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El proyecto del nuevo Hospital Joan XXIII, en el aire

La actual situación política no permite avanzar en el nuevo centro hospitalario de la ciudad, prometido por el conseller de Salut, Antoni Comín, actualmente cesado y en Bruselas

Carla Pomerol

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Fachada del Hospital Joan XXIII.

Fachada del Hospital Joan XXIII.

«Antes de final de año se aprobará el plan funcional y se abrirá el concurso de ideas para llevar a cabo el futuro Hospital Joan XXIII». Estas eran las palabras que el conseller de Salut, Antoni Comín –actualmente cesado y exiliado en Bruselas–, pronunció hace tan sólo dos meses y que hoy quedan en duda por todo lo ocurrido. Desde ese momento y hasta ahora han sido muchas las circunstancias que han pasado en Catalunya: la declaración de la República, las cuentas de la Generalitat intervenidas, la aplicación del artículo 155 de la Constitución y una parte del Govern encarcelado y la otra en Bruselas. En clave local, una de las consecuencias de todo ello tiene que ver con el futuro Hospital Joan XXIII, previsto aproximadamente para el 2020.

Desde el Departament de Salut de la Generalitat aseguran «no poder manifestarse sobre el tema» y sobre el estado actual del proyecto. El propio Hospital Joan XXIII confía en que los técnicos continúen trabajando en el plan, aunque el conseller haya sido cesado. Nadie sabe nada. Parece que el plan de Comín está paralizado.

Algunos sindicatos del sector de la sanidad se muestran más optimistas. Pero la gran mayoría coincide en opinar que todo quedará en nada y que deberán esperar cinco años más para ampliar el hospital. «Ya nos presentó un proyecto la consellera Marina Geli hace unos cinco años y también nos lo creímos. Después vino Comín con otro plan y también nos los creímos. Ahora, con la situación que vivimos, tenemos pocas esperanzas en ver un hospital como nos merecemos», asegura Tani Francesch, delegada sindical de Metges de Catalunya. 

Según explica Francesch, «está todo paralizado. Tenemos el conseller en Bruselas y aunque la sanidad no se derrumba, no se pueden tomar decisiones ni políticas ni económicas», y añade que «es como si estuviéramos en el mes de agosto, con todos los jefes de vacaciones». Francesch sabe de lo que habla, ya que asegura que «cada vez que pedimos alguna cosa al Departament de Salut, nos dicen que la situación es excepcional».

Más optimista se muestra Agustí Aragonès, portavoz del sindicato CGT en el Hospital Joan XXIII, quien asegura que «la inversión, –de 48,5 millones de euros, referente a la primera fase del hospital– ya está reservada en los presupuestos de la Generalitat y, por lo tanto, la situación actual no debería afectar al pacto». Por otro lado, Aragonés reconoce que «ampliar el hospital es una necesidad. Se ha quedado pequeño y nuestra intención es convertirlo en el hospital público de referencia del territorio. Por lo tanto, el proyecto debe tirar adelante».

Silencio

Las administraciones involucradas en el plan, el Departament de Salut y el Ayuntamiento, no quieren hablar sobre el asunto. Desde el departamento, –intervenido por el Estado como consecuencia de la aplicación del artículo 155– aseguran que «no podemos manifestarse sobre el tema». Por su parte, desde el Ayuntamiento de Tarragona tampoco dicen nada, ya que en las próximas semanas, el equipo del gobierno municipal tiene previsto encontrarse con los representantes del hospital para hablar sobre el tema. 

El pasado mes de septiembre, el conseller Comín aseguró que antes de finalizar el año se abriría el concurso de ideas para definir el nuevo Hospital Joan XXIII. El calendario previsto por el conseller queda modificado después de la situación política actual.

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