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El ruido afecta a los tarraconenses

Las mujeres jóvenes son las que más efectos negativos experimentan en su estado anímico debido a los altos decibelios

Diari de Tarragona

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Uno de cada tres catalanes asegura que el ruido tiene efectos negativos sobre su estado de ánimo. Así se desprende del último Estudio sobre el ruido en España, elaborado por GAES. A pesar de que muchas personas no lo perciben, los expertos afirman que estar sometidos a sonidos por encima de los niveles de ruido aceptables –el máximo recomendado por la OMS es de 65 decibelios- tiene un impacto negativo en el comportamiento social de las personas, lo que incrementa su irritabilidad y puede causar sensaciones de ansiedad y desamparo.

“La contaminación acústica perturba nuestro bienestar, afecta a nuestra capacidad de atención y puede provocar trastornos en el aprendizaje y la memoria”, sostiene Alfonso Hernández, audioprotesista de GAES. En esta misma dirección van los resultados del estudio, según el que el 66% de los catalanes sostiene que le cuesta concentrarse cuando está en un ambiente con un nivel elevado de ruido. A esto se añade que las dificultades de concentración pueden influir en el rendimiento laboral y escolar. Así, diversas investigaciones señalan que el ruido reduce la efectividad de la persona a la hora de realizar tareas de tipo cognitivo, al disminuir la memoria, la atención en la lectura y la capacidad para resolver problemas.

El ruido: problema en la conciliación del sueño

Otra de las consecuencias del ruido que más afecta al estado de ánimo es la perturbación del sueño. El insomnio, despertarse frecuentemente durante la noche y la alteración tanto de las etapas del sueño como de su profundidad son las principales afectaciones en este sentido. Éstas provocan en quién las sufre la aparición de problemas, que pueden ir desde la fatiga hasta la disminución de la atención y del estado de alerta.

“Si bien se pueden asociar estas perturbaciones a ruidos que superan los decibelios permitidos o ruidos violentos que provocan que la persona se despierte en medio de la noche, se ha comprobado que incluso un sonido continuo de 30 decibelios puede perturbar el sueño”, indica Hernández.

Los ruidos más irritantes y los sonidos más relajantes

Otra de las cuestiones abordadas en el estudio realizado por GAES es el ruido más enervante para los catalanes. Las obras de la calle lideran el podio (67%), seguidas por los ruidos generados por las obras de los vecinos (47%) y el tráfico (43%). En este sentido, un 65% de los encuestados en Cataluña considera que la ciudad en la que vive es “muy” o “bastante ruidosa” y un 30% asegura haber tenido en cuenta el ruido a la hora de elegir una vivienda.

La encuesta también revela que existen sonidos con impacto positivo sobre el estado de ánimo: el mar (82%), la montaña (58%) y el silencio (37%) son los más relajantes.

La prevención es la clave

Una vez más, la prevención constituye la mejor solución a la hora de evitar los problemas psíquicos y emocionales derivados del ruido. “Debemos adquirir hábitos que nos permitan contribuir a generar menores niveles de ruido como comunidad y acostumbrarnos a protegernos del ruido cuando no podemos evitarlo, tanto para preservar nuestra capacidad de audición como para conservar nuestro buen estado de ánimo”, señala Hernández.

Entre estas medidas destacan, por ejemplo, no tocar el claxon innecesariamente, respetar el límite de decibelios recomendado cuando se organiza una celebración en casa o moderar el tono de las conversaciones para evitar distraer a los compañeros de trabajo, algo que, según los encuestados catalanes, no tenemos muy en cuenta. Y es que, tal y como se afirma en el estudio, más de una quinta parte de los encuestados reconoce que muchas veces grita al hablar.

Cuando no es posible incidir en el volumen del ruido para que baje su nivel, la alternativa es utilizar elementos de protección. En este sentido, el estudio revela que el uso de protectores auditivos está muy poco extendido en Cataluña. De hecho, solo 1 de cada 10 encuestados los utiliza, principalmente para coger más rápido el sueño a la hora de dormir, aunque también se emplean para actividades como estudiar o trabajar.

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