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El ruido y los actos festivos dividen a los vecinos de la Part Alta

El cambio de ubicación de la Fira de l´Aquelarre y los ensayos de Semana Santa confrontan opiniones en el barrio

Carlos Domènech Goñi

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Centenares de tarraconenses se acercaron ayer por la mañana a la Part Alta para disfrutar del vermut. En imagen, la Plaça del Fòrum. FOTO: PERE FERRÉ

Centenares de tarraconenses se acercaron ayer por la mañana a la Part Alta para disfrutar del vermut. En imagen, la Plaça del Fòrum. FOTO: PERE FERRÉ

Los vecinos de la Part Alta están divididos. Unos son partidarios de que se sigan realizando actos festivos y culturales dentro de las murallas. Otros, en cambio, alegan el ruido y las molestias del ocio nocturno para defender que en el barrio la situación es insostenible.

Esta pasada semana, el Consistorio anunciaba que la Fira de l’Aquelarre, prevista del 3 al 5 de marzo, cambiaba de ubicación. En lugar de celebrarse en los aledaños de la catedral, tendrá lugar en el Camp de Mart. Y al mismo tiempo que anunciaba esta medida, informaba que está negociando con cofradías de Setmana Santa con sede en la Part Alta para que pasen a ensayar, cuando lo hacen las bandas completas, en espacios externos al núcleo antiguo.

A raíz de las reivindicaciones de la Plataforma Farts de Soroll, el consistorio anunció hace algunas semanas que se tomarían medidas al respecto y que se empezarían a desplazar actos fuera de la Part Alta. Estas medidas han llegado, y consigo, la división entre los vecinos de la zona.


Las dos caras de la moneda
Una misma realidad y dos versiones muy distintas. Así podría explicarse la situación actual entre los vecinos del Casc Antic. «La Fira de l’Aquelarre es una de las pocas cosas que se hacen en invierno. No se dan cuenta de que con tanta queja la Part Alta se está muriendo», expresa la dueña de un bar y vecina del barrio. «Es imposible dormir. Que hayan desplazado la Fira de l’Aquelarre me parece un gran comienzo para descongestionar la zona», argumenta otro vecino.

Pero entre las dos posturas, muy alejadas, también se encuentran otras, partidarias de medidas menos excesivas. «La Fira de l’Aquelarre no molestaba. Lo que molesta es el botellón a las cinco de la mañana, pero eso se soluciona con un par de patrullas de la Guàrdia Urbana», expresa otra vecina, también dueña de un comercio situado en el Carrer Merceria. La misma asegura que «lo que quiere el Ayuntamiento es dividir al barrio» y recalca que «todo el mundo tiene parte de razón, pero lo que no puede pasar es que durante las fiestas de Santa Tecla la gente no pueda ni salir a la calle».

Por su parte, uno de los organizadores de la Fira de l’Aquelarre, Josep Maria Valderrama, expresa que «nosotros nos amoldamos a la situación sin problemas». Asegura que «hasta que no hayamos realizado la Fira no sabremos si la nueva ubicación será mejor o peor», pero subraya que «lo que más nos ha molestado ha sido la poca antelación con la que nos han avisado. Ya teníamos toda la publicidad hecha».

Y si la Fira ha traído polémica, los ensayos de las cofradías de Setmana Santa también. «Es un acto tradicional que se ha hecho toda la vida en el barrio», espeta un vecino. «Me parece bien que se ensayen fuera cuando toca toda la banda. Los ensayos duraban mucho tiempo», responde otra.

Desde la Agrupació d’Associacions de Setmana Santa de Tarragona, sin embargo, prefieren sacarle hierro al asunto. Su presidente, Francesc Seritjol, recalca que «las cosas tienen que hacerse con sentido común. Se quiere crear más polémica de la que realmente existe». Seritjol es partidario del diálogo y subraya que «unos tienen que entender que no se puede tocar como si se terminara el mundo y los otros que se trata de una cosa cotidiana que se ha hecho cada año».

El presidente de la Associació de Veïns de la Part Alta, Manel Rovira, quiere dejar claro que «Farts de Soroll empezó a raíz de las quejas de cuatro personas que se creen que representan a todo un barrio». Rovira lamenta la división en el barrio y asegura que «antes había una convivencia ejemplar, la gente te saludaba cuando paseabas por la calle y conocías a todo el mundo». Además, subraya: «El ruido dura tan sólo unos días, durante Santa Tecla y Sant Magí. Yo también vivo en el barrio y no escucho ruidos constantemente».

Rovira plantea muchos otros problemas que según él son más importantes que el ruido. «La circulación de vehículos, la recogida de basuras, el tráfico de drogas... El ruido es una milésima parte de los problemas que tiene el barrio», dice el presidente de la Associació de Veïns.

Por su parte, la Plataforma Farts de Soroll subraya que «nunca le pedimos al Consistorio que quitara actos de la Part Alta a no ser que fuera en las fiestas tradicionales, es decir, Sant Magí i Santa Tecla». Así lo asegura su portavoz, Carme Badia, que también añade que «el Consistorio se está protegiendo aludiendo a nuestras reivindicaciones cuando realmente nosotros no les dijimos esto».

Badia también destaca que «los ensayos de Setmana Santa no son algo tradicional, hace cuatro días que se hacen en la Part Alta» y exclama que «si hay gente en el barrio que no le molesta el ruido que me lo haga saber, porque nosotros estamos luchando por una cuestión vital que es el derecho al descanso».

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