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Primeros brotes verdes en la economía de Tarragona

El gasto con tarjeta, los contratos o la movilidad muestran un leve punto de inflexión gracias al buen ritmo de vacunación. La situación es frágil pero hay índices que apuntan a la reactivación

Raúl Cosano

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Imagen de archivo. FOTO: Fabián Acidres

Imagen de archivo. FOTO: Fabián Acidres

La economía sigue en precario, muy tocada por los efectos la Covid-19 pero se atisba, por primera vez, un ligero cambio de tendencia. El Gobierno ve un rebote a partir de abril y algunos indicadores en Tarragona ya muestran, de manera incipiente, algunos signos de remontada, tibios todavía pero sintomáticos en tanto que apuntan a una recuperación que cabalga a lomos de la vacunación. Un ejemplo claro es el consumo, en auge con el levantamiento de restricciones. Los balances de BBVA Research explican que «la reapertura de los establecimientos comerciales, facilitada por el levantamiento de las restricciones sanitarias, y el mayor uso de la tarjeta han impulsado la recuperación del gasto».

El último informe muestra un aumento del gasto en tarjeta en abril de un 10%, en relación con el mismo mes de 2019. La aplicación ‘Pulse’, del Banco Sabadell, registra incrementos en el consumo en áreas muy diversas como la restauración, las cafeterías, la compra de ropa, el calzado o la belleza. Así, incluso los servicios experimentan un crecimiento, con la incógnita, eso sí, de cómo será el verano desde el punto de vista turístico. «El gran peso del sector servicios junto con la estacionalidad en la zona nos indican que la clave pasa por una buena campaña de verano. Llegar a junio con un número elevado de personas inmunizadas y con la continuidad de la libertad de movilidad son dos objetivos clave», expone Mercedes Teruel, profesora de Economia en la URV, que añade: «El sector tendrá que hacer esfuerzos para adaptarse a la situación pero es necesario revitalizarlo y sobre todo redirigirlo hacia un turismo de calidad que aproveche los recursos naturales, pero también la riqueza cultural y gastronómica de la que disponemos».

Incipiente dinamismo

El último informe del gabinete de estudios de la CEPTA, sobre la EPA del primer trimestre de este año, constata «una progresiva normalización del mercado de trabajo, sobre todo tras el dinamismo alcanzado con motivo de las medidas de flexibilidad que se implanaron en Semana Santa. Aunque incide en que «el tejido productivo ha quedado muy maltrecho en términos de solvencia» y que «la tendencia negativa, iniciada en el primer trimestre de 2020, se mantiene, existen evidencias de un cierto cambio de tendencia por el efecto de la contención de la pandemia y la vacunación».

El estudio mantiene que alcanzar mayores niveles de inmunidad permitirá «desplegar las actividades relacionadas con el consumo social, como el turismo». “Si esta circunstnacia se verifica, se podría hablar de un mercado de trabajo notablemente normalizado en verano», apunta el economista Juan Gallardo, autor del finorme, que apunta algunos datos positivos: «Ha bajado bastante la media de gente en ERTE y eso es una buena noticia. El nivel de población activa y ocupada es alto pero los datos de la última EPA están maquillados por el efecto Semana Santa. Eso sí, se ve un cierto dinamismo, podemos ver un año no normal, pero sí bastante mejor que el pasado».

Teruel, desde la URV, es optimista , dado que «la puesta en marcha del plan de vacunación puede ser un motivo de cierta alegría» y cree que el avance de la inmunización, «en un territorio que depende tanto del turismo, se vive con optimismo» y es «especialmente relevante antes del inicio de la temporada de verano». Para Gallardo, «la industria química está funcionando muy bien, el agroalimentario está vinculado a la actividad turística y dependerá de eso». El economista de la Cepta confía en una recuperación del consumo social y una buena perspectiva para los sectores ligados al comercio exterior, donde «va a haber un efecto arrastre» y se intuye «un verano bastante positivo». Gallardo duda más «a nivel macro»: «Los números del empleo no están tan mal pero me preocupa los problemas de fondo, la exigencia macro, de consolidación de cuentas públicas, que tengan que adoptarse ajustos y vayamos hacia una presión fiscal desmesurada».

No hay que perder de vista, sin embargo, que la recuperación total no llegará hasta finales de 2022, según el informe de coyuntura económica del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, sobre el cuarto trimestre de 2020, un documento de las cámaras de comercio, la Diputació o la URV. «Aún es pronto para afirmar que la recuperación total se avanzará. La aceleración del plan de vacunación, el final del estado de alama o las expectativas de inversión ligadas al NextGeneration EU generan un gran optimismo, muy necesario para tener expectativas empresariales positivas. Pero los indicadores de actividad aún no hacen prever un avance de la fecha de recuperación», zanja Teruel.

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