El quiosco de la Plaça Imperial, a una semana de cerrar

Sociedad. El próximo viernes será el último día que abrirá el quiosco de la Plaça Imperial Tarraco tras más de 54 años de historia en el centro neurálgico de la ciudad

Octavi Saumell

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Ángeles y Julio, esta semana en el emblemático quiosco.  FOTO: Pere Ferré

Ángeles y Julio, esta semana en el emblemático quiosco. FOTO: Pere Ferré

El histórico quiosco de la Plaça Imperial Tarraco está de cuenta atrás. El negocio abrirá por última vez el próximo viernes, 8 de octubre, después de 54 años de actividad en el centro neurálgico de la ciudad. ¿El motivo? Finaliza la  concesión administrativa que tiene en vigor desde el año 1967, que no se prorrogará, y dejará paso a las obras del nuevo carril bici que unirá el Campus Sescelades con el centro urbano porque, a juicio de los técnicos municipales, es incompatible con la caseta de venta de prensa pese a que el pasado lunes el pleno municipal aprobó una moción para intentarlo.  

De esta forma, la tarde de dentro de siete días se pondrá el punto y final a una historia que se inició en 1967, cuando Emilia de Juana puso en marcha un quiosco que, por aquel entonces, tenía unas medidas mucho más reducidas que los 4,20x4,20 del actual.  En aquellos años Julio Dueñas pasaba gran parte de sus jornadas en el quiosco, mientras que su esposa –Ángeles– empezó su andadura en el negocio en 1976, «cuando nos casamos». «Aquí hemos visto crecer a nuestros hijos, y de hecho casi nacen incluso aquí mismo», recuerda Julio, quien destaca que, entre las anécdotas vividas durante estas cinco décadas, está la de que «una vez me pidieron una suite, y tuve que decir que esto no es el Hotel Imperial Tarraco». 

«Es una injusticia»

Julio y Ángeles viven estos días con incertidumbre, tristeza y una sensación de «injusticia». «No pedimos que nos den nada a dedo, cuando toque nos presentaremos al concurso público, pero sinceramente no esperábamos este trato por parte del Ayuntamiento», lamenta Julio, mientras que Ángeles indica que «no ha habido ninguna voluntad política por ayudar al quiosco». 

Ambos creen que, pese al anuncio hecho público hace semanas de que el quiosco desaparecerá dentro de siete días, «la gente aún no se ha hecho a la idea. Muchos clientes mantienen la esperanza de que pueda haber alguna solución», ya que Julio y Ángeles están convencidos de que «el carril bici es perfectamente compatible con el quiosco, tal y como se preveía en el primer proyecto». Después de tanto años, los hasta ahora propietarios de la mítica caseta de la Plaça Imperial Tarraco reconocen su «vocación» por «estar con la gente» y recalcan que, tras cinco décadas y media de actividad, «el quiosco ha sido nuestra vida. Y muchos de los clientes ya son buenos amigos». 

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