Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

El reto de operar sin luz ni agua corriente

Un grupo de médicos españoles, incluido el cirujano tarraconense Kiko Marsal, interviene en el pequeño milagro de un hospital rural de Uganda

Norian Muñoz

Whatsapp
El Holy Innocent es, además de hospital, punto de encuentro de los vecinos. De su pozo sacan el agua de consumo. FOTO: Cedida

El Holy Innocent es, además de hospital, punto de encuentro de los vecinos. De su pozo sacan el agua de consumo. FOTO: Cedida

Francesc ‘Kiko’ Marsal, cirujano tarraconense jubilado, va ya por su octavo viaje de cooperación. Su reciente misión a Uganda junto a ocho médicos y enfermeras españoles (incluida la cirujana Cristina Gonçalves del Hospital Verge de la Cinta de Tortosa) ya casi no es noticia. 

Esta vez, no obstante, más allá de lo que consiguió hacer el equipo en apenas una semana, quiere que se conozca lo que encontraron en la remota villa de Kamutur, en la región ugandesa de Bukedea, una zona devastada por la Guerra Civil que asoló al país africano en los años 80.

Como en el resto de las expediciones, los médicos se costearon sus pasajes y usaron días de sus vacaciones para la misión. Los materiales también fueron donación de diferentes laboratorios. En esta ocasión la Xarxa Santa Tecla aportó un bisturí quirúrgico, que quedó en el hospital de destino, el Holy Innocent Health Centre.

El grupo de sanitarios colabora con la ONG inglesa Hernia International, en la que les conocen como el ‘Spanish team’. Como en otras ocasiones, su misión era operar de hernia a los pacientes más necesitados. Recuerda Marsal que en los países desarrollados la operación de esta patología abdominal es un procedimiento muy frecuente. No obstante, en países pobres y donde el acceso a los hospitales es limitado, los pacientes incluso pueden morir por una hernia estrangulada.

Ducha a la antigua

El día comenzaba a las seis de la mañana con una ducha a la antigua, con cubo, porque en el hospital toda el agua que hay proviene de un pozo. De dicho pozo, además, cogen agua los habitantes de las aldeas vecinas.

Marsal, a la izquierda, operando junto a otra compañera a un paciente. Intervinieron a 80 en una semana. FOTO: Cedida

En una semana los profesionales consiguieron intervenir a 80 pacientes y realizaron 115 procedimientos (algunos necesitaban más de una intervención) siguiendo todas las garantías sanitarias.

El trabajo, recuerda, acababa al atardecer, entre las seis y siete de la tarde, cuando se va el sol. A partir de entonces tocaba guiarse con las luces frontales y con un generador de electricidad de gasolina.

El hospital de los inocentes

Con todo, explica Marsal, el cambio que han visto en este hospital desde la primera visita que realizaron en 2017 es digno de asombro: pasaron de una simple habitación a un pabellón quirúrgico muy digno.

Varias ONG españolas han ayudado en el equipamiento del centro. Pero el verdadero empuje detrás de este pequeño milagro es su director, Moses Aisia, maestro y trabajador social pero, sobre todo, padre de familia. Aisia cuenta que sintió la auténtica motivación para llevar adelante el proyecto cuando su segundo y tercer hijo murieron a las pocas horas de nacer en 2012 y 2014. De hecho de allí viene el nombre del hospital, que está dedicado a los ‘santos inocentes’.

Ahora el gran reto del hospital es conseguir dotarse con un sistema que funcione con energía solar que les permita trabajar con luz y agua corriente. Marsal confía en que otras buenas voluntades se sumen a quienes fueron a operar en este remoto lugar de Uganda. 

Quienes quieran saber más sobre el proyecto del hospital pueden contactar directamente con el director en el correo mosesaisia@gmail.com. Además se puede conocer más de la expedición del equipo español en la web de Hernia International: http://www.herniainternational.org.uk.

Temas

Comentarios

Lea También