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El reto de comer en vacaciones

Cambios. Los tarraconenses aumentan 3 kilos de media su peso en verano debido al cambio de hábitos

Elisenda Rovira

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FOTO: DT

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Cenas con amigos, comidas familiares, un helado para postre o una cerveza a media tarde. El verano es la época del año para disfrutar en compañía del placer gastronómico.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición atribuye a estos cambios de hábitos un incremento de entre dos y tres kilos en el peso de los españoles. Más allá del aumento de peso, estas alteraciones pueden perjudicar el metabolismo y causar enfermedades. Un ejemplo muy común es la hipertensión generada por incremento de la ingesta de alimentos salados sin aumentar el consumo de agua. 

Este cambio de hábitos está muy generalizados entre la población, pues sus causas son muy comunes. La IMF Business School ha analizado los motivos de este comportamiento. Superar el calor es uno de los retos del verano.

Las altas temperaturas invitan a disfrutar de una bebida refrescante en las terrazas de los bares, y muchas de ellas suelen ser azucaradas –como los refrescos, la horchata y los zumos- o con alcohol, que además de las calorías que contiene, disminuye el nivel de agua en el cuerpo. Datos de la Asociación de Cerveceros de España aseguran que solo entre julio y septiembre se bebe 30% de la cantidad consumida de esta bebida durante todo el año.

La doctora Nancy Babio, Coordinadora del Grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Rovira i Virgili (URV), alerta que los refrescos azucarados tienen una alta cantidad de fósforo que puede ser malsana para la salud ósea si esta no se compensa con alimentos ricos en calcio como la leche, el queso o las sardinas. 

Las largas comidas con amigos y familiares son otra de las causas que el estudio del IFM Business School señala sobre el desajuste alimentario veraniego. Son comidas que se alargan después de una mañana en la playa o la piscina. «La actividad física previa, la deshidratación y la termorregulación corporal generan un apetito mayor», asegura la investigación, que se satisface con abundantes aperitivos y postres, barbacoas o paellas. Para los picoteos salados, la especialista en Nutrición de la URV propone alternativas como el hummus, que tanto puede funcionar como un sano aperitivo acompañado de trozos de hortalizas así como para dar más sabor a las ensaladas.  

Otro efecto secundario del calor es alejarse de la cocina, con lo cual la tendencia es el consumo de comidas precocinadas y recetas rápidas, cuyo alto contenido en sal, grasa y energías implican una ingesta hipercalórico. Des de las unidades especialistas en Nutrición Humana, recomiendan la preparación de ensaladas completas, en las que podemos añadir fruta, frutos secos y unas legumbres, que aportarán la dosis de energía necesaria para seguir con los planes de verano. 

Comer por aburrimiento, también conocido como ‘hambre emocional’, es un hábito que aumenta en los días de verano, cuando pasamos más tiempo en casa y no tenemos nada que hacer. Para vencer estos picoteos de media tarde, los nutricionistas recomiendan buscar actividades alternativas como leer un libro, ver una serie o dar un paseo.

Una de las recomendaciones desde la Unidad de Nutrició de la URV es aprovechar el buen tiempo para tener una vida más activa y potenciar nuestra vida social. «Tenemos que evitar pasar tiempo solos para no caer en el entretenimiento de la comida. Bailar o escuchar música mejoran el estado de ánimo, y esto distrae al hambre emocional», asegura la doctora.

Según la Dra. Babio, lo más importante es mantener el cuerpo hidratado, pues el 70% está compuesto de agua. Esto se consigue mediante aumentando la ingesta de agua, así como también remarca la importancia de las sales minerales. Estas se encuentran en la fruta, la verdura, la leche e incluso los cereales. Así pues, en nuestro territorio disponemos de una fórmula mágica: la dieta mediterránea conocida por el alto consumo de productos vegetales, los cereales y el pescado azul. 

Otra combinación exitosa para superar el verano, dice, es que a pesar de que los planes sean más improvisados, «hay que intentar mantener al máximo la regularidad horaria de las comidas y darle a nuestro cuerpo el descanso necesario».

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