamiento, para iniciar la edificación de una zona comercial de 6.628 metros cuadrados especializada en el sector de la construcción. Y en el último momento, la sentencia del Tribunal Supremo que anuló el POUM de 2013 lo ha dejado todo paralizado hasta que no esté aprobado definitivamente el nuevo plan general.

«Por definición las normas urbanísticas excluyen todo aquello que no puede considerarse como suelo urbano y, por tanto, lo que entra en discusión es el planeamiento derivado de los planes parciales», argumenta el responsable municipal. Con las normas urbanísticas que se aprobarán en mayo, estos planes han pasado a ser suelo no urbanizable, excepto en aquellos casos en los que «había una argumentación jurídica suficiente para entenderse que ya son suelo urbano o que están consolidados». Esto es lo que ha hecho, por ejemplo, que sectores como La Budellera o Mas d’en Sorder no puedan seguir adelante, mientras que el plan parcial 10 sí. Sin embargo, en el caso de Culubret hubo muchas dudas y dado que el plan no estaba aprobado de forma definitiva, finalmente se ha decidido frenar. «Hemos hecho todo lo posible para intentar evitar el sufrimiento de las familias, pero no ha sido posible», indica el edil republicano.

En el plan general de 1995 no estaba prevista la transformación urbanística de estos terrenos ubicados junto a la carretera del Pont d’Armentera, entre L’Oliva y los depósitos de Ematsa. «A día de hoy es suelo no urbanizable y, con las normas, lo estaríamos pasando directamente a urbano, sin los trámites necesarios y esto es muy delicado porque podrían anularnos todas las normas», indica Puig. Asimismo, otro de los factores que ha sido determinante ha sido que sobre el proyecto hay dos recursos contenciosos administrativos que no están resueltos. «En cualquier momento un juez se pronunciará y cuando lo haga a lo mejor nos lo tumba todo y después recaería sobre nosotros la responsabilidad de haberlos incluido, sabiendo todo lo que sabemos, e incluso reclamarnos alguna responsabilidad patrimonial por haber tomado una mala decisión», sigue explicando el responsable municipal.

Puig apunta que el Ayuntamiento «ha hecho todo lo posible para defender este sector». Una opinión que no comparten los impulsores de este proyecto, que consideran que, tanto el Ayuntamiento como la Generalitat, «nos han dejado colgados». «Llevamos nueve años con este proyecto y al final ya podemos tirarlo todo a la basura y estamos de nuevo como al principio», lamenta Quim Culubret.

Esta sociedad familiar había diseñado un proyecto en el que se preveía la habilitación de una superficie de 2.500 metros cuadrados para la instalación de entre 16 y 19 empresas, todas ellas del sector de la construcción y cada una especializada en un oficio concreto. Calculaban que podrían crearse entre 200 y 250 puestos de empleo. Además habían llegado a un acuerdo con una superficie comercial, que debía ocupar la planta superior del edificio comercial. Ya en una segunda fase, estaba prevista la construcción de 147 viviendas. Quim Culubret lamenta que esta decisión «ha hundido a muchas familias».

«Es surrealista, porque tardaron diecisiete meses para que nos aprobaran el proyecto de urbanización, cuando en todo el sector tan solo hay una única calle de menos de 500 metros. Lo que nos ha destrozado es todo este tiempo de larga tramitación, porque de otra forma las obras ya estarían en marcha desde hace tiempo», concluye Culubret.

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