El riesgo de rebrote se dispara en el Ebre y baja en el Camp de Tarragona

Amposta es la ciudad con más peligro, por delante de Salou. El número de casos se dobla en la provincia en dos semanas. La Ribera d’Ebre es la comarca tarraconense en peor situación

Raúl Cosano

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Trabajos con pruebas PCR en un laboratorio de Tarragona. Foto: Fabián Acidres

Trabajos con pruebas PCR en un laboratorio de Tarragona. Foto: Fabián Acidres

El Camp de Tarragona está en mejor situación que las Terres de l’Ebre, a diferencia de la primera oleada de Covid-19, y el perfil de afectados se rejuvenece de forma drástica, tanto que la media de edad ha bajado en ocho años durante las últimas tres semanas, de los 40 a los 32. Es lo que se extrae de una nueva oleada de datos publicada por el Departament de Salut, que radiografía la evolución de la pandemia por territorios.

El análisis también permite conocer cuál es el riesgo de rebrote, muy desigual en función de la zona e incluso del municipio. Amposta sufre, con mucha diferencia, la tasa de riesgo más elevada, con 473,47. De hecho, es el cuarto municipio de Catalunya en riesgo, solo por detrás de L’Hospitalet de Llobregat –uno de los focos que más preocupa desde hace semanas– y otros dos en Girona, Vilafant y Figueres. El dato ampostino supera con creces la tasa de riesgo de rebrote provincial, ubicada en un 64,41, que alerta de una amenaza moderada.

El segundo núcleo con más riesgo en la provincia es Salou, el epicentro turístico de la Costa Daurada, con una tasa de 230,38 y, además, con la cifra de reproducción más alta de la provincia. Se ubica en el 2,67, teniendo en cuenta que una estadística superior a 1 quiere decir que el virus está en una fase de expansión y no de contención, como sería deseable. Amposta padece una tasa de reproducción de 1,91, también en crecimiento, mientras que localidades como Cambrils, Valls, Tortosa o El Vendrell están por debajo del uno, lo que quiere decir que la transmisión del virus se está reduciendo. En parecida situación están las dos principales ciudades, algo mejor Tarragona que Reus, aunque en ambos casos por debajo de valores alarmantes.

La estadística también posibilita hacer un análisis en perspectiva, con comportamientos distintos según la región sanitaria. Para estudiarlo es vital atender al índice iEPG, la tendencia del riesgo de rebrote, un baremo establecido por Salut. En el Camp de Tarragona, se mantuvo por debajo de 30, que es un nivel bajo, hasta mediados de julio, pero a partir de ahí creció hasta ubicarse en torno al 60 (teniendo en cuenta que en el entorno del 70 se llega ya al riesgo moderado). El Camp, por tanto, no ha estado nunca en serio peligro, al menos de manera global, porque a partir de ahí, de cara a finales del mes de julio, ese índice volvió a descender. Hay que tener en cuenta que esa tasa, a mediados del mes de marzo, cuando comenzó la pandemia, estaba situada en un brutal 153, un nivel alto, muy indicativo del peligro de contagio que había por aquel entonces.

Más preocupante, en cambio, es la evolución en las Terres de l’Ebre. Incluso en la época más dura del inicio de la pandemia, en el mes de marzo, el riesgo de rebrote fue moderado, y transcurrió en cotas bajísimas hasta finales de junio, cuando el peligro era inexistente por completo. Pero a partir del 1 de julio la curva se expande exponencialmente, y pasa en pocos días de ese 0 hacia un nivel alto de riesgo, de hasta 140. Se trata, eso sí, de cifras muy por debajo de las que, por ejemplo, llevaron a las restricciones recientes en Lleida. El Ebre, está por tanto, siendo vigilado por las autoridades sanitarias para evitar mayores complicaciones.

En dos semanas, los casos de Covid-19 confirmados por pruebas PCR se han duplicado en la provincia, pasando de 127 a 247, si bien es verdad que parte de ese incremento también es debido al aumento notable de las pruebas PCR. El resultado es que el riesgo de rebrote en el global provincial ha pasado de un 47,12 a un 64,41 –moviéndose siempre en un nivel moderado– si bien la tasa de reproducción va en descenso.

Lo cierto es que los casos continúan subiendo en la provincia, alcanzando los niveles de finales de abril, a pesar de estar lejos de las situaciones graves del área metropolitana de Barcelona o del Segrià. Àlex Arenas, profesor del Departament de Enginyeria Informàtica i Matemàtiques de la URV, catedrático, experto en redes complejas y miembro del grupo de investigación Alephsys (Algorithms Embedded in Physical Systems) alerta del peligro latente en Tarragona: «Hemos entrado en una zona de riesgo moderado. Es una consecuencia de tener la movilidad abierta, lo que hace que nos puedan llegar casos de todos los lados, y eso nos pone en un riesgo, que es moderado».

Arenas aplaude las decisiones tomadas recientemente por la Generalitat: «Es necesario incrementar los PCR y tener a rastreadores que puedan aislar a las personas asintomáticas. Vamos tarde, pero estamos en la buena dirección». Arenas cree el factor principal de esta situación es la movilidad: «Nos encontramos en una zona turística, donde viene gente de Barcelona, pero también de Zaragoza y otros lugares. Es algo, por ejemplo, que se ve en las Terres de l’Ebre, que también se están viendo afectadas por los rebrotes». De hecho, tres de las diez comarcas tarraconenses están en riesgo alto de rebrote. Todas son ebrenses: Ribera d’Ebre (346,69 de riesgo), Montsià (186,03) y Baix Ebre (100,49). Están muy por encima de lugares como el Alt Camp o la Conca de Barberà, que no llegan ni al 30 y se antojan, por lo tanto, mucho más seguros.

La lectura de todas estas cifras es que estos territorios aún están lejos de entrar en situaciones más restrictivas que tengan que ver con nuevos confinamientos pero, a la vez, muestran una incidencia del virus mucho mayor que la que se registró en mayo y junio.

A todo ello se añaden algunas circunstancias concretas: la alta incidencia de asintomáticos (más de la mitad lo son) y la menor gravedad de los casos, si bien es verdad que el número de ingresos también ha aumentado. Pasó de 17 en la semana del 17 de julio al 23 a 30 en la del 24 al 30.

Por su parte, Catalunya ha superado en las últimas horas la cifra de 100.000 casos positivos desde el inicio de la pandemia, hace unos cinco meses, mientras se mantiene la cifra de más de un millar de nuevos contagios a diario y empieza a preocupar la evolución al alza detectada en la comarca del Vallès Occidental. Los últimos datos revelan que en tan solo una semana se han incrementado en 110 los casos de coronavirus nuevos en la ciudad de Sabadell, con un total de 182, mientras que en Terrassa el aumento es menor, de 70 nuevos casos, con 127 en total, según datos de la Generalitat.

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